En 1988, una joven llamada Morella fue secuestrada por su propio novio, Mathías Enrique Salazar Moure. Pasó 31 años en la oscuridad, encerrada en un apartamento de un bloque de viviendas de Aragua, en Venezuela. 

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El torturador, de 56 años, fue detenido el 30 de enero. La investigación concluyó que Salazar había abusado sexualmente de Morella y que esta había sufrido amenazas y violencia física y psicológica. Si se escuchaba algún ruido, Mathías decía a los vecinos que era una señora de la limpieza.

 

«La golpeaba mucho, la amenazaba y la traumatizó tanto que ella tenía miedo de levantarse. En dos oportunidades él dejó unas llaves, que no eran las del apartamento, y ella intentó abrir la puerta, pero él al regresar se dio cuenta y las golpizas fueron brutales», reveló el sobrino de la víctima al medio local Crónica Uno.

 

El 24 de enero, Morella finalmente logró escapar del apartamento, mientras Mathías no estaba en casa. Por una feliz casualidad, había oído hablar en la radio sobre el Instituto de La Mujer del estado Aragua, así que se puso en contacto con los expertos de la institución, que la ayudaron y remitieron su caso a la Fiscalía. 

 

La escalofriante historia de la esclava venezolana generó una oleada de publicaciones y reacciones en Twitter. Los usuarios quedaron perplejos por los detalles del terrible crimen:

 

«Lo ocurrido en #Maracay con el caso de Morella y su captor Mathías es sumamente alarmante. Hay que erradicar la indiferencia y denunciar casos sospechosos porque de seguro pueden haber más casos así», declaró el usuario Elio Herrera Convit.

 

«No es Hollywood, es Venezuela…», señaló la tuitera Gisette Rosas.

 

«32 años secuestrada, los vecinos lo sabían ¿Y NADIE DENUNCIÓ?… Cómplices», expresó, a su vez, Luis Alvarado De Sousa.

 

«De los casos más dark en el país. Esta vaina tiene que ser conocida por todos», expresó el usuario yisus.

 

(Sputnik)

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