El Grupo Internacional de Protección e Indemnización (IG P&I) urgió a que las empresas aseguradoras que forman parte de su club dejen de ofrecer pólizas de seguro a los buques involucrados en la construcción de los gasoductos Nord Stream 2 y Turk Stream. Si continúan trabajando en estos proyectos podrían ser sancionadas por Washington.

En una circular publicada en la página oficial del IG P&I se apela a dos legislaciones estadounidenses: la CAATSA y la PEESA. Estos podrían de una manera u otra afectar a los buques y a las empresas de servicios involucrados en la construcción de estos gasoductos.

La advertencia a las aseguradoras  

El Congreso de EEUU aprobó la ley CAATSA en 2017. La sección 232 incluye una disposición que permite —pero no requiere— a la Administración estadounidense imponer sanciones a ciertas inversiones de alto valor u otras transacciones relacionadas con la construcción de los gasoductos rusos. 

En 2019 Washington complementó la CAATSA con la PEESA. La segunda legislación ordenaba imponer sanciones no solo contra las embarcaciones involucradas en la implementación de los respectivos proyectos rusos, sino también a las personas que arrendaron sus buques o realizaron transacciones engañosas y estructuradas con el objetivo de ofrecer sus naves para estos fines. 

Si bien los textos de la CAATSA y de la PEESA respecto a las sanciones difieren en muchos aspectos, ambas leyes tienen el potencial de afectar a las actividades realizadas por los propietarios de buques no estadounidenses de la industria marina global y las aseguradoras que les prestan sus servicios. 

Desde el ente recordaron a los miembros del IG P&I que ellos no deberían ofrecer pólizas a ninguna embarcación que participe en actividades que «sean ilegales y/o pongan al club» en riesgo de violar las sanciones de EEUU. 

«Vista la amenaza directa a los aseguradores por parte de la CAATSA y la PEESA, el club no ofrecerá cobertura para ninguna actividad que implique o esté relacionada con los proyectos de construcción de Nord Stream 2 o Turk Stream». 

Por consiguiente, desde el ente instaron «encarecidamente» a que todos los miembros «evalúen y mitiguen los riesgos de cerrar contratos sobre los proyectos de construcción de Nord Stream 2 o Turk Stream y ejerzan la máxima diligencia posible para evitar exponerse a las sanciones».

¿Se parece a algo?

El objetivo del IG P&I puede ser buscar que los proyectos gasísticos rusos queden paralizados, pues impiden a EEUU aumentar sus envíos de gas natural licuado a Europa. Además, se parece a la situación por la que previamente había tenido que pasar el mayor petrolero de Venezuela, Ayacucho, ahora conocido como Maxim Gorky.

El petrolero venezolano tuvo que cambiar de nombre y de bandera debido a las sanciones que EEUU había impuesto a la empresa PDVSA. Este cambio podría ayudar a encontrar a un asegurador para el buque, lo que se volvió casi imposible debido a la ofensiva de Washington. Como resultado, la nave se vio paralizada después de que la aseguradora Standard Club revocase su póliza.

La noticia sobre el cambio de bandera venezolana a rusa causó revuelo en la opinión pública, generando temores de que Rusia pudiese quitarle esta embarcación a Venezuela. 

Estas acusaciones no tienen nada que ver con la verdad por una simple razón. Actualmente el petrolero pertenece a la empresa naval Transoceania, que fue establecida a comienzos del 2020, informa el periódico ruso RBC. En términos de igualdad esta compañía pertenece al Instituto Nacional de Espacios Acuáticos de Venezuela y a una de las mayores empresas de transporte de Rusia, Sovfracht.

Transoceania es la que controla las actividades realizadas por Ayacucho tras haber concluido un acuerdo de fletamento a casco desnudo, más conocido como arrendamiento de buque. Según este contrato, el propietario de una nave la entrega sin equipaje al fletador por un pago determinado para uso temporal.

 

Durante los últimos años EEUU ha buscado obstinadamente aumentar sus exportaciones de gas licuado a Europa. Y los proyectos gasísticos rusos son los mayores obstáculos que le impiden cumplir su ambicioso plan.

Una vez construido, el gasoducto Nord Stream 2 tendrá la capacidad de suministrar al año hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas ruso a Alemania a través del mar Báltico. 

A su vez, el gasoducto Turk Stream incluye dos tramos, cada uno con una capacidad de hasta 15.750 metros cúbicos al año. En el marco de este proyecto se prevé suministrar el combustible azul no solo a Turquía, sino también a otros países de Europa a través del mar Negro. 

(Sputnik)
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