El Equipo País de las Naciones Unidas en Colombia rechazó este martes una entrevista en la que un locutor y un dirigente indígena conversan en tono de brula sobre la supuesta venta de mujeres de la etnia wayúu en el departamento caribeño de La Guajira, video que causó gran indignación en el país.

 

“El Equipo País de las Naciones Unidas en Colombia manifiesta su pleno rechazo al video recientemente publicado en redes sociales en el que dos hombres, uno de ellos un periodista, hablan de manera abierta sobre la explotación sexual, la trata de personas y el matrimonio infantil forzado de niñas y adolescentes indígenas”, manifestaron en un comunicado.

 

La organización se refirió a una conversación que sostuvieron Fabio Zuleta, hermano del cantante de vallenato “Poncho” Zuleta, y Roberto “Putchipu”, un dirigente étnico, en un programa radial en el que se refieren a la compra de mujeres indígenas en la Alta Guajira.

 

“Las mujeres claman que ni ellas ni sus cuerpos están en venta y que la explotación sexual es también una violación de sus derechos fundamentales”, expresó la ONU e insistió en que ninguna forma de violencia puede justificarse.

 

La organización reiteró que la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como los comités de los Derechos del Niño y para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer han llamado la atención en reiteradas ocasiones frente al matrimonio infantil, precoz y forzado como una práctica nociva que viola los derechos humanos.

 

Práctica reprochable

 

El video en cuestión, publicado el lunes, fue condenado por colectivos sociales, organizaciones defensoras de derechos humanos y el Gobierno nacional, que exigieron respeto por la integridad de las mujeres wayúu.

 

La ONU recordó que según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) de 2015, más del 13% de las adolescentes encuestadas entre 15 y 19 años están unidas conyugalmente, y el 43% de ellas están unidas con parejas seis o más años mayores.

 

Las cifras demuestran que “lamentablemente estas prácticas son extendidas y compartidas por distintos grupos poblacionales en Colombia”, advirtió la organización.

 

De acuerdo con el comunicado, “el matrimonio infantil o la unión conyugal de las niñas, aumenta la probabilidad de experimentar violencia de pareja y otras formas de violencia de género durante su vida”.

 

Eso además, disminuye la posibilidad de las mujeres “de ejercer su autonomía sobre los derechos sexuales y reproductivos”.

 

ONU Colombia hizo un llamado de atención para que todas las organizaciones rechacen “cualquier acto que atente contra la dignidad y la vida” de las mujeres, con particular atención a los derechos de las mujeres indígenas y de comunidades étnicas.

 

El organismo instó también en “seguir desarrollando estudios a profundidad que permitan identificar las diversas manifestaciones y dimensiones de la discriminación, y las violencias por razones de género al interior de las comunidades y las ejercidas fuera de ellas”.

 

La vicepresidenta colombiana, Marta Lucía Ramírez, pidió a las autoridades una investigación contra el hombre de la comunidad indígena y contra Zuleta, toda vez que sus declaraciones podrían configurar los presuntos delitos de explotación sexual comercial y trata de personas.

 

La entrevista

 

El caso en cuestión comenzó cuando Fabio Zuleta, hermano del cantante de vallenato «Poncho» Zuleta, invitó al programa radial que dirige en la ciudad de Valledupar (norte) a un «palabrero», como se conoce entre los indígenas de La Guajira al hombre encargado de mediar en conflictos internos.

 

Durante la conversación, el locutor le dice: «Tengo una inquietud: toda la vida se ha dicho que en la Alta Guajira venden las chinitas (niñas), ¿todavía venden las chinitas?», a lo que el «palabrero», conocido como Roberto «Putchipu», responde: «Sí, todavía las venden».

 

Posteriormente, el indígena agrega que el comercio se realiza en «en toda la región, lo que es Uribia, Maicao, Riohacha, el Cabo de la Vela, Media Luna y la Alta Guajira».

 

Zuleta pregunta luego: «¿Cuánto cuesta una chinita de 20, 22 años para mí»?, y el «palabrero» le contesta: «Cinco millones de pesos (unos 1.200 euros)» y le confirma que la mujer objeto de la compra sería una «señorita».

 

(EFE)

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