La caída de los precios petroleros está llevando a la quiebra a la industria del crudo de esquistos en Estados Unidos, y con ello se está desplomando la estrategia de este país de alcanzar la independencia energética. Por esa razón se refuerzan sus apetencias de echar mano de aquellos países que tienen reservas de hidrocarburos convencionales, menos costosos, como es el caso de México y Venezuela.

 

Paradójicamente, la pérdida de la rentabilidad de los petróleos obtenidos mediante el llamado fraking o fractura hidráulica, podría llevar a Washington a participar en un tipo de acuerdo de nuevo cuño para recuperar los precios, con miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y con grandes actores independientes de este mercado, como Rusia, según el experto en geopolítica Vladimir Adrianza.

 

A su juicio, si se planteara realmente ese tipo de acuerdo, los otros países tendrían que aprovechar la coyuntura extraordinaria para ir mucho más allá del ítem de los precios. “Tendría que incluir el compromiso de que EEUU dejé de acosar no solo a productores como Venezuela e Irán, sino también a potencias como Rusia y China”.

 

Adrianza estima que la élite política estadounidense sabe que el capitalismo se está derrumbando, incluso internamente, pues depende mucho del marco energético, tanto para el funcionamiento del país como para la acumulación de capital.

 

El desespero de las corporaciones del esquisto es tal que EEUU ha sido uno de los principales difusores de versiones según las cuales, la OPEP y Rusia podrían acordar un megarrecorte de 10 millones de barriles diarios, para estabilizar los precios.

 

“Si acceden a negociar para recuperar su sector petrolero interno, es el momento para obligarlos a hacer concesiones, que entiendan que ya perdieron la hegemonía mundial y que deben comprometerse a cesar los acosos a otros países –dijo-. Claro que eso va a ser difícil, debido a la arrogancia de la clase política y empresarial estadounidense que se sigue viendo a sí misma como indispensable en este mundo, bajo el principio del excepcionalismo de EEUU. Va a ser difícil que acepten que están perdiendo esta guerra, junto a la Unión Europea que ha dejado de existir, si se considera que Alemania está prácticamente cerrada a sus socios de la UE y entre sí se están pirateando el material de prevención del coronavirus”, expresó el analista.

 

(LaIguana.TV)

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