La canciller alemana, Angela Merkel, rechazó la invitación del presidente estadounidense, Donald Trump, para asistir a la cumbre del G7, la cual el líder de EEUU busca presentar como un símbolo de la vuelta a la normalidad tras la pandemia del Covid-19. Detrás de la negativa hay una larga lista de divergencias, señala el diario Político.

Merkel no aceptó la invitación de Trump de participar en la cumbre del G7 a finales de junio por «la situación general de la pandemia», informó el diario citando al portavoz del Gobierno alemán Steffen Seibert.

La canciller alemana, Angela Merkel, rechazó la invitación del presidente estadounidense, Donald Trump, para asistir a la cumbre del G7, la cual el líder de EEUU busca presentar como un símbolo de la vuelta a la normalidad tras la pandemia del Covid-19. Detrás de la negativa hay una larga lista de divergencias, señala el diario Político.

Merkel no aceptó la invitación de Trump de participar en la cumbre del G7 a finales de junio por «la situación general de la pandemia», informó el diario citando al portavoz del Gobierno alemán Steffen Seibert.

«La negativa de Merkel a asistir a la cumbre en persona corre el riesgo de echar por tierra los intentos de Trump de presentar la reunión como un momento histórico que traza una línea bajo los cierres y las prohibiciones de viaje impuestos para luchar contra la pandemia del coronavirus», observa el medio.

Al mismo tiempo, el rechazo de la canciller alemana de aceptar la invitación de Trump «es el último de una larga lista de ejemplos de la complicada relación entre los dos líderes».

En una reciente llamada, los dos líderes tuvieron «acalorados desacuerdos» sobre la OTAN, Nord Stream 2 y las relaciones con China, agrega el diario con referencia a un alto funcionario de EEUU, que pidió anonimato.

Mientras tanto, Valeri Korovin, director del Centro de Peritaje Geopolítico, consultado por Sputnik, opina que «las disputas entre EEUU y Alemania se basan en la cuestión de la soberanía alemana y europea» porque «Alemania ha estado subordinada a Washington durante décadas, lo que antes se justificaba por una amenaza de la URSS, pero ahora Rusia no representa ninguna amenaza».

«Merkel es una política globalista y partidaria de la fuerza blanda, pero Trump actúa de manera conflictiva. (…) Si Trump agudiza las situaciones, Merkel también plantea la cuestión de la presencia estadounidense en Europa, sobre el arsenal nuclear de EEUU en Alemania y en general, sobre las maneras de solucionar los problemas. ¿Qué clase de dictadura económica es? ¿Por qué surge el gas de esquisto sin alternativa, cuando es más rentable para Alemania comprar el barato gas ruso?», comentó el analista a la agencia.

En 2018, Merkel se negó a cumplir las condiciones establecidas por el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el gasoducto Nord Stream 2 y continuó apoyando el proyecto.

Trump criticó en varias ocasiones a Alemania, y a Merkel específicamente, por su gasto en Defensa y su compromiso con la OTAN, entre otras cosas. A su vez, Merkel manifestó su desacuerdo con el enfoque unilateral de la Administración Trump sobre una serie de cuestiones de política exterior, desde el cambio climático hasta el acuerdo nuclear con Irán. Además, Alemania se pronunció en contra de la retirada de EEUU del Tratado de Cielos Abiertos.

(Sputnik)

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