Los trabajos de reforma en una casa en la ciudad guatemalteca de Chajul han revelado unos murales mayas que combinan elementos indígenas y europeos, según un estudio publicado en la revista Antiquity. La datación por radiocarbono sitúa su origen entre los años 1524 y 1821, aunque esta labor se ha visto dificultada debido a que la obra ha sido repintada varias veces.

Hoy en día, la población maya se estima en alrededor de 8 millones, la mayoría de los cuales viven en Guatemala. Muchos mayas de la etnia ixil viven en la región centro sur y en especial en Chajul, donde hay varias casas que datan del período colonial.

Típicamente, los murales de este período se encuentran en iglesias y representan temas cristianos, algo alentado por los colonizadores españoles para consolidar su control religioso y político sobre la población. Sin embargo, estos murales se encuentran en una vivienda particular. Probablemente producidos por artistas indígenas, representan una mezcla de características locales y europeas.

De origen español, pero pintado con métodos tradicionales

La obra de arte fue descubierta por primera vez en 2003. Un equipo internacional de investigadores colaboró ​​con los representantes locales de la etnia ixil para analizar y restaurar las pinturas, que se extienden alrededor de tres paredes de la sala central de la casa. Los murales comparten muchas similitudes con el arte maya prehispánico y probablemente fueron pintados usando métodos tradicionales.

En colaboración con los mayas ixil, los investigadores descubrieron que la obra representa danzas ceremoniales que recrean importantes eventos históricos. En este caso, puede ser el Baile de la Conquista (la conquista de los mayas por los castellanos) o el Baile de Moros y Cristianos (una historia central en la España medieval).

Aunque probablemente de origen español, el Baile de la Conquista fue reinterpretado con el tiempo como una representación de la historia indígena local y de la represión por parte de los colonizadores. A lo largo de los siglos, muchos de estos bailes fueron prohibidos en esta región de Guatemala y los investigadores creen que la obra de arte puede reflejar un baile «perdido».

Independientemente de lo que muestre exactamente la obra, su creación en un periodo tan tardío representa un renacimiento de la cultura indígena frente a la autoridad colonial, concluyen los expertos. 

(RT)

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