En Brasil se informa de 49.492 casos positivos por Covid-19, 3.313 de los cuales fallecieron. Han pasado cuatro días desde que Jair Bolsonaro, el presidente del país con más contagios de Suramérica, desafiara las más elementales medidas y acudiera a un mitin callejero.

En Brasil se informa de 49.492 casos positivos por Covid-19, 3.313 de los cuales fallecieron. Han pasado cuatro días desde que Jair Bolsonaro, el presidente del país con más contagios de Suramérica, desafiara las más elementales medidas y acudiera a un mitin callejero.

 

En Ecuador, se duplica la cifra de casos positivos hasta llegar a 22.160 contagiados y 560 fallecidos. El ministro de Salud del gobierno de Lenin Moreno incluye este jueves los resultados de más de 10.000 muestras no procesadas porque miembros del personal sanitario se contagiaron durante el trabajo. No se informa si ya se incluyeron a quienes murieron en Guayaquil, cuyo muertos quedaron en las calles.

 

Desde Bolivia se informa de 672 casos positivos y 40 fallecidos. El gobierno de facto de Janine Añez solo estaría procesando 58 pruebas diarias, denuncia el ex presidente Evo Morales, quien recuerda que el coronavirus es uno más de los ataques que recibe su pueblo, además del hambre y la represión que llegaron con la crisis sanitaria.

 

En estos tres países gobiernan hoy sectores de derecha, luego de años de mandatarios progresistas que tuvieron como centro de su gestión a los sectores populares. ¿Qué habrían hecho Lula Da Silva, Rafael Correa y Evo Morales en estas circunstancias?

Una revisión a sus cuentas en redes sociales nos asoman a lo que podría haber sido una gestión de la pandemia por parte de estos tres exmandatarios, quienes coinciden en muchas de las medidas que debieron tomarse en sus países. La primera, la coordinación suramericana para enfrentarla. Ellos fueron actores fundamentales en la creación de la Unión Suramericana del Sur (Unasur), que fue desmontada por los gobiernos de derecha que hoy controlan buena parte de las naciones de la región.

 

“Unasur habría sido, ahora, muy importante para adoptar medidas conjuntas entre nuestros países para enfrentar la pandemia con un fondo común y adquirir equipos de bioseguridad, insumos médicos y medicamentos. Necesitamos compartir lo que tenemos entre Estados”, escribió Morales el 14 de abril, al apuntar al empeño del gobierno de facto de endeudarse con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

Los tres también comparten como principio de actuación que la salud es un derecho y, como tal, debe ser el eje fundamental de la gestión de la pandemia, por encima de los intereses empresariales. A partir de allí, asumen los protocolos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la cuarentena total y el despistaje masivo. “No hay duda de que el país que ha gestionado mejor la pandemia es Venezuela”, declaró recientemente Correa, en cuyo país se está viviendo un drama sanitario que lo ha llevado a ser uno de los países del mundo con más muertes en relación con los contagios.

 

Con las particularidades de cada caso, el trío de dirigentes han propuesto medidas de compensación económica, especialmente dirigidas a garantizar el acceso a la alimentación y  garantizar la cuarentena. El 17 de abril, Lula indicó que “la seguridad alimentaria es la mejor arma que puede tener un país. No es un tanque. No es un cañón. Y la reforma agraria es para eso. Producir alimentos saludables mediante la agricultura familiar. El Estado debe garantizar que la comida llegue a la mesa de las familias”.

 

Y es que en términos económicos, se apunta a la crisis humanitaria que llegó con la pandemia. El inventario de Correa, difundido el 21 de abril, es corto: aprovechar el estado de Excepción y requisar cualquier empresa para garantizar víveres y bienes básicos para alimentar a la gente y que se quede en casa; cuidar cada dólar para lo que hay que poner controles de capitales, como impuestos a capitales en el exterior, incrementar aranceles y control del efectivo.

 

Poco o nada tienen que ver el sentido de las propuestas de estos tres ex mandatarios, con las políticas que están siendo aplicadas en sus países y que tienen como eje fundamental privilegiar los intereses económicos empresariales.

 

(LaIguana.TV)

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