El análisis de las implicaciones de las nuevas revelaciones del mercenario estadounidense Luke Denman, fue el tema principal en torno al cual disertó este jueves 21 de mayo, el filósofo y experto en comunicación política Miguel Ángel Pérez Pirela durante la edición 95 del programa Desde Donde Sea. 

 

Un pájaro que canta para dejar desnudos a Guaidó y a Colombia

 

Pérez Pirela inició la transmisión aludiendo a la discusión que se produjo ayer en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en torno a la incursión mercenaria que sufrió Venezuela en días pasados, pues en su criterio, solamente de este modo es posible comprender por qué el Gobierno Bolivariano eligió esta fecha para divulgar el más reciente testimonio del exboina verde Luke Denman, aprehendido por las autoridades venezolanas por formar parte de la llamada «Operación Gedeón», a través de la cual Washington pretendía imponer por la vía sangrienta a un gobierno títere, con Juan Guaidó como rostro más visible. 

 

En tal sentido, destacó que el tema fue llevado al seno del Consejo de Seguridad a instancias de Rusia –país que goza de un puesto permanente y, por ende, con derecho a veto en el ente– y que valía la pena recordar las reacciones de Estados Unidos y Colombia, países directamente implicados en la agresión. 

 

En el caso de los Estados Unidos, el representante catalogó la reunión como «una pérdida de tiempo», mientras que el portavoz de Colombia negó categóricamente su participación en la operación y se sumó a la voz estadounidense, asegurando que estaban perdiendo el tiempo en aquel encuentro. 

 

Sin embargo, los eventos más recientes, develados no solamente por las autoridades venezolanas sino por la prensa colombiana, involucran directamente al cártel de «Los Pachencas», un grupo delictivo que opera en la costa occidental de Colombia, incluyendo la Alta Guajira, lugar desde donde se ultimaron los detalles logísticos de la invasión y desde donde partieron las embarcaciones con los mercenarios, rumbo a Venezuela. 

 

Asimismo, según las revelaciones de Luke Danmon, habrían sido «Los Pachencas» quienes suministraron las armas de las que disponían los mercenarios, así como la logística de la última fase, en virtud de que el narcotraficante Elkin López, alias «Doble Rueda» forma parte de ella.  

 

El cantar de Luke Denman salpicó también a Leopoldo López –»sempiterno aspirante a Miraflores» y artífice de la actual posición de Juan Guaidó–, pues habría sido quien puso en contacto a Jordan Goudreau con Clíver Alcalá Cordones y Antonio Sequea.

 

Esta alianza, que aparentemente fomentó López, se debió a que, según la versión del mercenario, Alcalá y Sequea eran los responsables del llamado «Capítulo Venezuela». El encuentro se produjo durante el desarrollo del «Concierto por la Paz», en febrero de 2019, evento que, como se recordará, sirvió de mampara para un intento de incursión terrestre desde el vecino país, frenado oportunamente por la acción conjunta entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y el pueblo venezolano. 

 

Las canciones más recientes de Denman acabaron por, literalmente, «echarle la burra pal’ monte» a Juan Guaidó, toda vez que el exboina verde explicó que Jordan Goudreau no tendría razones para no confiar en él y en su opinión, si alguien «tomó decisiones incorrectas» ese fue Guaidó. Más todavía: aseguró que estas decisiones habrían «desorientado» al grupo, con lo cual le acusó indirectamente del fracaso de la Operación Gedeón. 

 

Esta última confesión, en el parecer de Pérez Pirela, se acerca a cierta matriz de opinión que se adelanta en Miami, según la cual, Juan Guaidó, al saberse fuera de juego, despojado de toda credibilidad, habría apostado a «desorientar» al grupo paramilitar, con el propósito de hacer fracasar deliberadamente el plan. 

 

Aún en el terreno de la especulación, recordó que, de haberse cumplido con los propósitos estipulados en el contrato criminal suscrito entre él y Silvercorp, muy probablemente Guaidó habría sufrido su propio golpe de Estado; ello en referencia a que, como ya dijera Maquiavelo en el siglo XVI, los mercenarios pueden ayudar a conseguir más rápidamente el poder, pero se venden al mejor postor y alguien con las limitaciones del parlamentario extremista, difícilmente habría podido controlar a exboinas verdes con experiencia en Irak y Afganistán. 

 

Siguiendo las declaraciones del criminal, el experto mencionó que Guaidó habría seleccionado a la contratista de tercerización de la guerra SilverCorp, bajo la premisa de que tanto él como J.J. Rendón asumieron que Jordan Goudreau era cercano al círculo de Donald Trump y eso facilitaría la participación abierta del gobierno de Estados Unidos en las acciones. 

 

Sin embargo, la participación estadounidense no solamente perseguía legitimar la operación, sino también encontrar un chivo expiatorio. Habría sido ese el motivo –y no la ausencia de fondos– los que impulsaron a Juan Guaidó a incorporar a la DEA en el tinglado. Literalmente, «para echarles la mierda» del plan, según le dijera Denman a las autoridades locales.   

 

Un esfuerzo recompensado: la inteligencia venezolana y sus hallazgos en Colombia

 

Paralelamente, mientras comentaba el último testimonio del exboina verde, el filósofo reconstruyó las declaraciones relacionadas con este tema ofrecidas por el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, durante los últimos días. 

 

El 18 de mayo, el también vicepresidente sectorial de Comunicación, Turismo y Cultura, reconoció que Miraflores tenía agentes infiltrados en Colombia, gracias a los cuales el gobierno del presidente Nicolás Maduro pudo frenar a tiempo la incursión y hacerse de audios que recogen meses de conversaciones entre Clíver Alcalá Cordones y el diputado Hernán Alemán. 

 

Del mismo modo, Rodríguez refirió que sectores importantes dentro de las Fuerzas Armadas de Colombia están en desacuerdo con que el territorio de su país se use como cabeza de playa para invadir a Venezuela y que se use la fuerza militar para agredir a su vecino, poniendo absurdamente en riesgo la vida de los soldados colombianos. 

 

La reacción del gobierno colombiano se produjo al día siguiente, de la mano de su ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, quien aseveró que investigarían «una eventual» filtración de información dentro de las Fuerzas Armadas de ese país hacia el gobierno venezolano, declarando con ello el inicio una persecución para dar caza a esos informantes. 

 

Finalmente, hoy 21 de mayo, el ministro reconoció que gracias a la labor de los cuerpos de inteligencia de Venezuela y a la colaboración de militares colombianos, decepcionados por la actuación de su país, el gobierno fue capaz de abortar la Operación Gedeón.  

 

Las brazadas de Trump para no hundirse en su ruta a la reelección

 

Ayer, mientras se daba la reunión en el Consejo de Seguridad y sus representantes, EE.UU. aseguraba que perdían el tiempo, Trump amenazó nuevamente al Gobierno Bolivariano. «Los tenemos rodeados. Los tenemos rodeados a un nivel que nadie sabe (…). Algo pasará en Venezuela, porque ya no aguantamos», citó el también director de LaIguana.TV, valorando la verborrea del mandatario como propia de los vaqueros del Viejo Oeste durante el siglo XIX. 

 

No obstante, sus vociferaciones no salvaron que durante el encuentro, China y Rusia rechazaran sin ambages las agresiones de Estados Unidos en contra de Venezuela y exigieran su cese inmediato.  

 

Aquello, para el comunicador, no se trató de mera palabrería hueca, puesto que la Federación Rusa, a través de su portavoz, María Zajárova, cuestionó la presencia de cuatro buques de guerra y un avión equipado con armamento nuclear en aguas del Caribe, muy próximas a las costas venezolanas y calificó la acción como un intento de bloqueo naval. 

 

Estos movimientos estadounidenses tendrían como propósito hundir los cinco buques tanqueros que trasladan gasolina a Venezuela que, según declaraciones del Embajador de Teherán en Caracas, deberían arribar durante los próximos días. 

 

Esta tensión es, para Miguel Ángel Pérez Pirela, algo delicado y durante los próximos días, podría ocurrir «cualquier cosa», dependiendo de lo que Donald Trump opte por hacer. Así, se preguntó: «¿Prelará la sindéresis de Donald Trump frente la debacle que atraviesa su país debido a la pandemia de Covid-19 o se jugará la carta de la guerra, como último intento desesperado para garantizarse la reelección en los comicios de noviembre?». Esa respuesta, opina, llegará muy pronto. 

 

¿En manos de quién está la oposición venezolana?

 

Al calor de las confesiones de los mercenarios y de las conversaciones de Clíver Alcalá con Hernán Alemán y Antonio Sequea, el analista estima pertinente preguntarse en manos de quién está la oposición venezolana. 

 

Haciendo referencia a los terribles audios de las conversaciones de Alcalá con Sequea y Alemán, puntualizó que esos señores hablaban del asesinato con absoluta indiferencia, valorándolo inclusive como un medio válido para alcanzar sus fines. 

 

Así, cuando hablaron de exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), Manuel Christopher Figueras, quien planificó las acciones del fallido golpe de Estado del pasado 30 de abril de 2019, huyendo primero a Colombia y luego a los Estados Unidos, Alcalá Cordones mencionó que el gobierno de Trump le había ofrecido levantar las sanciones que pesaban en su contra, a cambio de información, pero Christopher no había podido probar sus palabras y en su lugar, optó por mentirle a los gringos, estos se dieron cuenta y no le otorgaron la prebenda ofrecida. 

 

La mentira, según Alcalá, fue que el exgeneral ocultó «los muertos que tenía en el clóset» y eso signó su destino, algo que ya le habría ocurrido a Alejando «El Tuerto» Andrade, extesorero nacional solicitado por delitos de corrupción, que huyó a Miami con el dinero desfalcado. Allá fue enjuiciado por legitimación de capitales y condenado a 10 años de cárcel. Trató de reducir la condena «ofreciendo información» sobre presuntos actos de corrupción en Venezuela, pero no pudo probar nada de lo que dijo y le fue denegado el beneficio. 

 

Recordó que «el gobierno de Estados Unidos y la DEA son estructuras mafiosas» y que como ocurre en todas las mafias, las personas saben cuándo ingresan, pero no cuándo ni cómo saldrán de allí, si acaso pueden hacerlo. 

 

De modo tal, que, aunque es evidente que la oposición venezolana está controlada por asesinos y mafiosos, su silencio la hace cómplice, como en su día fueron cómplices del terrorismo desatado en 2017 por los «guarimberos», aupados entonces por Voluntad Popular –el partido de Leopoldo López, Lilian Tintori, Freddy Guevara y Juan Guaidó– y Primero Justicia –Julio Borges, Miguel Pizarro, Capriles, entre otros–, pero apoyados de facto por la mayor parte de los dirigentes de la oposición. 

 

El recuerdo se hace relevante, porque hoy se cumplen tres años del asesinato de Orlando Figuera, un joven venezolano que fue quemado vivo por terroristas del extremismo filofascista opositor, alentado por Voluntad Popular y Primero Justicia bajo el alegato injustificable de que «parecía chavista». 

 

El tormento de Figuera, rememoró Pérez Pirela, fue registrado en video por sus agresores y nadie le ayudó. Tampoco hubo quien asumiera la responsabilidad. El único «error» de esta víctima, fue estar en el lugar y momento equivocados. 

 

Hoy, estos crímenes de lesa humanidad siguen en su mayoría impunes y sus responsables siguen libres. 

 

Lectura sugerida

 

Teoría general de la política, del filósofo italiano Norberto Bobbio (1909-2004).

 

(LaIguana.TV)

 

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