El análisis de la resolución de un tribunal colombiano, que declaró inconstitucional el arribo y despliegue de tropas estadounidenses en ese país acordado entre Iván Duque y Donald Trump, así como la exitosa e invisibilizada estrategia implementada por Cuba para combatir y frenar la Covid-19, fueron los temas analizados por Miguel Ángel Pérez Pirela en la edición 132 de Desde Donde Sea. 
 
Adicionalmente, el experto recordó que mañana tendrá como invitado al intelectual español Juan Carlos Monedero, fundador del partido Podemos.
 
La justicia colombiana se levanta frente al ingreso de tropas estadounidenses a su país
 
A solicitud de un conjunto de senadores, encabezado por el político izquierdista Iván Cepeda, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca declaró el arribo de tropas estadounidenses a Colombia como inconstitucional, toda vez que la Constitución de ese país prevé que es prerrogativa del Senado de la República autorizar el ingreso de fuerzas militares extranjeras, un paso que Iván Duque y sus aliados en el Congreso pretendieron obviar, aduciendo que ayudarán en la lucha contra el narcotráfico, refirió Pérez Pirela. 
 
Asimismo, en su parecer, esta posición defendida por el mandatario dejó en claro que decisiones que deberían ser autónomas y soberanas en el vecino país están bajo el control del gobierno de los Estados Unidos. Asimismo, recordó, esta situación de pérdida de soberanía no es novedosa, puesto que desde hace años, sobre todo en el territorio colombiano están desplegadas bases estadounidenses.  
 
Aludiendo a las declaraciones de Cepeda, pronunciadas luego del fallo del tribunal, destacó que la instancia judicial negó la acción con la que un grupo de senadores del Centro Democrático afines a Duque, pretendía obviar la resolución constitucional que obliga a que el Senado discuta la llegada de tropas estadounidenses a Colombia. 
 
En la resolución también se destacó que esas acciones «golpean la paz», puesto que «su presencia es claramente militar» y por tales razones podría constituirse en una plataforma para atacar Venezuela, amenazando con ello la estabilidad de la región.
 
A este respecto, rememoró que entre los múltiples ataques contra el país que se han organizado desde el territorio colombiano, el atentado con drones de agosto de 2018 había sido uno de los más graves, toda vez que si hubiera tenido éxito, la institucionalidad venezolana habría sido completamente «descabezada». 
 
Empero, aunque poco tiempo después los organizadores le confesaron a la cadena estadounidense CNN que todo había sido planeado en la nación vecina, el gobierno de Colombia, actuando con una cobardía que ya le es característica, ha sido incapaz de admitir siquiera que estaba al tanto, cuestionó el analista, si bien no resulta sorprendente puesto que su fundamento son los falsos positivos.
 
«Es el gobierno de Uribe –gestionado a través de Duque–, metido en todo tipo de escándalos relacionados con paramilitarismo, narcotráfico y corrupción», que además «llegó a través de un fraude electoral», añadió.
  
Retomando la disertación acerca de las implicaciones del arribo de tropas estadounidenses a Colombia, precisó que la exsenadora Piedad Córdoba en la entrevista que concedió a Desde Donde Sea, aseguró que esos militares no serían capaces de llegar a Venezuela y que pensar lo opuesto era una demostración de ignorancia acerca del funcionamiento de los servicios de inteligencia. 
 
No obstante, en esa oportunidad puntualizó que su presencia aceleraría los asesinatos de  líderes políticos de izquierda y excombatientes de las Farc, prácticamente institucionalizados, al tiempo que se endurecería la represión y las coerciones sobre la libertad de los ciudadanos. 
 
Concluyó este tema mencionando que en su opinión, es improbable que el gobierno de Uribe-Duque, le otorgue más peso a las decisiones de la justicia colombiana que a la ascendencia de Estados Unidos en ese país, puesto que la deuda que mantiene el expresidente y ahora senador con la Casa Blanca es grande. «Pueden, cuando les dé la gana, meter preso a Uribe por narcotráfico, paramilitarismo, asesinatos selectivos, corrupción», entre otros muchos delitos, enfatizó.
 
La exitosa y ninguneada gestión cubana frente a la Covid-19
 
El segundo gran tema del programa orbitó en torno a la exposición detallada de la gestión de Cuba frente a la pandemia de Covid-19, con énfasis en las razones tras este éxito, así como las relativas a su invisibilización por parte de las grandes corporaciones mediáticas.  
 
Para entrar en materia, Pérez Pirela insistió en que el epicentro de la afección se ubica en el continente americano y por ello impera no caer «en tentaciones supinas», como ha hecho el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que se refirió a la enfermedad como «una gripecita» y ahora está confinado –enfermo– por sus propias actuaciones irresponsables, cuyos efectos sobre la población han sido trágicos.
 
En ese orden de ideas, puntualizó que el país ya registra más de dos millones de personas afectadas por el SARS-CoV-2 y hay casi 75.000 fallecidos, pero el mandatario, en declaraciones ofrecidas a CNN-Brasil, se quejó de su encierro y dijo que estaba aburrido.  
 
«Pensamos que Brasil tuvo un presidente como Lula y ahora tiene a un irresponsable, un acerebrado, un asesino, como Bolsonaro, todo porque él considera que se trata de una ‘gripecita'», objetó amargamente el filósofo y aclaró que le llamaba «asesino» «porque el daño que le está haciendo al pueblo brasileño, no tiene nombre».
 
El caso brasileño le sirvió para mostrar, por contraste, el de Cuba, un país que atraviesa la situación exactamente opuesta: control de las infecciones y alta tasa de recuperación, aunque la noticia no ha sido divulgada en ninguno de los grandes medios de comunicación.
 
De acuerdo con las cifras oficiales de la isla –avaladas, como en la mayor parte de los países, por la Organización Mundial de la Salud y recogidas sin reservas por instituciones como la Universidad Johns Hopkins–, 93,4% de los afectados por la Covid-19 se ha recuperado. 
 
El experto mencionó que durante sus declaraciones, el doctor Francisco Durán, Jefe Nacional de Epidemiología de Cuba, informó que en 13 provincias y en el municipio especial Isla de la Juventud no se han registrado nuevos casos desde hace más de 15 días, resaltando la eficacia de su sistema público de salud. 
 
En su criterio, la explicación de tan incontestable éxito descansa en el abordaje de la pandemia que hizo el gobierno cubano y resaltó que si bien los números de Cuba, Venezuela y Uruguay «son particularmente bajos en la región», el único caso exitoso al que se refieren los medios de comunicación hegemónicos es al uruguayo –su gobierno es de derecha–, mientras que cuando se habla de Cuba o de Venezuela, se ocultan los logros y se les acusa de esconder la realidad y de maquillar cifras por demanda de sus gobiernos, a los que califican de dictaduras.  
 
¿Qué hizo Cuba para aplanar su curva de contagios? 
 
En principio, relató, un aspecto decisivo y distintivo de la estrategia cubana es que en ese país se comenzó a gestionar la situación apenas cuatro días después de que se decretara la existencia de un brote de SARS-CoV-2 en Wuhan. Entonces, las autoridades sanitarias comenzaron a diseñar el plan que habrían de poner en marcha, una vez se identificaran los primeros casos de la infección. 
 
Por lo tanto, partieron del supuesto que la enfermedad llegaría sin dudas a la isla, una premisa completamente razonable si se considera que la mayor parte de sus ingresos dependen de las divisas que se captan a través de la actividad turística. 
 
De esta manera, cuando el 11 de marzo se detectaron los primeros tres casos de Covid-19 –correspondientes a tres turistas italianos provenientes de la región de Lombardía, entonces epicentro de la ya pandemia–, se puso en marcha el plan específico que ya llevaba semanas de trabajo y preparación. 
 
Pérez Pirela acotó que justamente porque los ingresos del país dependen tan grandemente del turismo, las autoridades retrasaron el cierre de las fronteras y la suspensión de los vuelos todo cuanto pudieron y además funcionó como un «puente humanitario» para que ciudadanos de distintos países de América Latina pudieran retornar a sus hogares y también para que el Reino Unido pudiera evacuar un crucero que pasó diez días a la deriva en el mar Caribe, con más de 600 pasajeros a bordo, después de que cinco de ellos fueran diagnosticados con Covid-19 y todos los puertos prohibieran su ingreso. 
 
«¿Qué pasa en Perú, Ecuador, Chile, Brasil o Colombia?», se preguntó retóricamente. Lamentablemente, lo que sucede es que «la gente está muriendo en las calles y pudriéndose en sus casas, porque no tienen ni siquiera la logística para buscar los cadáveres», completó. 
 
Solo el 20 de marzo, continuó el relato, el gobierno de Miguel Díaz-Canel decidió cerrar la frontera y no completamente, pues hasta el 30 de marzo, la isla aceptó el ingreso de sus connacionales que se encontraban en el extranjero y deseaban volver. Al mismo tiempo, explicó, se suspendió el transporte interprovincial, se cerraron gimnasios y discotecas, se suspendieron los espectáculos deportivos y se estableció el uso obligatorio de mascarilla para transitar en público, imponiendo severas sanciones a quienes se negaran a usarla. 
 
Pero la estrategia cubana se soporta en bastante más que restricciones, argumentó el analista y aunque se construyó partiendo de las condiciones adversas generadas por el bloqueo financiero y comercial impuesto por Estados Unidos desde hace casi seis décadas, el sistema sanitario y el sistema educativo de Cuba fueron siempre una prioridad, al punto tal que en 1990, Fidel Castro inauguró la Escuela Latinoamericana de Medicina, por cuyas aulas han pasado miles de estudiantes «sin pagar un centavo», con el único compromiso de que, una vez egresados, deben ejercer la medicina en sus países, donde se necesita. 
 
El otro factor clave dentro del abordaje que Cuba hizo de la pandemia está en su soberanía tecnológica, que hace que en una crisis no tenga que depender de las patentes de otros países ni de sortear las muchísimas limitaciones que impone el bloqueo estadounidense. En este caso, mencionó, la isla produce el medicamento Interferón, un antiviral que ha sido empleado con éxito para tratar a los pacientes aquejados de Covid-19.
 
Por otro lado, el modelo cubano además cuenta con una amplísima tradición internacionalista, que inició en Argelia en 1963. Sus brigadas médicas han acudido a prestar apoyo en emergencias como los terremotos de Pakistan o Haití y también en la reciente epidemia de Ébola. Para 2018, había unos 36.000 cooperantes médicos desplegados en 67 países, informó el conductor, algo que es posible gracias a que, según datos del Banco Mundial, es la nación con el mayor número de médicos por habitantes en el mundo, 8,2 médicos por cada 1.000 personas-
 
Por si fuera poco, el país ha fungido como acompañante en el nacimiento de numerosos sistemas sanitarios, especialmente en naciones africanas y fue el primero en el mundo en eliminar la transmisión vertical madre-hijo del Virus de Inmunodeficiencia Humana.
 
El último pilar en el que se cimienta la estrategia de Cuba es la prevención. Así, la población está acostumbrada a recibir visitas de médicos para prevenir y contener las enfermedades y los galenos van a buscar a los enfermos en sus propias casas, una metodología implementada exitosamente en Venezuela. 
 
Un plus: primero las personas, luego la economía
 
Amén de lo descrito previamente, Pérez Pirela insistió que otro aspecto innegablemente diferenciador del gobierno cubano frente a muchos otros de la región, es que la salud está siempre por encima de la economía y por eso, aunque la CEPAL calcula que su Producto Interno Bruto caerá en 3%, el gobierno se ha negado poner en práctica aperturas irresponsables y ha apostado por un esfuerzo conjunto entre los distintos países para enfrentar la crisis económica derivada de la pandemia. 
 
Refiriéndose a la intervención de Díaz-Canel durante una cumbre de la Organización Internacional del Trabajo, detallo que en la isla se habían adoptado 36 medidas de carácter laboral, salarial y de la seguridad social, entre las que destacó: crecimiento de los trabajos a distancia y el teletrabajo, reubicación de trabajadores, ampliación de garantías para quienes se encuentran en sus casas cuidando a sus hijos menores o a personas vulnerables, así como para quienes no pudieron ser reubicados, pago de pensiones y asistencia de trabajadores sociales a las personas que así lo requieran.  
 
La solidaridad que la BBC no va a mostrar 
 
El analista recordó que Cuba envió 52 médicos a combatir la Covid-19 en Lombardía, Italia, y también hay brigadas de médicos colaborando en Haití y Venezuela, y aclaró que solo de parte de 27 de los 67 países en lo que hay presencia de brigadas internacionalistas, el Estado cubano recibe un pago, que se destina para sostener las misiones internacionales, a financiar el sistema de salud cubano y a mejorar las condiciones del personal sanitario y de sus familias.
 
Sin embargo, puntualizó, esta realidad es absolutamente ignorada por grandes medios como la BBC, que ha publicado ya tres trabajos de médicos cubanos que decidieron, por razones personalísimas, abandonar la misión a la que pertenecían y ninguno sobre este tema. Por lo contrario, insistió, se refieren a esta actividad como «el salvamento» del «régimen cubano» y denuncian incluso que se trata de un mecanismo contemporáneo de esclavitud y trata de personas.
 
Este «fue el argumento que esgrimió Estados Unidos para incluir a Cuba en la lista de naciones que promueve la trata de personas y la esclavitud», aunque se trata de un país en el que la trata de mujeres, niños y niñas y migrantes es moneda corriente, concluyó.
 
Libro del día 
 
Del economista e intelectual marxista venezolano Salvador de la Plaza, Historia y retos del petróleo en Venezuela (dos volúmenes), PDVSA La Estancia. 
 
(LaIguana.TV)
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