Autoridades de Colombia defendieron a capa y espada al médico Antonio José Amell Cantillo, detenido por las autoridades venezolanas por traficar Remdesivir, un fármaco antiviral empleado en pacientes con deficiencia respiratoria aguda moderada o grave, asociada con la COVID-19 y que el Estado venezolano ofrece de forma gratuita para tratar la afección.

La denuncia la hizo este miércoles 9 de septiembre, el fiscal general de la República, Tarek William Saab, desde la sede del Ministerio Público en Caracas. 

«No deja de ser nuevamente sorprendente, absurdo, ridículo que las autoridades colombianas hayan salido –todo porque el médico que incumplió su deber es de nacionalidad colombiana– a defenderlo como que si fuese un mártir, un libertador, un héroe, cuando más bien es, repito, un soberano delincuente», señaló Saab.  

Durante su intervención, el funcionario enfatizó que esta práctica en la que incurrió Amell Cantillo, quien estaba adscrito al postgrado de Medicina Interna en la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera de la ciudad de Valencia, Carabobo, era, sin dudas, minoritaria dentro del personal de salud, pero que por atentar contra el «derecho humano a la salud», será indubitablemente sancionada.  

«Las autoridades colombianas [deben ser] señaladas incluso de cómplices, no solamente con los ataques mercenarios, las pretendidas incursiones terroristas, sino también deben ser desenmascaradas cuando salen en defensa de personas como esta que vamos aquí a desenmascarar», añadió. 

(LaIguana.TV)

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