Pensar el mundo a construir después del paso de la pandemia por COVID-19, parece ser una tarea importante para cada ser humano en el planeta en este momento. El rol de los movimientos sociales y sus exigencias expresadas en las calles antes de que el virus impusiera el aislamiento social, el papel de las economías y los Estados, así como las estrategias de dominación geopolítca que siguen en la agenda global, son algunos de los temas en la agenda.

 

Por esta razón, Hinterlaces.net consultó la opinión del sociólogo, politólogo y escritor argentino, Atilio Borón, quien compartió a través de la siguiente entrevista, sus impresiones del mundo que desde ya comienza a construirse y algunas circunstancias que persisten, como el bloqueo económico contra Cuba y Venezuela.

 

-Al parecer, el bloqueo contra Cuba y Venezuela seguirá avanzando, en medio de la coyuntura actual ¿Qué lectura hace de esta acción por parte de Estados Unidos?

 

-Sobre el bloqueo, desgraciadamente hemos visto que lejos de haberse atenuado se ha agravado, estamos en manos de un sociópata criminal como Donald Trump pero no nos hagamos ninguna ilusión, si Trump es derrotado por (Joe) Biden, es difícil que el bloqueo y las políticas de sanciones en contra de Cuba y Venezuela puedan ser relajadas porque acá lo que hay es una política que la deciden los grandes factores reales de poder.

 

La manera de defendernos es concientizando al pueblo y los pueblos de Cuba y Venezuela han dado una lección extraordinaria en estos tiempos, combatiendo la pandemia de una manera ejemplar dadas las durísimas condiciones que enfrentan esos dos países, a los que les quitaron los recursos que podían extraer del exterior, bloqueadas medicinas, alimentos, insumos hospitalarios y pese a eso, los números de Venezuela son realmente espectaculares.

 

Se demuestra que los países que tienen una estructura socialista, han sido más eficaces en combatir la pandemia que aquellos sumergidos en la ortodoxia neoliberal. Vietnam, por ejemplo, hasta este viernes no tenía un muerto por coronavirus y tiene alrededor de 97 millones de habitantes.

 

-Estados Unidos, a pesar de enfrentar una dura situación social y económica producto de la pandemia, continúa intentando conservar su hegemonía geopolítica en la región, ¿Se trata de un hecho electoral? ¿Qué análisis hace del tema?

 

-Yo creo que en Estados Unidos hay un verdadero estallido, lo que ha pasado es que la pandemia puso en blanco y negro la problemática económica, social y política de creciente deslegitimización del sistema capitalista norteamericano, que la pandemia potenció de una manera fenomenal.

 

Si hoy hubiera elecciones, creo que gana Biden elecciones, pero es un político muy mediocre; habrá que ver qué pasa de acá a noviembre. Aunque el pronóstico hoy es un aumento de muertos por la pandemia y una escalada del número de desocupados como nunca antes en la historia de Estados Unidos.

 

Hace dos días el New York Times registraba 36 millones de nuevos aplicantes para la seguridad social del país, es decir, gente que se reportaba desempleada y que pedía un seguro de desempleo, que es un instrumento que dura unas pocas semanas, es una situación  extremadamente crítica y todo indica que se va a agravar.

 

-¿Es posible vislumbrar un panorama político y social para los pueblos latinoamericanos en un escenario post – pandemia? ¿Cómo sería?

 

-Evidentemente que sí, además es nuestra obligación como intelectuales de izquierda, revolucionarios, vislumbrar ese escenario, ver cuáles son las posibilidades de construir un mundo mejor a la salida de la pandemia, ¿cómo sería ese mundo?, te diría que la respuesta es obvia y es que ese mundo va a depender de qué es lo que hagamos nosotros, no es un mundo que va a  ser construido por el coronavirus, sino que va a depender de la fuerzas sociales que estén en movimiento, que se movilicen, que se organicen, que luchen y en función de eso, va a haber la posibilidad de un mundo distinto.

 

¿Cómo sería ese mundo?, yo me he atrevido a definirlo en función del éxito de esas luchas como un mundo protosocialista. No es un mundo que ya va a ser definitivamente postcapitalista, pero  si va a tener muchos ingredientes de lo sería un proyecto socialista, por eso yo  lo llamo protosocialista.

 

Esto me lleva a recordar lo que tantas veces dijera Salvador Allende en Chile acerca del proyecto que se estaba llevando a cabo al mando de la Unidad Popular, no era propiamente la construcción del socialismo sino de las bases sociales, económicas, políticas y culturales  necesarias para construir el socialismo, pero que ya implicaba la base muy importante en materia de seguridad social, educación, salud, redistribución de la riqueza y me parece que ese es el mundo que se viene, un mundo con una presencia mucho mas grande de los estados, mucho más pequeña y regulada de los mercados, cuando durante casi medio siglo ha sido exactamente  lo contrario.

 

-¿Cuál es el rol de las economías en ese escenario?

 

-Sí, se habla de mayor pobreza y desempleo, y es probable que en una primera fase si ocurra eso, porque evidentemente habrá muchas empresas que hayan quebrado luego de dos o tres meses de cuarentena, de cuidado de la salud, que impiden que la gente vaya a trabajar; pero yo creo que será un fenómeno transitorio porque este papel acrecentado del Estado en tratar de llevar a las poblaciones  afectadas por el desempleo, una ayuda social bastante vigorosa, va a impedir que los índices de la pobreza crezcan de la forma en que muchos están diciendo de una manera alarmista y con el interés de favorecer una reapertura inmediata de la economía, lo cual provocaría millones de víctimas.

 

Yo creo que sí, en un primer momento puede haber un aumento de la pobreza ya lo está habiendo ahora y el desempleo evidentemente va a ser un fenómeno muy difícil de abatir y allí entra el papel fundamental del Estado como asignador de recursos, como la institución que de alguna manera lleva adelante una política tributaria que permite obtener grandes aportes de recursos que son los que monopolizan los más ricos en las sociedades latinoamericanas.

 

Vemos países como Estados Unidos, donde el 1% más rico dispone de más riqueza que el 80% de la población de ese país, por tanto, hay un terreno enorme para hacer algunos recortes impositivos. La situación en América Latina es más o menos igual. Países como Chile donde el 1% más rico dispone de alrededor de 35 a 40% de la riqueza, ¿cómo no hacer una política tributaria para tomar una parte de esos recursos que fueron originados por el trabajo de chilenas y chilenos y utilizarlo para abatir el drama de la pobreza y el desempleo?.

 

-Antes de la pandemia, la región estaba convulsionada por movimientos sociales exigiendo un cambio de modelo, ¿esta situación mueve el rumbo de esas solicitudes?

 

-La pandemia puso un alto a situaciones de movilización social muy fuerte, si lo vemos, todo el litoral pacífico de Sudamérica estaba prácticamente en llamas, en Colombia unas elecciones donde habían sido derrotados los candidatos de la derecha en las tres principales ciudades del país: Bogotá, Medellín y Cali.

 

En Ecuador hubo una protesta tremenda que fue desarticulada milagrosamente por el canalla de Lenín Moreno, pero que ya se veía venir de vuelta con todo en marzo, eran evidentes los signos de movilización, de inquietud, de protesta que estaban cundiendo a la población.

 

A Sebastián Piñera en Chile lo salvó la pandemia, con 9% de aprobación de su gestión presidencial, la más baja desde que  se reconstruyó la democracia en Chile. Y en Perú la cosa estaba caminando por ese sendero. Con la pandemia  la gente tuvo que devolverse a sus casas, pero eso no significa que cuando termine, que en el algún momento va a terminar, no vaya la gente a retomar ese impulso, yo creo que lo retomarían con más fuerza, combinado ahora con lo que hemos aprendido con estos duros días de la pandemia y es a hacer uso de las tecnologías digitales, dando lugar a eso que yo llamo asociativismo digital, es decir, la posibilidad de hacer acciones colectivas desde la internet, combinándonos nosotros de una manera extraordinariamente creativa.

 

Creo que esta región va a volver a estar fuertemente movilizada en pos de una nueva formación económica, social y política a la salida de la pandemia.

 

(Hinterlaces)

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