En la edición número 99 de Desde Donde Sea, transmitida el pasado miércoles 27 de mayo, el filósofo y analista político, Miguel Ángel Pérez Pirela, explicó quiénes recibirán los fondos recaudados por un «club de donantes» para presuntamente atender las necesidades de los migrantes venezolanos, organizado por la Unión Europea (UE) y el gobierno español.

 

El experto añadió algunas otras precisiones contextuales, que se relacionan con la posibilidad de emplear esos recursos de otros modos, en lugar de procurarse ventajas políticas a costa de nuestros connacionales.

 

Inicialmente, puntualizó que los receptores de la recaudación serán los gobiernos de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Brasil, «para que ayuden a los venezolanos que están allá».

 

«Brasil, epicentro de la pandemia mundial junto con los Estados Unidos y sale Borrell desde la Unión Europea –y se presta incluso el gobierno español– que ahora va a destinar 60 millones de euros, el otro, 30 millones de euros, pero no para ayudar a los venezolanos, sino para pagarle a Ecuador, a Colombia, a Brasil, a Chile y a Perú. A darles más plata», detalló.

 

Empero, recordó, esas naciones ya han recibido dineros en nombre de la migración venezolana, sin que ninguna persona se haya visto beneficiada, según consta en los testimonios de los más de 60.000 compatriotas que han regresado al país durante la pandemia de Covid-19 y por lo contrario, «lo único que han recibido de esos países es xenofobia, racismo, insultos, golpes, vejaciones de todo tipo y muerte», precisó.

 

Pero sus cuestionamientos no acabaron allí. El analista criticó también la actuación de la UE, en virtud de los embates que han sufrido países como España, Italia, Francia o Alemania durante la pandemia, que se han traducido en una tanatopolítica en la que los de mayor edad, deben ceder los respiradores e incluso las mascarillas a los más jóvenes, producto el colapso de sus sistemas sanitarios.

 

Es «esa Europa que está decidiendo quién muere», la que está promoviendo un «‘club de donantes’ para los venezolanos», cuestionó.

 

En otro matiz de la crítica, aparecieron las propias naciones receptoras: Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y Chile, cuyos casos de pacientes afectados por la Covid-19 se cuentan por decenas –y en el caso de Brasil, centenas– de miles, mientras que en Venezuela apenas se ha sobrepasado el millar de infectados.

 

Por tal razón, en su criterio, en lugar de otorgarle los recursos a esos países, que no tienen bajo control la pandemia, podrían dárselos a Venezuela, en donde viven unos seis millones de colombianos, unos 800.000 peruanos y aproximadamente 400.000 ecuatorianos con acceso igualitario a las políticas de salud, vivienda, educación y servicios que maneja el Estado, sin que ningún ente internacional ofrezca ayuda o recabe dinero para ayudar al Venezuela, una tesis que deslizó previamente el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez y que el filósofo comparte.

 

«Aquí no están muriendo ni los colombianos, ni están muriendo los ecuatorianos, ni están muriendo los peruanos, porque en Venezuela se tomaron medidas concretas desde el 13 de marzo», refirió, para hacer notar que las medidas adoptadas por el Gobierno Bolivariano –reconocidas incluso por la agencia Associated Press, a la que no puede acusársele de afinidades con el chavismo–, han sido acogidas por y adoptadas en todo el tejido social venezolano, sin distingo ni menoscabo del lugar de origen del residente.

 

Más precisamente, en su opinión, este éxito se explica gracias a la convergencia de tres factores: el sacrificio del pueblo venezolano, que ha cumplido disciplinadamente con las medidas de distanciamiento social; las «buenas elecciones de un gobierno» y la ayuda humanitaria recibida de países aliados como China y Rusia, así como por parte de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización de Naciones Unidas.

 

«Porque en Venezuela ya vamos casi que para el tercer mes de confinamiento y el pueblo venezolano, vaya si ha respetado dicho confinamiento; porque en Venezuela, los exámenes del Covid-19 son gratuitos, no como en Chile, que se deben pagar, por citarles un país; porque en Venezuela, a partir del 13 de marzo –y así lo recordó el Vicepresidente del área de Comunicación, Jorge Rodríguez–, mientras Bolsonaro decía que era una gripecita, o mientras que Donald Trump decía que el Covid-19 iba a desaparecer por arte de magia, Venezuela ya estaba, el pueblo venezolano, todos nosotros, ya estábamos confinados». explicó.

 

Además, desde su punto de vista, esta operación se articuló con el anuncio de 30.000 fallecidos por Covid-19 en Venezuela, que hiciera en días previos la Organización No Gubernamental Human Right Watch, sin ofrecer sustento alguno para ello.

 

De allí que considere que ese dinero podrían dárselo a naciones con alto número de infectados y fallecidos a causa de la enfermedad, como España, Perú, Ecuador o Brasil.

 

«No, agarren esa plata y dénsela a los ancianos que están llorando en España, en Madrid, porque los mandaron a morir en sus casas. O se lo pueden dar a los peruanos, que no pueden llegar de Lima a sus ciudades en el interior de Perú. O a los ecuatorianos, que tienen fallecidos en sus casas, pudriéndose. O en Brasil, que es el país con más infectados en el mundo», después de Estados Unidos, fustigó.

 

Asimismo, destacó que esa política de doble rasero hacia la migración venezolana, es una muestra de «odio» contra el país, inexplicable, si se analiza a partir de la amplia cultura de recepción de migrantes que históricamente ha exhibido Venezuela y cuyas expresiones más recientes corresponden, en una primera oleada, a migrantes europeos que huían del hambre y la pobreza tras la Segunda Guerra Mundial y en una segunda ola, de migrantes suramericanos desplazados por el conflicto armado o por razones socioeconómicas.

 

«¿Qué les ha hecho Venezuela, carajo? ¿Por qué ese odio? ¿Por qué estos organismos internacionales y estos sectores políticos, sin relación alguna con ninguno de los migrantes venezolanos, están haciendo plata a partir de estos migrantes venezolanos? Que, insisto 60.000 han llegado en estas últimas semanas, a ninguno le han dado un medio. Se quedan con la plata», destacó.

 

No obstante, se insiste en presentar a Venezuela como un epítome del caos sanitario en el mundo, aún sin cifras reales que respalden dicha afirmación y en ese orden de ideas, mencionó que si se consultan los portales A World in Data, gestionado por la Organización Mundial de la Salud o la plataforma de la Universidad Johns Hopkins, «estas fuentes corroboran que en Venezuela se han realizado hasta la fecha 897.695 pruebas diagnósticas, es decir, casi 900.000 pruebas de diagnóstico, es decir, casi un millón de pruebas de diagnóstico, lo que representa 29.923 por millón de habitantes, situándonos como el país de América Latina y el Caribe con más pruebas realizadas».

 

«Claro está: cuando se trata de Venezuela, las cifras son falsas. Y yo vuelvo a repetir: ¿cómo esconde uno 30.000 muertos?», concluyó.

 

(LaIguana.TV)

 

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