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Cómo las sanciones gringas socavan el papel global de su propio sistema financiero
Febrero 20, 2020 -

Las restricciones económicas que Estados Unidos ha impuesto repetidamente contra Rusia desde 2014 no solo no han tenido el impacto deseado en la política y la economía rusas, sino que se han vuelto en contra de Washington, opina Richard Sawaya, vicepresidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior de EEUU y jefe del consorcio USA Engage.

 

“Las sanciones de Estados Unidos, como tácticas de presión, evidentemente no logran sus objetivos previstos. (…) Como dijo un observador, las sanciones estaban destinadas a Moscú, pero golpearon a Houston”, comenta Sawaya.

 

Según el analista, el proyecto de ley sobre la protección de la seguridad estadounidense contra la agresión del Kremlin (DASKA, por sus siglas en inglés), aprobado por el panel del Senado en diciembre del año pasado, “llevarían los daños colaterales a nuevas alturas”.

 

El DASKA requiere que las compañías estadounidenses se retiren de cualquier proyecto energético donde una entidad rusa tenga una participación minoritaria. Se estima que hay cerca de 150 proyectos de energía en más de 50 países que se verían afectados.

 

“Cualquier interrupción en las operaciones en el extranjero tendría un efecto dominó y perjudicaría a muchas empresas estadounidenses pequeñas y medianas”, señala Sawaya.

 

Las empresas rusas podrán comprar pequeñas participaciones en nuevos proyectos de energía y obligar a las empresas estadounidenses a retirarse, explica Sawaya.

 

Al mismo tiempo, el proyecto de ley busca prohibir que las empresas estadounidenses participen en las transacciones de deuda soberana rusa denominada en rublos, lo que bloquearía efectivamente cualquier operación de una empresa estadounidense en Rusia.

 

Aunque la medida tiene “la intención de perjudicar la economía rusa, de hecho, sancionaría a las empresas estadounidenses en beneficio de sus competidores no estadounidenses (léase chinos)”, señala el vicepresidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior de EEUU.

 

“En la economía mundial, con su compleja red de cadenas de suministro multinacionales, las sanciones cada vez más severas impuestas por Estados Unidos hacen que las empresas estadounidenses sean consideradas como socios poco fiables”, advierte.

 

El experto señala que las sanciones económicas amplias tienen por objeto paralizar la economía del país sancionado y, por lo tanto, empobrecer a su población en general.

 

“Sin embargo, las sanciones como tácticas coercitivas en sí no han cambiado la conducta de la política exterior de Rusia. Han motivado una cooperación sin precedentes entre Rusia y China”, agrega.

 

Sawaya observa que el mal uso de las sanciones hace que el entorno empresarial sea demasiado complicado o imprevisible.

 

“Las transacciones financieras mundiales pueden empezar a moverse fuera de Estados Unidos por completo, lo que podría amenazar el papel central del sistema financiero estadounidense a nivel mundial”, cita el autor al exsecretario del Tesoro de EEUU, Jack Lew.

 

En 2014, Washington impuso sanciones contra Moscú debido a la situación en Ucrania. Posteriormente, Estados Unidos ha ampliado e introducido repetidamente nuevas restricciones económicas vinculadas con Ucrania, Siria, presuntos “ciberataques” y supuestos “intentos de socavar la democracia occidental”.

 

Rusia destaca que la manifestación de instintos rusófobos en tales proporciones no refleja más que impotencia. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, calificó las sanciones estadounidenses de un gran error y expresó esperanza de que Washington se diera cuenta de eso y lo corrigiera. Según el mandatario, Rusia está dispuesta a dialogar en cuanto EEUU esté listo.

 

(sputniknews.com)