Durante la conversación sostenida entre Miguel Ángel Pérez Pirela y el presidente de Bolivia, Evo Morales, en Desde Donde Sea, uno de los temas insoslayables fue la discusión sobre el futuro de los movimientos progresistas en América Latina, en virtud del innegable viraje a la derecha que han tenido los gobiernos de la región y los efectos que tal alineamiento ha traído.

En tal sentido, Pérez Pirela destacó que durante la gestión de Morales, «Bolivia era epicentro de la arquitectura integracionista de la región», mas luego de la instauración del gobierno de facto, es visible la «desconexión de Bolivia de los organismos de integración y también de los multilaterales».

Durante la conversación sostenida entre Miguel Ángel Pérez Pirela y el presidente de Bolivia, Evo Morales, en Desde Donde Sea, uno de los temas insoslayables fue la discusión sobre el futuro de los movimientos progresistas en América Latina, en virtud del innegable viraje a la derecha que han tenido los gobiernos de la región y los efectos que tal alineamiento ha traído.

En tal sentido, Pérez Pirela destacó que durante la gestión de Morales, «Bolivia era epicentro de la arquitectura integracionista de la región», mas luego de la instauración del gobierno de facto, es visible la «desconexión de Bolivia de los organismos de integración y también de los multilaterales».

Adicionalmente, recordó que funcionarios de Jeanine Áñez, contraviniendo todas las normas y convenciones, expulsaron a diplomáticos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, e inclusive, circulan rumores acerca «de un posible acuerdo de la dictadura con el gobierno de Sebastián Piñera por la salida al mar con Chile».

Expuesto este contexto, procedió entonces a preguntarle al líder boliviano cómo estimaba que era percibida actualmente Bolivia en las arenas internacionales.

Al respecto, Evo Morales coincidió en que «el país está aislado de los organismos de integración y de liberación» y resaltó que ha vuelto «aquel tiempo de sumisión a las políticas del imperio».

Para sustentar su apreciación, se refirió al papel que juegan el llamado Grupo de Lima y la Alianza del Pacífico. Sobre el primero, aseguró categóricamente que se trata de «un mecanismo para acompañar a Estados Unidos para intervenir Venezuela», mientras que sobre el segundo, subrayó que es «un esfuerzo para retomar las políticas del Consenso de Washington, una nueva versión del ALCA», sustentada en privatizaciones, incluso de los servicios básicos.

A su parecer, esto último define las diferencias fundamentales entre su posición y la de «los gobiernos de derecha de América Latina y el Caribe» y aunque el panorama es complejo, el mandatario no dejó de mostrarse optimista: «(…) tengo mucha esperanza en que nuestros países vamos a retomar la senda, vamos a restablecer los tiempos de Lula, de Kirchner, de Chávez, de Fidel. Estamos con la verdad, con los pueblos y la justicia social», aseveró.

De hecho, le parece que el largo ciclo de protestas en Chile, son un indicio de eso y la internacionalización de la Wiphala, también.

«La agresión a la Wiphala en Bolivia ha servido, más bien, para promocionarla, para que esté en todo el continente. La hemos visto en Venezuela, en México, en Colombia y hasta en EEUU y Europa. Es un símbolo originario, parte del Tahuantinsuyo, ahora llamado la Patria Grande», detalló.

Sin embargo, en su criterio, el factor decisivo en este momento para ese nuevo giro a la izquierda en la región, residiría en el manejo que los gobernantes de la derecha han hecho de la pandemia de Covid-19. «Eso va a ayudar a que sigan avanzando los movimientos populares y sociales hacia la liberación en toda América Latina», afirmó.

(LaIguana.TV)

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