El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que ha dado positivo en la prueba de Coronavirus, sancionó con vetos la ley que protege a los pueblos indígenas durante la pandemia.

La medida fue publicada este martes en el Diario Oficial de la Unión, y el Ejecutivo la ha justificado bajo el argumento de que el texto creaba gastos obligatorios que no demostraban «el impacto presupuestario y financiero respectivo, que sería inconstitucional».

El texto en concreto, aprobado por el Senado el pasado 16 de junio, concluye que los pueblos indígenas, las comunidades quilombolas y demás pueblos tradicionales son considerados «grupos en situación de extrema vulnerabilidad» y, por ese motivo, de alto riesgo de infección ante el virus.

La ley determina que los indígenas tenga acceso a test rápidos o PCRs, medicamentos y equipos adecuados para identificar y combatir el coronavirus en sus territorios.

Además, entre otras cosas, también establece la organización de atención de mediana y alta complejidad en centros urbanos para los pueblos indígenas y el financiamiento y construcción de tiendas de campaña para los indígenas que necesitan aislarse de sus aldeas o comunidades.

Los vetos de Bolsonaro

Sin embargo, Bolsonaro vetó varios puntos, como la parte en la que el Gobierno está obligado a proporcionar a los pueblos indígenas «acceso a agua potable» y a «distribuir de manera gratuita material de higiene, limpieza y de desinfección para las aldeas».

Otros puntos, como garantizar camas de emergencia en los hospitales o terapia intensiva, adquisición de ventiladores, instalación de internet en las aldeas o la distribución de cestas de alimentos básicos, entre otros, también han sido vetados.

Según la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), hasta el momento hay 10.300 casos de infectados por el covid-19 entre los indígenas y 408 fallecidos. En el gigante latinoamericano viven un total de 305 pueblos originarios reconocidos oficialmente.

Repetidas denuncias

Desde que comenzó la pandemia, tanto los líderes indígenas como organizaciones internacionales, han denunciado en repetidas ocasiones el avance del coronavirus hacia las tierras indígenas y los riesgos de contaminación.

Además, han alertado sobre la insuficiencia de medios de apoyo a las comunidades, que hace que los pacientes tengan que desplazarse a las ciudades para ser atendidos, donde existe un mayor peligro de contagio. Por otro lado, la invasión de los mineros de oro y madereros ilegales en sus territorios también amenaza con propagar el virus y otras enfermedades.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó de la necesidad de reconocer a los pueblos indígenas como población vulnerable, para así implementar medidas de prevención y control específicas que mitiguen la expansión de la pandemia.

Por su parte, Survival Internacional ha calificado la situación de «genocidio». «Lo que les está sucediendo a los pueblos indígenas en Brasil en este momento constituye nada menos que un ataque genocida. Se están invadiendo innumerables tierras indígenas, con el respaldo de un Gobierno que quiere destruir por completo a los primeros pueblos del país», lamentó Fiona Watson, directora de investigación y campañas de Survival.

(RT)

 

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