El análisis de los elementos contextuales dentro de Estados Unidos que rodearon el fallido intento de invasión con mercenarios, fue el tema central desarrollado por Miguel Ángel Pérez Pirela en la edición 85 de Desde Donde Sea. 
 
 
A ello se añadieron los comentarios que formuló en relación con las declaraciones de Airan Berry, uno de los mercenarios estadounidenses capturados por las autoridades venezolanas, y con las cuales se divulgaron los detalles del plan siniestro que este grupo contratado por Juan Guaidó, pretendía ejecutar, dejando a su paso una estela de muerte y desolación. 
 
 
 
Una invasión fraguada mientras Estados Unidos es el epicentro de la pandemia de coronavirus
 
 
Pérez Pirela inició sus disertaciones señalando que, para comprender adecuadamente el contexto en el cual se había producido este nuevo ataque en contra de Venezuela, imperaba tomar en consideración la situación interna de los Estados Unidos y para ello aludió a un artículo publicado en The New York Times, bajo la firma del reputado articulista Nicholas Kristof. 
 
 
En el texto se señala que en apenas un par de meses, el coronavirus desplazó a las enfermedades cardiovasculares como principal causa de muerte en el país y se han perdido más vidas que en las guerras de Vietnam, del Golfo Pérsico, de Irak y de Afganistán combinadas.  
 
 
En su punto más álgido, recordó, más de 6.000 personas fallecieron a causa del Covid-19 y si bien la cifra de decesos ha disminuido, está muy lejos de ser baja: poco menos de 3.000 por día; mas los expertos prevén que el escenario empeore nuevamente durante el mes de mayo, toda vez que casi la mitad de los estados de la unión están empezando a relajar las medidas de confinamiento y de distanciamiento social. 
 
 
Debido a la pandemia, el país del norte está viviendo situaciones inéditas, como el que por primera vez en toda su historia, el metro de la ciudad de Nueva York suspendió su servicio de trenes durante la noche, un hecho que, para Kristof, da cuenta de la gravedad que atraviesa a los Estados Unidos. 
 
 
Para ahondar en los alegatos ofrecidos por el articulista de The New York Times, cifras en mano, Pérez Pirela precisó que al día de hoy, Estados Unidos registra 1.245.622 infectados, un tercio de todos los casos reportados desde el inicio del brote.
 
 
En relación con las cifras de fallecidos, la situación no es mejor: en el mundo, 268.999 personas murieron por la infección y de éstas, 74.844 estaban en Estados Unidos.  
 
 
Es en ese contexto, que el filósofo tildó de «apocalíptico», que Donald Trump, Mike Pompeo y otros altos funcionarios estadounidense, eligieron «tercerizar la guerra en Venezuela y penetrar la soberanía nacional» a través de «un proyecto escalofriante», contando para ello con los servicios de mercenarios como Airan Berry, que proviene de las filas élite de la Armada de Estados Unidos. 
 
 
Hilando más fino, esto lo que implica es que «el país con 1.245.622 infectados, trata de invadir al país que tiene 381; el país que tiene 74.844 fallecidos, trata de invadir al que tiene 10». O, desde otro ángulo: los datos antes aportados, permiten dimensionar adecuadamente el tamaño de la irresponsabilidad histórica del gobierno de Trump, que mientras su país está siendo devastado por el coronavirus, fragua un intento de invasión a otro país, que además implicaba el secuestro de su presidente.  
 
 
Como las relaciones no parecen casuales, le pareció pertinente preguntarse: «¿Será que Donald Trump está tratando e hacerle pagar al pueblo venezolano que sea uno de los países que mejor ha enfrentado la pandemia de Covid-19?». 
 
 
La hipótesis no luce descabellada si se consideran los datos de la pandemia en Colombia y Brasil, vecinos de Venezuela y aliados estrechos, colaboradores estrechos y cabezas de playa de Estados Unidos para sus agresiones contra nuestro país. 
 
 
Colombia, que prestó su territorio para que se entrenaran mercenarios, que luego partieron desde las costas orientales hacia el Litoral central venezolano, tiene al día de hoy 8.959 y 397 fallecidos, mientras que Brasil, es el otro epicentro regional de la enfermedad y contabiliza 127.655 casos de Covid-19 y 8.609 decesos por esa causa. 
 
 
Al comparar con los 381 casos y 10 decesos reportados por Venezuela, se hace evidente quién lo está haciendo mejor y también deja al descubierto que estos países –Estados Unidos, Colombia y Brasil-, en lugar de atender esta gravísima situación, de ocuparse de sus infectados y fallecidos, prefirieron avalar contratos con sicarios para que llegaran a Caracas a matar gente «a diestra y a siniestra» y secuestrar al presidente Nicolás Maduro. 
 
 
En este punto, reiteró lo que, en su juicio es una pregunta necesaria: «¿Qué se le está haciendo pagar a Venezuela?». 
 
 
Confiesan los mercenarios y hasta J.J. Rendón, pero los cobardes insisten en decir: «yo no fui»
 
 
Pérez Pirela destacó que parte de su compromiso como venezolano, consistía en difundir verdades silenciadas por la gran mediática, aludiendo con ello al sepulcral silencio que han guardado los medios colombianos sobre el intento de invasión a Venezuela, pese a que Colombia «se prestó como cabeza de playa para esta invasión a través de la Bahía de Macuto, con marines que venían de Irak», subrayó.
 
 
En tal sentido, refirió que en ninguno de los grandes medios del vecino país, como Caracol, la revista Semana o radio W, por mencionar solamente tres, no se hizo mención alguna a tan grave asunto. 
 
 
Sin embargo, en lo que considera que es «el meollo de la cuestión», pese a los esfuerzos por acallar estas verdades, comienzan a emerger aspectos dentro de esta trama que impiden que quienes hoy tratan de eludir su responsabilidad, puedan lograr su cometido. 
 
 
Si bien tanto el gobierno de Estados Unidos, como el de Colombia y los peones locales, encabezados por Juan Guaidó han actuado esencialmente de la misma manera, las ollas podridas que inevitablemente se han destapado, han hecho que sus respuestas particulares de «control de daños» sean distintas. 
 
 
En primer término, el analista recordó que el inicio de estos eventos, se remonta al contrato de 212 millones de dólares que Juan Guaidó suscribió con la empresa especializada en la tercerización de la guerra, Silvercorp. 
 
 
«Hipotecó la vida y la paz de los venezolanos a una empresa de mercenarios que operó en Irak, Afganistán y Siria; con los elementos más sicarios, más asesinos y más mercenarios, para que vinieran a su país a causar muerte y desolación», opinó sobre la actuación de Guaidó.
 
 
No obstante, recordó, que, fiel a sus hábitos, se había apresurado a negar todo vínculo con lo sucedido y en su lugar, acusó al Gobierno Bolivariano de crear un falso positivo, para luego exigir que se respetaran los derechos humanos de los mercenarios capturados. 
 
 
Ya antes, cuando Clíver Alcalá reveló la existencia del mentado documento, Juan Guaidó negó su existencia, pero el pasado domingo, la periodista Patricia Poleo, abiertamente opositora al gobierno, compartió una copia íntegra en sus redes sociales. Y por si ello no bastara, ayer, durante una entrevista con la cadena CNN, J.J. Rendón, uno de los firmantes del contrato, admitió que el acuerdo existía y que esa sí era su rúbrica, con lo que, queriéndolo o no, confesó que Guaidó también lo había suscrito y con ello dejó en evidencia el más reciente engaño del político de derecha. 
 
 
En todo caso, Miguel Ángel Pérez Pirela considera que ya están claros los propósitos de la visita de Juan Guaidó a Miami durante su gira internacional: «Lo que se discutió es cómo, cuándo y dónde se iba a ensangrentar Venezuela con marines y militares desertores venezolanos», puntualizó. 
 
 
Desde su punto de vista, estas falsías de Guaidó no son, en modo alguno, «mentirillas blancas», pues firmó un contrato de 212 millones de dólares pagaderos con petróleo venezolano a una empresa de sicarios y además se alió con narcotraficantes como «Dos Ruedas», quien prestó su casa, que cuenta con salida al mar, para que desde allí partiera el contingente con el que se pretendía invadir Venezuela. 
 
 
El escándalo no dejó indiferente a Francisco Rodríguez, economista de derecha radicado en la ciudad de Nueva York, quien cuestionó que Juan Guaidó dispusiera de 212 millones de dólares para financiar «una aventura militar dirigida por ‘un hombre mentalmente inestable’ –siguiendo en esto la matriz de Associated Press, que ahora pretende hacer pasar por loco a Goudreau–, y no ayudar a los inmigrantes venezolanos. 
 
 
Por otro lado, las declaraciones de Airan Seth Berry no dejan mejor parado al político extremista. Berry le dijo a las autoridades que la invasión tenía como objetivos la toma de Miraflores, de la Dirección de Inteligencia Militar, del Servicio Bolivariano de Inteligencia, del Aeropuerto de La Carlota –emplazado en la capital–, así como la torre de control del Aeropuerto Internacional «Simón Bolívar», el principal del país. 
 
 
La consecución de esos objetivos habría implicado, en su parecer, el asesinato de una gran cantidad de personas y el contrato para esas muertes, lo firmó Juan Guaidó. 
 
 
Adicionalmente, el mercenario, que participó en la guerra de Irak, aseguró que contaban con una fuerza de entre 50 y 60 hombres y que el propósito último era secuestrar a Nicolás Maduro y embarcarlo en un avión con destino a Estados Unidos. 
 
 
Sobre esto, el filósofo especuló que querrían hacerse con la recompensa de 15 millones de dólares que ofreció el Departamento de Justicia por la cabeza del mandatario venezolano. 
 
 
Más todavía, la demencia fingida de Estados Unidos fue puesta en entredicho, toda vez que sería imposible que se levantara la restricción de vuelos hacia Venezuela y ello no fuera del conocimiento de la CIA, el FBI, el Pentágono y los miembros del gobierno de Donald Trump, que muy prestamente designó a James Story, antes fungía como Encargado de Negocios Interinos para Asuntos de Venezuela en una Embajada Virtual con sede en Bogotá, como nuevo Embajador en la República Bolivariana de Venezuela. 
 
 
Hoy, durante una entrevista con la cadena TeleSur, el presidente Nicolás Maduro dijo que Story tenía «las manos y los pies» metidos en el fracaso de Bahía de Macuto. 
 
 
Pérez Pirela considera que Story «quizá estaba allí para fungir de embajador plenipotenciario, en el caso de que este plan alocado tuviera éxito». 
 
 
Para concluir, señaló que en ese intento fallido de invasión hubo muertos, pero que a los agentes de la derecha extremista criolla parece tenerles sin cuidado. «A ellos no les interesa. Lo único que les interesa es llegar a Miraflores, aunque sea con una alfombra roja hecha con la sangre de los y las venezolanas». 
 
 
Lectura recomendada
 
 
Este jueves 07 de mayo, recomendó la lectura del ensayo «Lo imaginario», de la autoría del filósofo existencialista francés, Jean-Paul Sartre.
 
 
 
(LaIguana.TV)

  

 

 

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