Según el informe de ONU, las agresiones contra los defensores de derechos humanos son por implementar la paz; oponerse a los intereses del crimen organizado, las economías ilegales, entre otros.

 

El relator de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Michel Forst, aseveró este miércoles que “Colombia sigue siendo el país con el mayor número de personas defensoras asesinadas en América Latina».

 

A través de su cuenta en Twitter, el funcionario hizo referencia a una de las conclusiones correspondientes al informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos (DD.HH.) de la ONU con relación a la actual situación que viven los defensores en esa nación.

 

«En mi informe he identificado tres tendencias principales: Un alto número de asesinatos de defensorxs. Desde 2016 hasta junio de 2019, Colombia fue el país con el mayor número de asesinatos de defensores en América Latina», enfatizó.

 

De acuerdo al informe, «las personas defensoras son asesinadas y violentadas por implementar la paz; oponerse a los intereses del crimen organizado, las economías ilegales, la corrupción y la tenencia ilícita de la tierra; y por proteger sus comunidades».

 

Asimismo, el documento refiere que las defensoras de derechos humanos son propensas a ser «objeto de violaciones específicas de género y sus familias son también el blanco de ataques».

 

Cruz Roja: La paz no llega a toda Colombia

 

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) publicó este miércoles un comunicado para expresar su preocupación por las condiciones de vida de las poblaciones que se encuentran en zonas de conflicto.

 

Según el jefe de la delegación del CICR en Colombia, Christoph Harnisch, continúan las violaciones al derecho internacional humanitario y la desaparición de persona, registrándose 93 nuevos casos.

 

“La situación humanitaria se deterioró para la población civil. Nuestros equipos documentaron el año pasado 987 violaciones al Derecho Internacional Humanitario y otras normas humanitarias”, acotó.

 

Igualmente, precisó que la mayoría de los casos corresponden a amenazas, homicidios, violencia y reclutamiento de menores. «La población civil sigue sufriendo las peores consecuencias del conflicto y la violencia armada y hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, las víctimas guardan silencio”, alertó.

 

Harnisch también convocó a que los civiles sean apartados del conflicto y cesen los sufrimientos por las consecuencias de las acciones armadas.

 

(teleSUR) 

 

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