Como es del conocimiento público, Aída Merlano, excongresista colombiana que se encontraba prófuga de la justicia del vecino país, en el que enfrenta una pena de 15 años de presidio, al ser sentenciada por participar en una red compra de votos en la Costa Atlántica y delitos varios de corrupción, fue capturada este lunes 27 por las autoridades venezolanas en la ciudad de Maracaibo, desde donde fue trasladada por vía aérea a la ciudad de Caracas.

 

Pero, ¿cómo llegó Aída Merlano a Maracaibo?

 

Su periplo duró varios meses e inició el pasado octubre de 2019, cuando la política burló la custodia policial que la acompañaba a una consulta odontológica en una clínica al norte de Bogotá y protagonizó una fuga digna de una película de acción, al descender por la ventana de un segundo piso, usando sábanas y otras prendas como cuerda y abordar una motocicleta que la esperaba en un lateral del centro de salud.

 

Si bien la custodia policial se percató de la huída de la prisionera casi de inmediato, la motocicleta arrancó a toda velocidad y fue engullida por las calles bogotanas con Merlano a bordo, sin que hasta este 27 de enero de 2020, nadie supiera en dónde se encontraba su fugitiva parrillera.

 

Diversos medios refieren que su primer destino fue la ciudad de Cali, en el que permaneció durante varias semanas junto a quien es su compañero sentimental desde hace varios años, Jacob Vargas, quien también fue aprehendido el lunes por las autoridades de Venezuela, aunque inicialmente no contaba con ningún documento que pudiera dar cuenta de su identidad.

 

Considerando la situación de la excongresista, el plan de la pareja era huir del país y por ello partieron de Cali a Ecuador –siempre por tierra–, donde también estuvieron algunas semanas.

 

Sin embargo, pronto tuvieron dificultades para garantizar su seguridad y manejar su dinero en efectivo, lo que motivó su vuelta a Cali, lugar desde donde habrían decidido su próximo destino, uno en el que ni su seguridad ni el acceso a dinero en efectivo fuera problemático. Optaron por la Costa Atlántica colombiana, específicamente, por el departamento de La Guajira.

 

Con el paso de los días y a pesar de que estaban escondidos, el temor a ser capturados por el gobierno colombiano se incrementó. Quizá entonces fue cuando decidieron cruzar la frontera e ingresar ilegalmente al territorio venezolano.

 

Ya dentro de Venezuela se dirigieron hacia Lecherías, en el oriente del país, emplazamiento que les resultaba ideal, dado que se trata de una localidad relativamente pequeña, en la que la mayoría de los habitantes tienen alto poder adquisitivo. Pero allí habrían de enfrentarse con una dificultad importante: conseguir dinero en efectivo para poder subsistir sin llamar la atención, algo que podrían hacer, en su juicio en la capital zuliana.

 

Merlano y su compañero llegaron a Maracaibo y allí alquilaron un apartamento en una zona de lujo, que podían financiar gracias a que Jacob Vargas hacía periódicamente el viaje de dos horas que separa esa ciudad de La Guajira, enclave en el que se abastecía de víveres y dinero en efectivo.

 

Bien visto, la estrategia no era mala. La frontera-colombo venezolana es a menudo una esponja por la que trasiegan a diario mercancías, personas y dineros de distinto cuño y tenor. Vargas era un viajante más, de los muchos que por ahí cruzan.

 

Pero con lo que no contaba la pareja de prófugos es que las autoridades venezolanas tenían algún tiempo mordiéndoles los talones y este lunes, su fantasía de fuga perfecta acabó, cuando en una operación dirigida por laFuerzas de Acciones Especiales (Faes), Aída Merlano y Jacob Vargas capturados y luego trasladados a Caracas.

 

¿Qué pasará con ellos?

 

Pese a que el gobierno colombiano había ofrecido 200 millones de pesos a quien pudiera tener información que condujera a la captura de la excongresista, ayer, el Ministerio de Justicia de Colombia comunicó a través de su cuenta en la red social Twitter, que solicitaría la extradición de Merlano y Vargas “al gobierno legítimo de Venezuela”, que, según el gobierno de Iván Duque, sería el que lidera el autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó.

 

Lo curioso es que no fue el gobierno falso de redes, flashes y comunicados de Guaidó el que capturó a Aída Merlano, sino el gobierno del presidente Nicolás Maduro, con quien Colombia rompió lazos diplomáticos en febrero pasado.

 

Pese a que el gobierno colombiano había ofrecido 200 millones de pesos a quien pudiera tener información que condujera a la captura de la excongresista, ayer, el Ministerio de Justicia de Colombia comunicó a través de su cuenta en la red social Twitter, que solicitaría la extradición de Merlano y Vargas “al gobierno legítimo de Venezuela”, que, según el gobierno de Iván Duque, sería el que lidera el autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó. 

 

Lo curioso es que no fue el gobierno falso de redes, flashes y comunicados de Guaidó el que capturó a Aída Merlano, sino el gobierno del presidente Nicolás Maduro, con quien Colombia rompió lazos diplomáticos en febrero pasado. 

 

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