Próximamente, el Mar Caribe será el escenario fundamental de la geopolítica mundial cuando cinco buques iraníes, que traen gasolina y aditivos a Venezuela, inicien su ingreso en el Mar Caribe, en medio de las amenazas del gobierno de Donald Trump para impedirlo. Para entender las dimensiones de lo que está por ocurrir, le ofrecemos estas claves que ayudan a contextualizar los próximos eventos en aguas nuestramericanas.

 

Los hechos

Desde inicios de mes, cinco buques iraníes se dirigen hacia Venezuela cargados de gasolina y aditivos químicos para la producción de gasolina  en el país. Para ello han seguido una ruta que los llevó al Océano Atlántico, desde donde ingresarán al Mar Caribe. No hay una fecha exacta de cuándo será el arribo de tales embarcaciones, pero de acuerdo con el embajador persa en Caracas, la primera de estas naves estará llegando en una semana.

 

De acuerdo con agencias internacionales como AP, Bloomberg y Reuters, el traslado de estos buques estuvo precedido del viaje de varias aeronaves, entre el 23 y el 25 de abril pasado, en las que se habrían traído componentes de mezcla, equipos para refinación y profesionales para la reactivación de una de las refinerías del complejo Paraguaná, en el estado Falcón. Estas mismas agencias indicaron, días después, que Venezuela estaría negociando la compra de combustible y que esos aviones estarían regresando a Irán con cargamentos de oro, como pago por esta compra, lo que fue desmentido por el gobierno persa.

 

Hasta este jueves 21 de mayo, el gobierno de Estados Unidos estaría evaluando cómo impedir que estas naves lleguen a Venezuela, de acuerdo con informaciones de medios internacionales. De hecho, el martes 19 de mayo, el jefe del Comando Sur, Craig Faller, dijo estar viendo con “preocupación” el envío de combustible y aseguró que Irán tiene la intención de “tomar una situación de ventaja en la región para contraponer los intereses de Estados Unidos”, según lo publicado por el medio gubernamental la Voz de América. Ese mismo día, el ex asistente de Donald Trump para asuntos de seguridad nacional, John Bolton, escribió en su cuenta de Twitter que “el intento de Irán de oponerse a las prioridades de Estados Unidos debe resolverse con resolución. China, Irán y Venezuela no pueden tener éxito”.

 

Lo que sí es un hecho, según distintos medios, es el despliegue de cuatro nuevos buques de guerra por parte de Estados Unidos y Europa en el Mar Caribe. No son nuevas tales operaciones militares, pues desde principios de abril, Estados Unidos anunció una supuesta operación “antinarcóticos” que analistas militares de ese país consideraron como una preparación de bloqueo a costas venezolanas, desestimando el argumento de la lucha contra el narcotráfico.

 

“El tipo de buques que se ha desplegado podría ir a interceptar los buques tanqueros que ha enviado Irán, antes de su llegada a Venezuela, con el propósito de empeorar la crisis de la gasolina en nuestro país”, se aseguró en un informe de un grupo de monitoreo del Comando Sur que fuera publicado, el pasado 16 de mayo, por el periodista Eligio Rojas en el diario Ultimas Noticias.

 

Alineados con el discurso estadounidense, el grupo extremista de Juan Guaidó solicitó “cooperación de la región” para impedir la llegada de los barcos, al asegurar que el envío es ilegal porque no cuenta con la aprobación de la Asamblea Nacional. “Estamos muy preocupados por la seguridad de los venezolanos y de Latinoamérica por este intento de presencia iraní en nuestro suelo”, dijo Guaidó el miércoles 20, al desconocer la ayuda que representará este envío en la crítica situación que viven los venezolanos. “En verdad creen ustedes racional que cualquier líder político que representa al pueblo pida que se bloquee la entrada de gasolina, sin la cual, más que Maduro, quien no se puede desplazar es la gente, mover comida, medicinas, ambulancias, carrozas fúnebres entre otros? ¿En serio?”, reclamó más temprano ese día, Luis Vicente León, el encuestólogo de oposición.

 

Por su parte, el Presidente Nicolás Maduro saludó, el miércoles 20, la llegada de la ayuda de Irán. “Estamos listos para lo que sea y cuando sea”. Mientras, el Ministerio de la Defensa informó que naves y aviones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana escoltarán a los buques, una vez ingresen en la zona exclusiva de Venezuela.

 

¿Por qué Venezuela necesita lo que traen esos buques?

 

La situación del sistema petrolero venezolano es compleja y distintas las visiones.

 

 En un análisis publicado este miércoles 20 en el portal de Rusia Today (RT), el analista político Ociel Alí López aseguró que un coctel ha provocado la implosión de la industria: “La baja de los precios petroleros, la competencia del fracking en el mercado estadounidense, la improvisación y la lucha entre factores de poder internos al chavismo, la corrupción y una evidente incapacidad lograron que el país con mayores reservas petroleras del mundo termine colapsado por la falta de gasolina y esperando la importación de la misma para poder volver a activar un país”.

 

Pero López no evalúa el peso que sobre la industria petrolera ha tenido también el bloqueo que se le impuso, desde mucho antes de que éste se hiciera oficial por parte de Estados Unidos.

 

En una nota publicada el martes 19, el investigador de Misión Verdad, Franco Vielma, hizo una detallada explicación de cómo las refinerías venezolanas fueron quedando inoperativas, como consecuencia de las trabas impuestas para el mantenimiento de una infraestructura, cuyo diseño y tecnología son estadounidenses, así como para la adquisición de aditivos requeridos para la producción de gasolinas. Situación agravada desde el año pasado, cuando Citgo, filial que ayudó en la adquisición de piezas y equipos, fue robada por el gobierno estadounidense con la ayuda del grupo extremista de Guaidó.

 

De acuerdo con agencias internacionales, Irán estaría participando en la reparación del complejo refinador de Paraguaná.  “Las proyecciones extraoficiales indican que hacen falta entre seis y ocho semanas para poner operativo el Complejo Refinador Paraguaná”, aseguró, el martes 19, el periodista especializado en la fuente económica José Gregorio Yépez, en una nota publicada en el portal Contrapunto.

 

Esta reparación, junto con los aditivos que estarían siendo traídos en los buques, permitiría la restitución de la capacidad de producción para cubrir el mercado interno de gasolina y la estabilización de la delicada situación que vive el país.

 

¿Por qué Estados Unidos rechaza la entrada de los buques a Venezuela?

 

El posicionamiento como “potencia hegemónica”, el control de lo que ha llamado “su patio trasero” –en la que incluye a una rebelde Venezuela- y una desventajosa situación interna forman parte de las razones por las que el gobierno de Trump rechaza la entrada de los buques.

 

“Para Estados Unidos es realmente determinante como potencia hegemónica. Si lo permite muestra debilidad ante dos países que tiene sancionados… si entran pierde liderazgo porque no controla la zona”, estimó el analista Antonio de la Cruz, un activo militante venezolano en contra del gobierno del Presidente Maduro en Estados Unidos, que participó en el sabotaje petrolero del 2002 y quien hace trabajos para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en cuya directiva se encuentra Henry Kissinger.

 

La travesía de los buques iraníes representa un acto de soberanía de los dos países, en medio de la operación de estrangulamiento naval que se está desarrollando en el Caribe. “Estados Unidos tiene como principal estrategia para derrocar a Maduro propiciar una crisis energética. Propiciar un blackout de gasolina. Apuesta a esto porque el destino final de su política es el bloqueo total de Venezuela”, señaló el filósofo y comunicador Miguel Pérez Pirela, en su programa Desde donde sea, del pasado martes 19 de mayo.

 

Pero vista desde el ego de la potencia imperial, representa una afrenta, según el sociólogo Ociel López, quien en su nota de RT indicó que el envío de combustibles se da en un momento en que “el poderoso país se encuentra herido por la pandemia… y, sobre todo, a 6 meses de unas presidenciales en las que los temas de Venezuela e Irán han sido escogidos para cohesionar el voto duro conservador”.

 

¿Es legal que EEUU impida la llegada de los buques a Venezuela?

 

No existe ninguna ley internacional que impida la llegada de los buques a Venezuela. Se trata de una operación normal entre dos países que mantienen convenios de intercambio comercial y que cumple con las leyes de navegación internacional. Sin embargo, Estados Unidos ha pretendido imponer arbitrariamente sus normas nacionales a países que no se subordinen, al alegar que sus actuaciones lesionan los intereses estadounidenses.

 

El embajador iraní en Rusia, Kazem Yalali, ratificó el martes 19 de mayo que los petroleros iraníes viajaban “en el marco de los principios de comercio libre y legal” y que cualquier retención o interrupción constituirá “la imposición de leyes nacionales de un país contra los demás”.

 

De hecho, los analistas y fuentes consultadas por las distintas agencias internacionales no ponen en duda la legalidad de la operación y, contrariamente, admiten como legitimo el intercambio entre dos países sancionados por los Estados Unidos. Tal es el caso de la televisora alemana DW, una de cuyas fuentes objetó incluso la solicitud de cooperación para impedir el arribo de los barcos, hecha por el grupo de Guaidó.

 

«Me parece que es un gran error pedir ayuda internacional para impedir que los buques lleguen… La Asamblea Nacional no tiene facultades para impedir que entren buques con petróleo… Es bastante inhumano, porque hay un enorme sufrimiento en la población por la falta de gasolina”, le dijo a DW la experta en estudios latinoamericanos de la Universidad de Oslo, Benedicte Bull.

 

¿Cuál sería la disposición de Irán para asegurar el arribo a puerto de esos buques?

 

El pasado lunes 18, el portavoz del gobierno iraní, Alí Rabiei, fue claro, al referirse a una eventual interceptación estadounidense. “Si comete tal error nos reservamos todas las opciones y tomaremos las respuestas proporcionales para preservar la libertad de navegación e imponer un costo sin precedentes por las ilegalidades”, dijo el funcionario persa, al advertir que consideraran un acto de piratería cualquier actuación ilegal por parte de Estados Unidos. “Tendremos en cuenta todas las posibilidades y estamos listos para el peor de los casos”.

 

No son palabrerías. Si en respuesta a una agresión estadounidense, Irán cerrara el estrecho de Ormuz, generaría la paralización de 75% del transporte petrolero mundial, pues por este paso natural, sale el petróleo extraido del golfo pérsico, tal como recordó Pérez Pirela.

 

“Irán no juega con sus palabras. Recordemos que el año pasado cuando le retuvieron un buque petrolero en vía a Gibraltar, Irán retuvo, en represalia, dos buques británicos en el estrecho de Ormuz y los fondeó en sus puertos, obligándolos a la liberación de su buque que llegó a su destino con la carga, que era Siria. Recordemos también la orden de destruir dos bases estadounidenses en Irak en represalia por el asesinato del general Soleimani”, dijo el filósofo.

 

¿Hasta dónde podría llegar EEUU para impedir el arribo de los buques a Venezuela?

 

Hasta este jueves, no se conocía qué hará Estados Unidos, aun cuando el portavoz del Departamento de Defensa, Rath Hoffman, dijo no “estar conciente de ninguna operación en marcha”.

 

El martes 18, la BBC de Londres consultó a un analista del Centro de Análisis Washington Office of Latin America, David Smilde, quien, contrario a lo que estiman muchos analistas, dijo no creer probable una actuación militar del gobierno de Trump, aunque calificó al mandatario como un ser “impredecible”. «Si Estados Unidos interceptara los barcos subiría la tensión con Irán y Venezuela, lo que tendría un costo geopolítico bastante alto, supondría correr muchos riesgos para el momento actual… Trump se enfrenta ahora a las críticas por la pandemia, las elecciones presidenciales antes de que acabe el año… son demasiados frentes».

En cambio, Ociel López ve mayor probabilidad a un escenario de intervención activa de Trump, para quien será “una oportunidad de oro para la contienda electoral que le permitirá desplazar la tensión en torno a su responsabilidad en la propagación de la pandemia hacia el ámbito geopolítico, lo que podría traerle todo el crédito para sobrepasar la coyuntura viral y mantener unificada su fuerza”

 

¿Por qué se dice que podríamos revivir un evento similar a la crisis de los misiles?

 

La crisis de los misiles fue el conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética en octubre de 1962, provocada por la instalación de bases con misiles nucleares soviéticos en Cuba, las cuales fueron la respuesta a las maniobras navales militares que Estados Unidos inició en el Mar Caribe en abril de ese año y que representaban un hostigamiento a la recién iniciada revolución cubana. Durante los 13 días que duró la crisis, el gobierno de John Kennedy declaró el alerta máxima en su territorio; bloqueó absolutamente todas las costas cubanas; advirtió que no permitiría el paso de ningún buque y amenazó con la invasión de la isla para neutralizar la amenaza militar que apuntaba directamente al territorio estadounidense.

 

Pero la reacción de los Estados Unidos, que puso en el horizonte inmediato la posibilidad de una guerra nuclear, no tenía como trasfondo la preservación de la vida de su pueblo. “Kennedy prefirió llevar al mundo al borde del holocausto nuclear, por motivos de política doméstica, o sea, con el propósito de compensar la derrota en la invasión de Bahía de Cochinos y favorecer al partido Demócrata en las elecciones para el Congreso, en noviembre”, relató el politólogo brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira, en su libro La formación del imperio americano, del año 2007.

 

Como se ve, las similitudes en ambos casos son claras. De allí la pertinencia de la afirmación de Pérez Pirela. “En Venezuela se juega la paz del mundo”.

 

¿Hay otras acciones articuladas con una probable actuación de Estados Unidos?

 

En su programa del pasado 19 de mayo, Pérez Pirela alertó sobre la relación entre noticias difundidas ese día referidas a hechos aparentemente aislados, que podrían estar mostrando un plan “trazado hasta sus últimos detalles”, dirigido a posicionar que Venezuela está viviendo un estado de tragedia, provocado por “la dictadura de Maduro”. El primero de ellos, el cese de transmisiones de Directv en Venezuela, que constituye el intento de un blackout informativo. El segundo, la paralización absoluta del país como consecuencia de la grave escasez de gasolina. El tercero, el “respaldo” que la Asamblea Nacional le diera el martes pasado a la conformación de un gobierno de emergencia, propuesto por Guaidó. “Los tres titulares hablan entre si y hablan de la estrategia que se está estructurando”, señaló.

 

En la conformación de este posible escenario habría que sumar también diversas actividades promovidas o inducidas por sectores de la oposición para presentar la imagen de un país inmerso en protestas sociales pero que solo se ha circunscrito, hasta ahora, a micro protestas en algunas localidades del país y cuya difusión por las redes sociales ha sido exacerbada. No es descartable que tales manifestaciones se vayan incrementando en la medida en que los buques se acerquen a las costas venezolanas.

 

(Taynem Hernández / LaIguanaTV)

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