Además de una pandemia de COVID-19 de carácter planetario, el coronavirus SARS-CoV-2 generó también una oleada de teorías conspiranoicas. Sputnik ha recogido algunas de las más populares y lo que piensan los expertos al respecto.

 

Bill Gates, el creador del coronavirus

 

El cofundador de la legendaria compañía tecnológica Microsoft y una de las personas más ricas del mundo, Bill Gates, se convirtió en el blanco de acusaciones por parte de grupos de derecha y antivacunas.

 

Acusan al magnate de conocer de antemano la pandemia y financiar la creación del SARS-CoV-2 para reducir la población mundial. Fue el usuario de YouTube QAnon quien dio inicio a dicha versión.

 

Los defensores de esta teoría están convencidos de que Gates, junto a los magnates Rockfeller y Warren Buffett, quiere llevar a cabo una vacunación masiva que podría matar a entre el 15 y el 95% de la población mundial. En cuanto al resto de las personas, serán controladas a través de microchips implantados y redes 5G.

 

Sin embargo, en realidad, la vacuna que realmente financió la Fundación Gates había sido creada por el Instituto Pirbright, en el Reino Unido, y no tiene nada que ver con el COVID-19, ya que va dirigida contra el virus de la bronquitis infecciosa aviar, que solo infecta a las aves de corral.

 

¿Hay vínculo entre el 5G y el COVID-19?

 

De acuerdo con esta teoría, que se ha hecho muy popular entre los usuarios de las redes sociales, la nueva generación de telefonía móvil 5G, creada por China, es capaz de transmitir el coronavirus, afectar el sistema inmune de las personas o hasta reducir la cantidad de oxígeno en el aire, algo que acarrea problemas respiratorios. Los defensores de dicha teoría también afirman que fue Wuhan —aunque no es verdad— la primera ciudad en la que se puso en funcionamiento el 5G.

 

La teoría se hizo especialmente popular en el Reino Unido, y los videos y fotos en los que los vecinos de las ciudades de Liverpool, Melling y Birmingham queman torres de 5G para frenar la propagación del coronavirus se hicieron virales.

 

Sin embargo, en realidad esta teoría carece de fundamento. «La idea de que el COVID-19 es causado por las señales de los teléfonos móviles 5G es una completa basura. Esta es una enfermedad que numerosos doctores y científicos de todo el mundo han dicho que es causada por un virus, algo completamente diferente a la señal de un teléfono móvil», declaró el profesor de microbiología celular Simon Clarke en una entrevista con la BBC.

 

Por su parte, el portal especializado Science Alert explicó en un artículo que «la radiación 5G no puede penetrar la piel ni permitir que un virus penetre en la piel. No hay evidencia de que las frecuencias de radio 5G causen la propagación del coronavirus».

 

El coronavirus, ¿un arma biológica de China?

 

Según esta teoría, el brote de coronavirus se originó en un laboratorio secreto chino, y no en un mercado de mariscos. De acuerdo con un artículo de Washington Times, fueron los biólogos del Instituto de Virología de Wuhan quienes crearon el virus en el marco de un «programa de armas biológicas encubiertas».

 

Las autoridades de EE.UU. buscan determinar el origen del virus. Así, el secretario de Estado, Mike Pompeo, declaró a los medios que Washington «sabe que este virus se originó en Wuhan, y realmente necesita que el Gobierno chino se abra y aclare» lo que sabe acerca de la propagación del coronavirus.

 

La mortal sopa de murciélagos

 

Si bien la mayoría de los científicos del mundo concuerda en que el virus SARS-CoV-2 es una mutación de un virus típico de los murciélagos, continúa la polémica de cómo pudo infectar al ser humano.

 

Una de las teorías consiste en que fue la comida exótica china lo que pudo originar la pandemia.

 

En las imágenes virales que circulan en las redes, se puede observar cómo una mujer china se come una sopa de murciélago como prueba.

 

Pese a que en realidad el vídeo fue tomado en 2016 en Palaos (Micronesia) por la popular bloguera de viajes china Mengyun Wang, la teoría sembró pánico en miles de personas. Por ejemplo, los vecinos de una pequeña localidad en Cajamarca (Perú) mataron a unos 300 murciélagos por temor al coronavirus.

 

Pero, ¿son realmente tan peligrosos estos animales nocturnos? En un comentario a Sputnik, la bióloga boliviana Raquel Galeón, del Programa para la conservación de los murciélagos de Bolivia (PCMB), señala que las acusaciones «no tienen ningún sustento científico».

 

Por el contrario, «los murciélagos que comen insectos son controladores de plagas y enfermedades, como los mosquitos que transmiten dengue, leishmaniasis y zika».

 

Nostradamus y Baba Vanga predijeron la pandemia

 

Según esta teoría —probablemente la más inofensiva— los oráculos como Michel Nostradamus o la búlgara Baba Vanga predijeron la pandemia del coronavirus. Además, se menciona en las páginas de una novela de 1981 del escritor Dean Koontz.

 

En su famosa obra Las profecías, escrita en 1555, Nostradamus declara:

 

«La gran plaga de la ciudad marítima / No cesará hasta que se vengue la muerte / De la sangre justa, condenada por un precio sin crimen / De la gran dama indignada por la simulación». Sin embargo, las palabras del oráculo francés pueden interpretarse de maneras diferentes, y no se trata de la primera pandemia en la historia de la humanidad. Wuhan tampoco es una ciudad marítima, aunque la pandemia supuestamente se originó en un mercado de mariscos.

 

Por su parte, la adivina ciega de Bulgaria Baba Vanga, que en su día predijo el ataque al World Trade Center del 11 de septiembre de 2011, la aparición de ISIS y el Brexit, también supo algo sobre la pandemia.

 

«La corona vendrá por todos nosotros», declaró la profeta a una de sus visitantes, Neshka Stefanova Robeva. Asimismo, advirtió de una peligrosa «peste pulmonar» que azotará al mundo en el «año espejo (2020)», y serán los científicos rusos quienes crearán un medicamento eficaz contra el COVID-19, basado en la corteza del cedro siberiano.

 

El popular escritor norteamericano Dean Koontz también sorprendió al mundo, ya que de hecho predijo el virus de Wuhan en su libro Los ojos de la oscuridad (1981).

 

«Un científico chino de nombre Li Chen huyó a EEUU, llevando en un disquete una copia del arma biológica china más importante y peligrosa de la década. La llaman ‘Wuhan-400’, porque fue desarrollada en los laboratorios de RDNA cerca de la ciudad de Wuhan», se lee en la novela.

 

Cabe recordar que en la versión original de la novela se mencionaba la ciudad soviética de Gorki, y fue en 1996 cuando Koontz optó por cambiar el nombre por el de Wuhan.

 

(Sputnik)

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