«Hablar del Esequibo es hablar del acoso, del acecho de las corporaciones transnacionales. No es una diatriba entre dos naciones, sino que toca intereses transnacionales. Es un conflicto histórico, que estuvo en manos de países colonialistas y ahora está en manos de corporaciones privadas, pero igualmente colonialistas», expresó Miguel Ángel Pérez Pirela en una emisión de su programa Desde donde sea que estuvo integralmente dedicada a la controversia territorial con Guyana.

«El Esequibo es un reclamo territorial con larga historia, tan justo y legítimo como el de las islas Malvinas para Argentina. Es una región con una ubicación estratégica envidiable y casi 160 mil kilómetros cuadrados, rica en petróleo y areniscas de petróleo. Para Guyana significa dos tercios de su territorio. Ha sido siempre un tema manipulado, tercerizado por potencias del norte del mundo y a cuya solución se le ha dado largas», explicó.

Ofreció el primer tramo de una cronología del litigio que ahora se ha pretendido poner en manos de la Corte Internacional de Justicia, desconociendo lo establecido en el Acuerdo se Ginebra, el único instrumento legal aplicable, desde 1966.

En la época colonial, ese territorio estuvo controlado por España, Gran Bretaña y Holanda.

En 1897, Venezuela y Gran Bretaña acordaron resolver la disputa en tribunales internacionales.

En 1899 se firmó un Laudo Arbitral que carece de valor legal por ser fraudulento, ya que surgió durante la ocupación británica del territorio. Así se denunció para 1962. Venezuela acusó a las autoridades británicas y al juez ruso, cuyo voto fue definitorio en dicho laudo.

En 1966, se suscribió el Acuerdo de Ginebra, instrumento legal que rige la controversia desde entonces. El territorio es administrado por Guyana, pero su soberanía es reclamada por Venezuela. Se dio un plazo de cuatro años para encontrar una solución, pero no se logró.

En 1970 se firmó el Protocolo de Puerto España entre Venezuela, Reino Unido y la República Cooperativa de Guyana. Congeló el proceso de 12 años.

Entre 1982 y 1999 se intentó llegar a acuerdos en el marco de la ONU, sin resultados.

El petróleo complica el cuadro

La segunda parte de la cronología tiene un ingrediente geoestratégico muy importante: el petróleo, que ha marcado, según el análisis de Pérez Pirela, el rumbo del contencioso limítrofe en los últimos años.

“En mayo de 2015, la petrolera estadounidense ExxonMobil anunció el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en una zona del histórico diferendo territorial. ¡Bingo, con eso todo se complica! –exclamó-. Rex Tillerson, el primer secretario de Estado de Donald Trump, era directivo de la ExxonMobil. Tuvo ese cargo para finiquitar el despojo territorial a Venezuela. La web de la compañía reporta para 2017 un crecimiento de sus ganancias de 70%, buena parte de esos dividendos los obtuvieron de la explotación ilegal de recursos del Esequibo”.

Argumentó que se habla de explotación ilegal porque según el Acuerdo de Ginebra está del todo prohibida la entrega de concesiones a empresas extranjeras para explotar recursos de la zona en reclamación.

Aseguró que la explotación ilegal de esos recursos ha permitido a la Casa Blanca financiar sus campañas bélicas alrededor del mundo. “Señoras y señores, el territorio en disputa es la gallina de los huevos de oro para financiar guerras por doquier en manos de EEUU. Por eso, en este momento, la intención fundamental de EEUU, ExxonMobil y Guyana es concretar ese despojo”, recalcó.

Para el moderador de Desde donde sea y director de LaIguana.TV, “hablar del Esequibo es hablar del acoso, del acecho de las corporaciones transnacionales. No es una diatriba entre dos naciones, sino que toca intereses transnacionales. Es un conflicto histórico que estuvo en manos de países colonialistas y ahora está en manos de corporaciones privadas, pero igualmente colonialistas”.

Recomendó ampliar la visión, buscar una mirada satelital del conflicto. “Alejémonos de Venezuela y Guyana y extendamos la mirada hacia Europa y EEUU para ver como en ambos polos del norte del mundo existen proyectos transnacionales para el Esequibo. Eso nos mostrará que se trata de un despojo imperial. No son palabras grandilocuentes. El problema es entre Venezuela e intereses neocoloniales. Uno de esos proyectos se denomina Liza y es una especie de corredor energético desde la Faja Petrolífera del Orinoco, que pasa por el Esequibo y llega hasta la fachada atlántica del territorio reclamado. En mayo de 2107, una subsidiaria de la empresa italiana ENI se hizo de los derechos para la ingeniería, adquisición, construcción, instalación de las estructuras y los puentes asociados al proyecto Liza”.

Hitos más recientes

En enero de 2018, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, envió el asunto a la Corte Internacional de Justicia (Corte de La Haya), pero Venezuela sostiene desde entonces que esto viola en acuerdo de 1966, pues cualquier decisión al respecto debe contar con el voto favorable de las dos partes.

En junio de 2018, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, presentó un documento ante el presidente de la Corte Internacional de Justicia, en el que ratificó la defensa venezolana de los derechos legítimos sobre el territorio, manteniendo el tono amistoso entre ambos países, pero dejando en claro que el tribunal no es competente.

Episodios que remarcan la presencia de los intereses de las transnacionales petroleras han ocurrido recientemente. El 22 de diciembre de 2018, dos buques de la ExxonMobil fueron detectados en aguas venezolanas con autorización de Guyana. El 7 de enero de 2019, la vicepresidenta Rodríguez catalogó la presencia de esos buques como una provocación de EEUU porque estaban en aguas claramente venezolanas. “El mal llamado Grupo de Lima metió sus narices una vez más, señalando que Venezuela habían interceptado los barcos en aguas jurisdiccionales de Guyana. El fragmento opositor que todavía dirige Guaidó respaldó la postura del Grupo de Lima y no los de la República Bolivariana de Venezuela”, acotó el moderador.

“El 6 de septiembre de 2019 salió a la luz pública una conversación telefónica que evidenció que el señor Guaidó negociaba el Esequibo a cambio de apoyo internacional, a través de sus funcionarios. Esto causó un escándalo en su momento –recordó-. En las últimas horas ha aparecido el todavía diputado diciendo que ahora sí le interesa la soberanía de Venezuela. Pero hay suficientes pruebas de que en ese año que pretendió ser presidente, usó el Esequibo como moneda de  cambio para llegar a Miraflores. Hizo negociaciones que entregaban el Esequibo a cambio del poder”.

Posturas de dos pensadores

Para complementar la exposición, leyó palabras de dos pensadores venezolanos de diferentes épocas, el político y poeta Andrés Eloy Blanco, que vivió entre 1897 y 1955, y el intelectual contemporáneo Luis Britto García.

Andrés Eloy Blanco dijo lo siguiente en 1941:

“El pueblo venezolano debe saber por fin dónde empieza la patria y dónde termina. No es posible que todo el pueblo de Venezuela ignore todavía a estas horas qué forma tiene su madre geográfica”.

Citó entonces a Luis Britto García:

“No permitiremos que terceras partes manipulen nuestro sentimiento nacional para crear conflictos con países hermanos. No le daremos su guerra para que se lucren y saqueen nuestros recursos. Venezuela es un instrumento de paz y es la ventana por donde está regresando la historia universal con una visión que revela lo que está más allá de lo evidente, de la ficción”.

Como aspecto significativo, anotó que el Esequibo es el único punto en el que coincide el chavismo revolucionario y un sector de la oposición, no con toda ella.  “La pregunta que nos hacemos es hasta cuándo van a haber divisiones dentro de la política venezolana, no de la sociedad, que está más que clara en sus derechos sacrosantos sobre el Esequibo. Hasta cuándo seguirá actuando ese fragmento entreguista de la oposición que todavía pretende utilizar el Esequibo, la soberanía de Venezuela, para que le concedan la presidencia de la República”, subrayó.

Para finalizar, Pérez Pirela reiteró su posición respecto al tema: «El sol  de Venezuela sale por el Esequibo, y no es una simple consigna. El Esequibo hace parte importante, insoslayable de la geografía nacional y es territorio geoestratégico en términos energéticos, espaciales, fronterizos y también y en términos simbólicos. Desprendernos de una parte del territorio es desprendernos de nuestra soberanía, de lo que es nuestro derecho, aunque así no lo vean los intereses ingleses, estadounidenses, europeos y los de las transnacionales que actúan en nombre de estos estados imperiales. Si en todo momento fue delicado este tema, hoy más que nunca, porque un puñado de politiqueros está bloqueando las cuentas de Venezuela, robando su oro, ahogando su economía. Así como Inglaterra se está robando el oro, así como EEUU se está robando Citgo, así como Colombia se está robando Monómeros, así como los bancos se están robando nuestros dólares y euros, quieren completar el despojo territorial robándose el Esequibo».

Libro

En esta oportunidad, recomendó un libro de poesía: Hambriento, del rapero español Nach (Ignacio Fornés Olmos)

(LaIguana.TV)

 

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