La tragedia de la gandola de combustible que estalló en Tasajera, poblado de unas diez mil personas en el departamento Magdalena, ha puesto al descubierto una de las facetas más terribles de la violencia en Colombia: el odio que sienten la oligarquía, las clases medias y buena parte de la población de pocos recursos de Bogotá y otras grandes ciudades por los habitantes de las zonas caribeñas.

En un escalofriante artículo titulado “Que se extingan los costeños”, el joven ensayista y guionista Iván Gallo, destapa la cloaca de los odiadores de sus propios compatriotas.

El trabajo, publicado en el portal Las 2 orillas es una lectura recomendable para los venezolanos que emigraron a Colombia, a quienes les ha resultado difícil de digerir el hecho de que los colombianos les expresen tanta animadversión. No entienden cómo es que se portan así con los nacionales de un país que, muy por el contrario, ha sido tan amplio y abierto con los neogranadinos, al punto de albergar a seis millones de ellos en su territorio. Al analizar el contexto del accidente de Tasajera, queda claro que una sociedad capaz de despreciar tanto a los suyos, por motivos raciales y socioeconómicos, es natural que también sea xenofóbica.

“Un día antes de que un camión le explotara en la cara a decenas de habitantes de Tasajera en Magdalena la frase ‘Que se extingan los costeños’ era tendencia nacional en Twitter. Toda la ignorancia, el racismo, la estupidez del colombiano promedio quedaba evidenciaba en ese hashtag. En Colombia se normalizó odiar a todo lo que suene a Costa. A veces, incluso, puede ser interpretado en algunas tribus urbanas como un rasgo de inteligencia. Qué equivocados están”, dice Gallo en la entrada de su artículo, en el que argumenta sobre la importancia que ha tenido la región costera en la historia colombiana y los grandes seres humanos que ha parido, entre ellos el premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.

Perezosos, negros, sucios y pobres

El accidente no ha hecho otra cosa que poner a la luz una deformidad que se ha instalado en la sociedad colombiana. La gandola sufrió un percance y decenas de personas del poblado, uno de los más pobres en una región de por sí carente de todo, se aproximaron para tratar de cargar pimpinas de gasolina y así obtener algún provecho económico.
Señala el articulista que después de la explosión del camión, la palabra costeños estuvo en la lista de las tendencias más destacadas en Twitter durante 48 horas.

“Los chistes y la maldad se acumulaban en Twitter como garrapatas en perro enfermo. Un influyente tuitero uribista llamado Laureano Tirado criticó al periodista de Caracol Steven Arce porque, con tino, les pidió a sus seguidores no echarle la culpa a la gente que saqueaba el camión sino al Estado que los había abandonado durante décadas. En el rifirrafe, Tirado trinó la palabra carroñero refiriéndose a los que se quemaron con la ilusión de poderse ganar unos pesos y cumplir otra vez la hazaña de llegar a final de mes. Otra periodista de Fox Sports afirmó que se trataba de ‘una raza maldita’. Obviamente muchísimos estaban de acuerdo con ellos”.

Añadió que lejos de despertar empatía la tragedia en donde han muerto hasta ahora 21 personas y ha dejado heridas a otras 50, incluyendo 12 de una sola familia, se convirtió en un argumento más para despreciar a los costeños. “Y con el paso de las horas el odio va creciendo como un tumor maligno. Los problemas que tiene Tasajera no son más que culpa de lo perezosos y negros y sucios y pobres que son los costeños. ‘Si en Bogotá hubiera pasado eso hubiéramos ayudado al conductor’, dice una joven de apariencia progresista y trinos fascistas”, comenta Gallo.

El artículo cierra con una frase para la reflexión, pues ese tipo de desprecio no se ve solo en Colombia, sino que está sembrado, en mayor o menor medida también en las oligarquías, las clases medias y hasta sectores populares de este lado del Arauca. “La tragedia de Tasajera no solo fueron las 21 personas que murieron sino evidenciar lo profundamente racistas y odiadores de pobres que somos. Damos miedo”.

(LaIguana.TV)

 

 

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