Dos organismos nucleares de Naciones Unidas han detectado en el noreste de Europa elevados niveles de radioisótopos, aunque aseguran que no suponen ningún riesgo, y cuyo origen se cree puede ser una central nuclear en la zona del Báltico.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) afirmó hoy en Viena que, según la información recibida de 47 países, “la concentración en el aire de las partículas es muy baja y no supone un riesgo para la salud humana o para el medioambiente”.

El OIEA indica que esos niveles de radioisótopos, ligeramente por encima de los habituales, tienen probablemente su origen en un reactor nuclear que está en funcionamiento o en mantenimiento.

El organismo ha descartado que la fuga tenga que ver con la manipulación inadecuada de material nuclear y no cree que el suceso tenga su origen en una planta de procesamiento de combustible, una piscina de combustible nuclear gastado o en instalaciones industriales o médicas.

El OIEA afirma también que “aún no ha sido determinado el origen geográfico de la emisión”.

Por su parte, la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBTO), también con sede en la capital austríaca, informó el pasado domingo que una de sus estaciones de medición en Suecia había detectado niveles anormales de Rutenio y Cesio ( Ru-103, Cs-134 y Cs-137).

La CTBTO publicó un mapa que ubicaba en una amplia región alrededor del Báltico el posible origen de la fuga.

Un total de 29 países europeos, entre los que estaban todos los ubicados en esa zona, menos Rusia y Bielorrusia, informaron voluntariamente al OIEA al lunes siguiente que no habían registrado incidentes que pudieran explicar esas mediciones.

Rusia y otros siete países se ha sumado luego a esa lista de países que han facilitado información, además de otros diez de Asia, África y América a los que el OIEA no había solicitado datos.

(EFE)

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