La reflexión en torno al discurso pronunciado por Iván Duque en la primera Asamblea General Virtual de la Organización de las Naciones Unidas, contrastando la realidad de Colombia con la no-realidad presentada por su mandatario, fue el objeto de la edición 174 de Desde Donde Sea, espacio 2.0 conducido por el filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela, que es transmitido de lunes a viernes a las 7:00 pm –hora de Venezuela– a través de YouTube, Instagram y Facebook. 

Afincado en el concepto de verdad –definido en este caso en términos de la adecuación entre la idea de las cosas y lo que las cosas realmente son–, el experto seleccionó algunos fragmentos del discurso que Duque leyera en la ONU y los contrastó con datos y cifras que dejan al descubierto las mentiras que dijo. 

A continuación, los fragmentos del discurso considerados para el programa, acompañados de su correspondiente comentario:

-«Tengo el orgullo de haber sido elegido con la más alta votación de nuestra historia electoral».

Sobre esto, Pérez Pirela recordó que tras las declaraciones de la excongresista Aída Merlano –hoy detenida en Venezuela–, las autoridades del vecino país abrieron una investigación en contra del actual inquilino de la Casa de Nariño por presunta compra de votos en las elecciones generales de 2018. Se le investiga, entre otros delitos, por constreñimiento al sufragante, tráfico de votos, tentativa de homicidio y presunto prevaricato.

-«Hemos avanzado entre la equidad entre hombres y mujeres en el mundo laboral y educativo».

Según el diario La República, consultado para la edición del programa, en agosto, la tasa de desempleo alcanzó el 20,2% y 2,2 millones de colombianos perdieron su empleo. Asimismo, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó que en julio de 2020 estaban empleadas 17,98 millones de personas, frente a las 22,1 que lo estaban en el mismo período del año anterior. 

Por otro lado, reportan que 44% de las mujeres están empleadas en unidades económicas de menos de 10 personas, el 80% de los desocupados se concentra en las zonas urbanas y 2,1 millones de colombianos se encuentran en busca de empleo. 

Este último dato contrasta sensiblemente con las 486.000 que buscaban trabajo durante el mes de julio de 2019

Respecto del tema educativo, se indica que el Gobierno mantiene una deuda con zonas rurales, especialmente en las regiones de Putumayo, Amazonas y Guainía, en donde históricamente se ha demandado más y mejor infraestructura y servicios públicos adecuados. 

Durante la pandemia, Duque ha optado por seguir ignorando las necesidades del sector en el contexto rural, que está caracterizado por una accesibilidad a internet baja o nula, así como por la carencia de los aparatos tecnológicos necesarios para desarrollar las actividades escolares a distancia, relató el también director de LaIguana.TV.

Además, de acuerdo con las fuentes consultadas por él, en estos sectores hay una profunda preocupación ante la eventual vuelta a clases presenciales, pues no solamente no se han definido protocolos sanitarios apropiados, sino que el hacinamiento en las aulas es frecuente, carecen de agua potable y no cuentan con los insumos necesarios para las desinfecciones. 

En su opinión, la desigualdad histórica que signa a Colombia, es la causa fundamental de los problemas económicos, sociales y políticos que padece la hermana nación y que han hecho que, aún en medio de la compleja crisis sanitaria, la gente haya decidido volcarse a las calles para protestar. Inclusive, una porción significativa de la población se ha visto obligada a desplazarse hacia las montañas, debido a la ausencia de oportunidades. 

De acuerdo con un informe elaborado por más de 500 organizaciones sociales colombianas, titulado: «El Desgobierno del Aprendiz: autoritarismo, guerra y pandemia», durante sus poco más de dos años de mandato –que tiene, en criterio de los autores, características «inmorales»–, el Ministerio de Hacienda dispone de fondos congelados por el orden de los 26,3 billones de dólares, con los que podría financiarse tres meses de renta básica a nueve millones de hogares afectados por la pandemia, a lo que se suma que millones de familias tienen el derecho a la vivienda en riesgo 

En el mismo documento se menciona, continuó, que las prioridades del Gobierno de Iván Duque inician con las entidades financieras, a la que siguen las empresas y luego las pequeñas y medianas compañías. En esa ecuación, los vulnerables no caben.  

-«Hoy, más que nunca, debemos estar motivados con lograr la justicia social, rechazar los odios, las polarizaciones, las revanchas y concentrarnos en lograr un pacto por Colombia, un pacto de la equidad».

La realidad, señaló Pérez Pirela, es que el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) ha certificado ya 53 masacres en el transcurso de 2020, mas cifras actualizadas de esta semana indican que se sobrepasó la barrera de las 60 masacres. 

Asimismo, la institución también reporta represión brutal de las protestas sociales y la expansión de grupos armados irregulares en territorios antiguamente controlados por las FARC-EP.

-«Les brindaremos a quienes han apostado por una genuina reincorporación a la legalidad, sujetos a los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición, las debidas oportunidades de progreso y de protección», dijo Duque, ello en alusión a los grupos armados que, en el marco de los nunca cumplidos Acuerdos de Paz, optaron por el desarme, acotó el comunicador. 

La información recopilada en el Sistema de Agresión contra Personas Defensoras de Derechos Humanos en Colombia por Somos Defensores, ha contabilizado en lo que va de año, 844 agresiones individuales –de las cuales 124 se corresponden con homicidios. Además refieren que 2019 fue uno de los años más violentos para las mujeres defensoras de los Derechos Humanos, pues computaron 104 agresiones, lo que implica un incremento en la cantidad de asesinatos de más del 50% respecto de 2018.

Esta organización asevera que con Duque al poder, se han mantenido las prácticas ilegales de control de la población por parte de los cuerpos de inteligencia, entre las que destacan la vigilancia y el uso de información obtenida a través de mecanismos irregulares. 

-«Si queremos que en Colombia brille la paz, es necesario que derrotemos el narcotráfico».

Esta cínica declaración fue desmontada por Miguel Ángel Pérez Pirela, recordando que la realidad es que Iván Duque y Álvaro Uribe Vélez fueron mencionados en conversaciones mantenidas entre José Guillermo «Ñeñe» Hernández y una mujer, mientras la policía lo investigaba por el homicidio de Óscar Rodríguez, ocurrido en 2011. 

Hernández, que fue asesinado en Brasil en 2019, además estaba sindicado de fungir como testaferro de narcotraficantes en los departamentos del Cesar y La Guajira.

En la referida conversación, Hernández mencionó un dinero que debía pasar «bajo la mesa» en los mencionados departamentos para favorecer electoralmente a Iván Duque, mientras que la mujer aludió a órdenes recibidas por Uribe y Duque a La Guajira para garantizar la victoria del último por sobre Gustavo Petro.

El experto criollo asegura que, de no ser por estas prácticas fraudulentas, el presidente de Colombia sería el senador Gustavo Petro y no Iván Duque. 

-«Colombia, en menos de dos años, les ha abierto las puertas a casi un millón de hermanos venezolanos. Los hemos recibido con afecto y siempre lo haremos a pesar de cualquier dificultad social y fiscal porque nos une la fraternidad». 

Este «sarcasmo» del presidente neogranadino, contrasta con las propias cifras oficiales, que indican que de 500.000 venezolanos residentes en el vecino país, solamente 11,4% dispone de visado o cédula de identidad colombiana y el 88,6% está en una situación migratoria irregular. 

Adicionalmente, se precisa que aún quienes poseen documentación que les acredite como residentes regulares, no disponen de garantías laborales que les resguarden a ellos y a sus familias, en medio de una contingencia como la pandemia. 

Lo que realmente ha ocurrido es que muchos venezolanos se quedaron sin fuentes de ingresos durante la crisis económica que generó la pandemia y las familias de esas personas en Venezuela, cuya subsistencia depende del envío de remesas, también resultaron afectadas, puntualizó el analista político.

Del mismo tenor son las cifras reportadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), fuente según la cual en Colombia residen 1,2 millones de venezolanos y solamente 270.000 ha recibido alguna asistencia por parte del Estado, aunque Duque ha solicitado grandes sumas de dinero para «ayudar» a los venezolanos y se atrevió a solicitar la creación de un Fondo Multilateral para la atención de la población migrante, víctima de «la dictadura». 

«¿Qué pasó con la plata del concierto, con lo que se robaron de Monómeros?», se preguntó retóricamente Pérez Pirela. 

A su parecer, la idea de pretender obtener dineros a costa de los migrantes mostrada reiteradamente por Iván Duque, contrasta con la posición del Estado venezolano en relación con la población colombiana –cerca de seis millones de personas– que ha hecho de nuestro país su segunda patria, tras verse forzada a huir durante décadas del conflicto armado, pues Venezuela nunca ha solicitado fondos ni apoyos internacionales para atender las necesidades de esos hermanos bolivarianos.  

Más descaradas resultan sus palabras, si se considera que al llegar la pandemia, muchos compatriotas perdieron su fuente de ingresos, fueron echados a la calle y se vieron forzados a regresarse caminando desde distintos puntos de la geografía colombiana hacia su país, sin que Duque hiciera alguna cosa para salvaguardar sus derechos más elementales. 

El tema ausente: la pandemia

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Iván Duque eludió mencionar cualquier asunto relacionado con su gestión de la pandemia, en tanto Colombia es en la actualidad uno de los epicentros regionales de la infección.

Internamente, relató el experto, ha recibido innumerables críticas por no implementar políticas sanitarias y sociales que permitan atender a los sectores vulnerables e inclusive, a la clase media, lo que significa que la mayor parte de los colombianos fue dejada a su suerte. 

Desde el inicio de la crisis, mencionó, se destinaron 60 billones de dólares en garantías de crédito para el sistema financiero y solamente 0,96 billones al Ministerio de Salud y al Instituto Nacional de la materia. 

La desatención es tal, que las medidas tomadas en el sector salud han surgido principalmente de las entidades pertenecientes al sector privado y desde el Estado no se ha asumido la responsabilidad de realizar jornadas de rastreo y detección de casos y prevención de contagios. 

Lo que resulta irónico es que los planes de Trump contra Venezuela se fundamentaban en que nuestro país sufriera una crisis sanitaria sin precedentes y que tras el caos, ello fuera utilizado como excusa por Estados Unidos para avanzar ataques desde Colombia y Brasil.

Afortunadamente, este escenario no se produjo y hoy es evidente que mientras que Venezuela exhibe unas cifras indudablemente bajas frente a las de Brasil –tercer país en cuanto a número de infectados y segundo en relación con los fallecidos– y la propia Colombia, concluyó el experto. 

Libro del día

«El fenómeno Chávez: sus orígenes y su impacto hasta 2013», escrito por el historiador y profesor universitario Steve Ellner y publicado en una coedición del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) y el Centro Nacional de Historia.

(LaIguana.TV)

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