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Con el rostro cubierto con una toalla se mantuvo escondida Dayana Portillo Urdaneta, la presunta asesina del niño Luis Fernando Lambertínez, en las inmediaciones del Hospital de Santa Bárbara. Daba vueltas y procuraba mantenerse bajo perfil. Allí esperó la noche”, aseguraron voceros de la  subdelegación San Carlos de la policía científica.

La mujer, que fue recapturada 19 horas por comisiones mixtas de los diferentes cuerpos de seguridad del estado, está renuente a declarar los detalles del asesinato del pequeño “Luchito”, secuestrado el pasado 12 de febrero a la salida de la escuela La Esperanza, del municipio Tibú, en Norte de Santander.

“Solo se limita a decir que ella no lo mató. Aseguró que la última vez que vio al niño fue el pasado 31 de enero cuando rompió relaciones de amistad con Beatriz Calvo, la progenitora de la víctima”, contó un informante ligado a la investigación del crimen que estremeció a Colombia y Venezuela.

 

Dayana Portillo escapó de la sede del Gaes-Mérida luego de pedirle al efectivo militar que la custodiaba que le soltara las esposas para descansar.

 

“Ella aprovechó un descuido del funcionario y salió del comando”, informaron las autoridades.

Portillo pidió la cola desde El Vigía hasta Santa Bárbara. “Fue atrapada en el sector La Rivera, esperó la noche para trasladarse hacia la población de Encontrados, donde reside”, acotaron.

 

El Cicpc está a la espera de las órdenes de la Fiscalía Décimo Sexta del Ministerio Público, que asumirá las investigaciones, hará la respectiva presentación en tribunales y determinará las responsabilidades penales.

 

(Panorama)

 

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