Según un reportaje publicado este sábado en el portal de la agencia de noticias Associated Press (AP), Jordan Goudreau, mercenario estadounidense que sirvió de asesor militar y entrenador de las fuerzas paramilitares con las que se pretendía ejecutar una incursión armada desde Colombia hacia Venezuela, habría conocido a Clíver Alcalá Cordones, líder del complot, durante una reunión que organizó este último en el hotel JW Marriot de Bogotá.

 

Fuentes consultadas por AP para su trabajo periodístico, habrían asegurado que el lujoso alojamiento era entonces «un centro de intriga entre los exiliados venezolanos» y que se reservaron numerosas salas de conferencias para que tertuliaran un grupo variopinto y cuestionable de conspiradores –desertores militares acusados de tráfico de drogas, financieros de pasado turbio y exfuncionarios de Maduro deseosos de redimirse–, en torno al plan expuesto por Alcalá, cuya gestación fue consecuencia del fallido golpe de Estado contra Nicolás Maduro que encabezaron Juan Guaidó y Leopoldo López el pasado 30 de abril de 2019.

 

En ese contexto, Lester Toledo, uno de los comisionados por Guaidó en Estados Unidos para recaudar fondos para su causa, habría puesto en comunicación a los dos personajes, puesto que, de acuerdo con AP, habían coincidido en una reunión profondos en Miami durante el mes de mayo del pasado año.

 

Aparentemente, la propuesta de Alcalá no fue acogida con entusiasmo por buena parte de los asistentes, que la habrían valorado como «suicida» y «poco realista», pero sí por Goudreau, que aprovechó la ocasión para ofrecer los servicios de su compañía de seguridad y encargarse del adiestramiento del ejército de 300 paramilitares que el exgeneral venezolano reunió en tres campos de entrenamiento ubicados en La Guajira colombiana, punto desde el que pretendía ejecutar la incursión armada para derrocar al presidente Nicolás Maduro.

 

En la misma reunión, el exboina verde se habría jactado de tener altos contactos dentro del gobierno de su país que podrían sumarse a su causa.

 

Su propuesta fue acogida y el mercenario regresó a Colombia junto a cuatro «colegas». Fue visto en los campos de entrenamiento en compañía de Alcalá y aunque los paramilitares con los que conversó AP insistieron en que ninguno ofrecía mayores detalles del plan, el estadounidense sí les había asegurado a algunos de los reclutados que «el dispar ejército cruzaría la frontera en un convoy fuertemente armado y avanzaría contundentemente hasta Caracas en 96 horas» y que «una vez desafiados en combate, los militares de Maduro, privados de alimentos y desmoralizados, se desplomarían como fichas de dominó».

 

(LaIguana.TV)

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