La postura irresponsable y criminal del presidente Jair Bolsonaro ante la amenaza del coronavirus podría generar una situación muy grave en número de contagiados y muertos en los próximos dos meses en Brasil, advirtió el diputado Pablo Pimenta, del Partido de los Trabajadores, en entrevista exclusiva con el filósofo y comunicador venezolano Miguel Ángel Pérez Pirela.

 

“Bolsonaro es un obstáculo para el combate de la pandemia, es un aliado del coronavirus, es el coronvirus de Brasil”, denunció el dirigente político.

 

Pimenta, quien fue jefe de la bancada del PT en el Congreso de Brasil, es una figura cercana al expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva. El diálogo se desarrolló a través de plataformas digitales, el domingo 12 a las 7 pm, hora de Venezuela.

 

Pimenta comenzó diciendo que en el PT están regularmente muy pendientes de las noticias de Venezuela, siempre preocupados por las amenazas que se ciernen sobre el país y con un gran cariño, un gran afecto y una admiración enorme por el pueblo venezolano, por su espíritu de lucha. “Sabemos que para todo 11 de abril ustedes tienen su 13. Y esto es bueno decirlo hoy, que es 12. Estoy feliz de estar conversando contigo porque sé que al hacerlo, estoy conversando con toda Venezuela”, expresó el parlamentario.

 

-Queremos hacerte llegar nuestra preocupación por partida doble respecto a Brasil: por la salud del pueblo brasileño y porque es un país fronterizo. Nosotros fuimos engañados por Bolsonaro porque al comienzo de la pandemia, Jair Bolsonaro dijo que iba a tomar medidas contra el coronavirus, y la medida fue cerrar la frontera con Venezuela para que no ingresaran los infectados venezolanos. Luego nos dimos cuenta de que era una frase de politiquería barata y que finalmente no han tomado acciones realmente serias. ¿Por qué esta pasividad e irresponsabilidad del gobierno de Bolsonaro, incluso cuando los números de Brasil comienzan a crecer?

 

-En primer lugar hay que advertir que los números oficiales son muy inferiores a los reales. El gobierno reconoce en torno a 1 mil 200 muertes, pero hay más de 2 mil 500 fallecimientos de personas a las que no se le habían hecho pruebas. El número de exámenes es bajísimo, prácticamente no existe. El gobierno de Bolsonaro asumió una actitud criminal. No solo es conservador, de extrema derecha, reaccionario, escuálido, sino que además es extremamente ignorante. Asumió desde el primer momento el discurso de subestimar al virus y decir que era mejor no perturbar la economía. Otros dirigentes, incluyendo gobernadores de varios estados, estuvieron de acuerdo, pero luego rectificaron. Bolsonaro se quedó en una posición anticientífica, contra todo y contra todos, diciendo que era una gripe común, e incitó a la población a no cumplir las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la cuarentena y el distanciamiento social. Esa actitud ha impedido que tengamos una política común en todo el país. Brasil tiene 26 estados y el Distrito Federal, y cada uno tiene su política diferente ante la pandemia, en cuanto a restricciones de movilidad, normas sanitarias, medidas de apoyo a la población. Esa conducta de Bolsonaro ha tenido ya consecuencias desastrosas para el país. Brasil no se preparó con políticas de salud ni desde el punto de vista económico. Tenemos una industria importante, podríamos estar produciendo respiradores y otros equipos médicos, no solo para Brasil, sino para América Latina, para África. Pero no lo hacemos por culpa de esa conducta irresponsable del gobierno de Bolsonaro.

 

-En términos de realpolitik, ¿no está Bolsonaro autosaboteándose con esta actitud tan impopular? ¿No se está suicidando?

 

-Esto es grave, podríamos tener resultados tan malos como los de Italia, España o Estados Unidos. Bolsonaro es un personaje patético, está feliz porque lo que quiere ser es discípulo de Trump. Lo que sabe decir en inglés es “I love you, Trump”. Él asumió una postura y se niega a cambiarla, supuestamente para no afectar a la economía, pero luego de una enorme pérdida de gente va a tener que ir al distanciamiento social y entonces será peor porque 41% de la población vive de la economía informal y las pequeñas y medianas empresas no van a poder soportar las pérdidas. Ahora, aparte de esta actitud tozuda de Bolsonaro, las causas de esto deben buscarse en el discurso de los círculos de la academia neoliberal que planteaban el Estado mínimo, la privatización de los servicios sanitarios; sostenían que el Estado no debía intervenir en la economía; que las políticas de bienestar social son propias de gobiernos socialistas. Todo ese discurso se vino abajo con lo que está sucediendo hoy porque o el Estado nacional socorre a la población en momentos como estos, garantiza condiciones de salud y garantiza empleos o los países se encaminan al colapso total. Bolsonaro está llevando a Brasil al caos. Esto tendrá también consecuencias desde el punto de vista democrático porque Bolsonaro quiere aprovechar el momento para actuar contra los partidos opositores.

 

-Por acá se han publicado noticias de que una parte del mundo militar de Brasil estaba pensando en ponerlo a un lado por su irresponsabilidad. También se dijo que Bolsonaro botó al ministro de Salud. Luego, esas noticias desaparecieron. ¿Qué está pasando? ¿Quién está mandando en Brasil? ¿Es cierto que en las favelas, las bandas delincuenciales tomaron el control ante la ausencia del gobierno federal?

 

-En primer lugar, al gobierno de Bolsonaro debemos caracterizarlo como un consorcio de intereses. Por ejemplo, tenemos un ministro de Hacienda muy poderoso, llamado Paulo Guedes, que representa los intereses del mercado financiero, las multinacionales, las corporaciones petroleras norteamericanas, y es quien implementa toda la política de privatización. Esa es un ala del consorcio. Otra ala es la del ministro de Justicia, Sérgio Moro, el artífice de la persecución judicial a Dilma y a Lula, y representa el sector que busca la criminalización de la política, dándole más protagonismo al Poder Judicial y al Ministerio Público, también muy alineado con EEUU. Un tercer sector es el clan familiar de Bolsonaro y sus tres hijos, que actúan como si fueran tres príncipes del poder. Ese clan tiene en torno suyo al ministro de Relaciones Exteriores y al de Educación. Además, todos los ministerios del Palacio de Planalto son ocupados por generales.

 

-¿Todos?

 

-Sí, todos, son ocho los ministerios de Casa Civil que están en la sede del gobierno. También la mayor parte de las empresas estratégicas del país son dirigidas por generales. Un ejemplo es la represa de Itaipú, pero también controlan correos, hospitales, universidades. Los militares son una especie de poder moderador de los grupos que forman parte del gobierno. Tienen en común la vinculación con EEUU, la visión antinacional y los intereses económicos de sus respectivos sectores. En el caso específico del coronavirus, el ministro de Salud, aunque es un reaccionario, no quiso asumir un discurso anticientífico. Ni siquiera quisieron hacerlo otros ministros, como el mismo Moro. Estamos hablando de “terraplanistas”, gente que sostiene que la tierra no es redonda… Entonces, Bolsonaro se quedó solo. Gobernadores como el de Sao Paulo, Joao Doria; el de Río de Janeiro, Wilson Witzel;  Brasilia, Ibaneis Rocha; Goías, Ronaldo Caiado, todos lo habían apoyado, pero marcaron distancia de esa locura de Bolsonaro de que el coronavirus no existe. Hay consenso sobre la gravedad de la pandemia. Sectores políticos, empresariales y sociales, incluso dentro del Congreso y del gobierno están preocupados y por eso crearon una especie de comisión especial y colocaron al general Walter Braga a cargo, pero de ahí a decir que él está gobernando hay una distancia grande. Hay que reconocer que Bolsonaro tiene apoyo popular, al margen de que lo haya logrado con demagogia y mentiras. Él tiene un discurso que aglutina a sus seguidores, uno de los temas de ese discurso es, por cierto, Venezuela. Hay un discurso ideológico dirigido por él, que mantiene movilizada a una parcela de la sociedad. La extrema derecha está organizada, es financiada por EEUU, tiene entrenamiento, tiene organización, tiene jerarquía y disciplina. Esa es la fuerza política bolsonarista. Es evidente que está perdiendo apoyo, sobre todo en la medida en que problemas como la pandemia avanzan, cuando las masas que fueron engañadas ven cuál es la realidad con este gobierno. En lo que respecta a la situación de las favelas de Río de Janeiro, hay que decir que habían sido controladas por los traficantes de drogas, pero hoy están dominadas por las milicias, formadas por expolicías civiles y militares de extrema derecha, con esquemas y entrenamiento paramilitar. Esas milicias tienen fuertes vínculos con la familia de Bolsonaro. Podemos decir que Bolsonaro es hijo de las milicias. Las milicias imponen reglas en las comunidades pobres, tienen más poder hoy que las organizaciones criminales tradicionales. Volviendo al tema general, Bolsonaro puede estar solo en el tema del coronavirus, pero sigue siendo el que administra el consorcio de intereses de un gobierno que tiene amplio apoyo de EEUU por la apertura a favor de las transnacionales y de las empresas estadounidenses de toda clase de bienes y servicios. Además, está abriendo la explotación mineral de la Amazonia y está dispuesto a permitir la instalación de una base militar estadounidense en territorio brasileño, algo que nunca existió. Los EEUU están muy satisfechos con el gobierno de Bolsonaro.

 

-Bolsonaro no solo sigue las órdenes de EEUU, va más allá. Hay voces que comienza a decir que Bolsonaro ha aceptado convertir a Brasil en un laboratorio para saber lo que pasaría en un país grande el Covid-19 sin cuarentena ¿Esto puede ser cierto?

 

-Es posible porque Bolsonaro no se contenta con ser alineado, él quiere ser un agente, un actor de los intereses norteamericanos en la región. Él interfirió en las disputas políticas en Bolivia, en Chile, en Ecuador, en Argentina, en Uruguay…

 

-Y muy particularmente en Venezuela, porque es un agente de apoyo a una posible invasión…

 

-Claro, en Venezuela y también con Colombia porque quiere ser un agente muy activo de la política de EEUU. Ahora (para medir lo que puede pasar con el coronavirus cuando no se toman las medidas oportunamente) ya tenemos los casos de Italia, que es una nación rica. Hemos visto lo que ha pasado en Londres, en París, en Nueva York y la misma Wohan, que es la región más industrial, más rica de China. Con esas referencias podemos suponer lo que pasa con ese virus en países con graves problemas sanitarios, incluyendo el saneamiento de aguas, en ciudades donde cinco o seis personas conviven en un mismo cuarto… En Brasil se está observando que el impacto mayor es en la periferia de las ciudades, luego de haber comenzado con casos de personas de clase media. El avance en la periferia es mucho más rápido en todas las grandes capitales. Dadas las condiciones de esas comunidades, sumadas a la postura irresponsable  y criminal de Bolsonaro ante la pandemia y, en general, en materia de políticas sanitarias, son muy altas las posibilidades de que se produzca un resultado catastrófico. Son muchos los factores que auguran un mes de abril y mayo muy difíciles para Brasil. Es apocalíptico lo que puede pasar en Brasil. Bolsonaro es responsable, es un obstáculo para la lucha contra la pandemia, Bolsonaro es un aliado del virus,  Bolsonaro es el coronavirus de Brasil.

 

Destacó Pimenta que la irresponsabilidad criminal de Bolsonaro se hace más peligrosa debido a que su formato de liderazgo se asemeja al de Adolfo Hitler, Benito Mussolini o Francisco Franco, en su manera de relacionarse con los seguidores y en la forma como estigmatiza a sus adversarios políticos. Para él, los enemigos son los movimientos sociales, Lula, el PT, Venezuela, el comunismo, personajes con presencia cotidiana en su discurso.

 

-¿Está enfrentado al Supremo Tribunal, parte del mundo militar, partidos de izquierda y algunos de derecha, una parte importante del Congreso y con la opinión pública? ¿Está aislado y solo en este momento?

 

-Bolsonaro está aislado, pero no por la cuarentena porque él no la cumple. Es arriesgado decir que esto lo va a derrocar porque la extrema derecha está organizada y es militante; los intereses económicos que representa son muy importantes; tiene mucha influencia en las redes sociales, un ejército de robots instalados dentro y fuera de Brasil. Los sectores empresariales poderosos saben que Bolsonaro les garantiza la captura del Estado brasileño para el gran capital, un proceso que ya está en curso. Se expresa en el desmontaje de las regulaciones, en la apertura de la explotación de petróleo a las multinacionales, en la explotación de minerales en la Amazonia, en la compra de tierras por extranjeros, en la contratación de bienes y servicios a empresas estadounidenses. Ese sector de la economía sabe que Bolsonaro es su oportunidad para realizar negocios que difícilmente tendrían en otras circunstancias. Bolsonaro juega con eso. De cualquier modo, es prematuro decir lo que va a ocurrir en Brasil en los próximos 60 días. La situación imprevisible, pero todo indica que tenemos una dimensión del coronavirus de proporciones apocalípticas. Lo más seguro es tengamos un impacto muy grande con una gran cantidad de infectados y de muertos.

 

Según Pimenta, la figura de Bolsonaro dispone como contrapeso la del expresidente Lula, quien tiene mucha fuerza y respaldo dentro y fuera de Brasil, como se observa en sus interacciones con el Grupo de Puebla. En lo interno, tiene el respeto, la admiración y el respaldo de muchos gobernadores. Algunos de ellos apoyaron a Bolsonaro y aunque  no puede afirmarse que respaldan a Lula, sí dispuestos a abrir espacios de diálogo con él.

 

-Bolsonaro está aislando a Brasil del resto del planeta. Yo dificulto que su socio Trump lo vaya a ayudar porque él anda robándole mascarillas a Francia, España, Italia y Alemania. Y dificulto que pueda ayudar con la situación de Nueva York y de EEUU en general, lo que no nos alegra, entre otras razones porque quienes más están sufriendo son los afrodescendientes y latinos.  Si llega esta catástrofe a Brasil, Dios no lo quiera, ¿a quién le va a pedir ayuda Bolsonaro?

 

-Importante esa reflexión a la que agrego un dato: la familia de Bolsonaro abrió una guerra contra China (a pesar de ser el principal socio comercial de Brasil) cuando uno de los hijos culpó a China por el coronavirus. En un escenario de caos no se les ocurre hacer algo mejor que esta confrontación, mientras, por otro lado dicen que el coronavirus no existe, que es una gripe común. Eso dicen los bolsonaristas, que es un invento para dañar al gobierno. Es grave. ¿Qué pasará en Brasil en 30 o 60 días? Es imprevisible. Hay que tener en cuenta la velocidad con la que se propaga este mal. Hace un poco más de 30 días, el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, todavía en Madrid había concentraciones. En marzo, funcionarios italianos decían que el país no podía detenerse, y Trump decía que esto no iba a durar más de un mes. Apenas han pasado 67 días de los primeros casos fuera de China. Después de doce días había 200 mil; luego bastaron cuatro días para 300 mil y 48 horas para 400 mil y 24 horas para 500 mil y ahora está creciendo a razón de 300 mil personas por día. Por otro lado, es una enfermedad sobre la que todas las preguntas están por responder. No existe literatura ni tesis ni investigaciones. No se sabe tampoco cuáles serán las consecuencias políticas, económicas y sanitarias, especialmente para aquellos países que no le han dado la importancia que merece. Lo que pase en Brasil tendrá repercusiones en toda América del Sur y otras regiones del planeta. Del mismo modo, lo que pasa en Venezuela, lo que ha hecho el presidente Maduro en esta coyuntura y la experiencia en general de la Revolución Bolivariana, es fuente de inspiración para mucha gente en el mundo y para nosotros en Brasil. La manera como el pueblo ha enfrentado las tentativas del gobierno de EEUU y traidores de todas las maderas, su capacidad de lucha, esa convicción de que Venezuela no se entrega. Acá recordamos la resistencia en Brasilia a la invadir de la embajada por parte de los representantes de Guaidó. Nosotros tuvimos que tomar esa embajada. Es un episodio épico del que acá hablamos mucho todavía. Es que los fascistas, la derecha, los escuálidos y los pelucones son los mismos en Venezuela y en mi tierra.

 

El diputado dijo que tiene constante comunicación con el embajador venezolano Alberto Castelar, expulsado por el gobierno de Bolsonaro, y también con la vicepresidenta, Delcy Rodríguez y el ministro Ernesto Villegas, entre otros funcionarios y líderes. Añadió que en el PT siempre están pendientes de Venezuela y de todas las amenazas que sufre el país, y el presidente Lula es un admirador permanente de la capacidad de lucha del pueblo venezolano.

 

-Es muy difícil hablar a nombre de un pueblo, pero voy hacerlo: Te agradezco esas palabras y quiero decir que el PT fue también muy inspirador sobre todo para estructurar una organización basada en los trabajadores. Desgraciadamente en América Latina hay una parte de la izquierda a la que le gusta escribir poemas para los funerales de las luchas, en lugar de defenderlas cuando se están dando. Nosotros seguimos pidiendo a los partidos y movimientos sociales que nos sigan apoyando porque esta es una batalla por la vida. Para terminar, aprovecho la oportunidad para preguntarte por el 2022 ¿Qué pasará con Lula, un líder planetario que fue humillado, incluso cuando murió su nieto?

 

-La historia del presidente Lula está imbricada a la historia de la lucha del pueblo brasileño de los últimos cuarenta años. La construcción del Partido de los Trabajadores es una experiencia única de nuestra historia. No olvidemos que Brasil es un país muy rico, pero fue uno de los últimos en declarar la abolición formal de la esclavitud. La mitad de los doce millones de esclavos que fueron traídos de África, estaban destinados a Brasil. Es una sociedad esclavocrática, conservadora, elitista. Por eso fue un gran logro que llegara a la presidencia un trabajador metalúrgico. Él fue el primer hijo del pueblo, de la clase trabajadora, en llegar a la presidencia. Y no solo era un trabajador, sino un sindicalista de izquierda. Curiosamente fue el presidente que más inversiones privadas consiguió para el país. En los pocos años que gobernó, realizó un proceso de transformación económica y social, les abrió posibilidades a trabajadores medios de sectores urbanos y del campo como nunca antes se había visto. De allí que los poderes del mundo, con EEUU a la cabeza, hicieran todo lo que hicieron para impedir que fuera electo de nuevo. Cuando vemos la América del Sur de hace algunos años, era otra. Teníamos a Kirchner en Argentina, Mujica en Uruguay, Lugo en Paraguay, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Lula en Brasil, Chávez y Maduro en Venezuela, Zelaya en Honduras, Ortega en Nicaragua, y por supuesto, Cuba. Eran gobiernos nacionalistas, de inclusión del pueblo, enfrentados al imperialismo. Hoy tenemos a Venezuela, que se resiste, y a Argentina que intenta volver. En todas partes se desplazó a los líderes mediante golpes, procesos judiciales amañados y proyectos perversos. Por eso el liderazgo del presidente Lula trasciende a Brasil. Lula significa un soplo de libertad y de soberanía para América como un todo. Nosotros trabajamos todos los días para demostrar su inocencia, para probar que fue víctima de una gran maquinación, de una gran mentira. Y que, como consecuencia de esa maniobra contra él, Brasil dejó de ser el país que era y hoy es una nación en la que las personas corren graves riesgos. Hoy domingo de pascua, que es resurrección, esperanza, aprovecho para reiterarles a ustedes, al presidente Maduro y a todos los líderes, el cariño que me consta que Lula le tiene a Venezuela, así como sé también del cariño que tiene Venezuela por Lula. Hoy seguimos tras el sueño de esa gran patria latinoamericana soñada por Simón Bolívar y en esa lucha es importante el coraje y la resistencia del pueblo venezolano.

 

(LaIguana.TV)

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