«Las consecuencias [de la pandemia] van a observarse, sin duda, en las esferas política y militar, en la esfera de seguridad, de seguridad económica y ecológica, en la esfera humanitaria», ha declarado este viernes el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en una entrevista para el canal RBK.

 

En ese sentido, el jefe de la diplomacia rusa ha remarcado que las cuestiones de seguridad militar forman parte de las competencias del Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que el impacto de la pandemia del nuevo coronavirus en este ámbito debería ser considerado por los líderes de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.

 

Lavrov sostiene que el restablecimiento completo de las comunicaciones a nivel mundial requerirá mucho tiempo y no cree que se produzca una vuelta a la misma vida que llevábamos antes de la pandemia. «No creo que se consideren apropiadas las medidas redundantes, pero no espero la libertad que existía hasta ahora», confesó.

 

El canciller también ha denunciado los «intentos de sacar beneficios geopolíticos» de la situación y ha recordado que Pekín avisó de la existencia del nuevo coronavirus a finales de diciembre y en enero el tema ya era objeto de discusiones en la comunidad científica internacional.

 

«Decir que los chinos se cerraron a la Organización Mundial de la Salud o que la OMS no estaba al tanto u ocultaba información como mínimo no es correcto», ha señalado.

 

El ministro de Exteriores ruso ha subrayado que «no se puede acusar a alguien de algo sin pruebas» y actualmente «todos los esfuerzos deben enfocarse no en los gritos ‘¡detengan al ladrón!’, sino en unirse y crear una vacuna».

 

(RT)

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