El primer ministro francés, Jean Castex, anunció este 11 de agosto una extensión de la obligación de llevar mascarilla en los espacios públicos al aire libre ante la evolución «preocupante» de la pandemia de coronavirus, aunque sin llegar a generalizarla en todas partes y en todo el país.

Castex, que hizo repetidos llamamientos a la responsabilidad individual y colectiva durante una visita al hospital universitario de Montpellier, manifestó que va a encargar a los prefectos (delegados del Gobierno) que se coordinen con los ayuntamientos para «ampliar lo máximo posible la obligación de llevar mascarilla en los espacios públicos».

Hizo notar que sobre la base de un decreto suyo del 1 de agosto, 330 municipios ya han fijado la obligación de la mascarilla en ciertos espacios públicos exteriores con mucha circulación de personas, pero a su juicio «hay que ir más lejos».

Las razones las había dado poco antes al indicar que «la situación por el coronavirus en Francia ha empeorado en los últimos días»: ahora se están detectando 2.000 positivos cada jornada, frente a los 1.000 de hace una semana; el número de hospitalizaciones ha subido a 800 semanales; y los ingresos en las ucis a 100 por semana.

«Todo eso es preocupante» -advirtió-, sobre todo porque se observa «una menor vigilancia, una menor disciplina, una menor solidaridad», aunque sean comportamientos minoritarios.

«Si no reaccionamos colectivamente, nos exponemos a un riesgo epidémico elevado difícil de controlar» que pondría en tensión el sistema sanitario, pero también la economía y el nuevo curso escolar, añadió antes de concluir que «nadie quiere vivirlo de nuevo».

El otro gran anuncio del primer ministro, que participó por la mañana en un consejo de defensa por vídeoconferencia dedicado a la pandemia y presidido por el jefe del Estado, Emmanuel Macron, es que se prolonga hasta el 30 de octubre la prohibición de organizar acontecimientos con más de 5.000 personas.

Estaba previsto que esa interdicción se levantara desde el 1 de septiembre, pero queda pospuesta dos meses. Castex puntualizó que los prefectos podrían autorizar en ese tiempo, con carácter excepcional, concentraciones de más de 5.000 personas.

Las 20 mayores ciudades de Francia tendrán que preparar planes de acción que contemplen «una respuesta para cada escenario» que se adapte a las peculiaridades locales y a las zonas de riesgo.

Sobre la política de test, el jefe del Gobierno consideró que los 600.000 que se realizan semanalmente «son más que satisfactorios», pero debe mejorar el acceso para ciertas poblaciones con riesgo específico.

Igualmente dijo que se reforzarán los controles porque «de nada sirve tomar medidas si no se respetan de forma satisfactoria».

Indicó que, además de la clausura total de un establecimiento público, se podrá dictar el cierre a partir de una determinada hora.

En Francia se habían contabilizado hasta el lunes 202.775 contagios de coronavirus desde el comienzo de los registros en febrero y 30.340 muertos, de los cuales 14 en el último día.

(EFE)

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