Este lunes 28 de septiembre, el filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela disertó en Desde Donde Sea sobre las consecuencias que está trayendo para Colombia el que Donald Trump, en procura de los votos del estado de Florida, haya optado por convertir a Colombia, como ya lo hiciera con Venezuela, en un rehén de su campaña electoral. 
 
En contraste con su vecino, el gobierno de Iván Duque, totalmente plegado a los dictámenes de Washington, hoy debe encarar un aluvión de críticas y presiones por parte de políticos y medios de comunicación, luego de que Trump arremetiera durante un acto en Florida contra el expresidente Juan Manuel Santos y el senador Gustavo Petro, acusándoles inclusive de aliarse con el narcoterrorismo, para atacar a su rival, el demócrata Joseph «Joe» Biden, a quien el candidato-presidente tilda de «socialista» y «comunista».
 
Las declaraciones de la discordia y el cipayismo de Duque
 
El experto inició su intervención preguntándose retóricamente si el presidente colombiano saldría «a defender a un expresidente que ha sido atacado y vilipendiado» por un candidato presidencial estadounidense o a un senador en ejercicio.
 
La respuesta a tales interrogantes, en su criterio, es una rotunda negativa, toda vez que Iván Duque, por instrucciones de Álvaro Uribe Vélez, está completamente «arrodillado» ante el inquilino de la Casa Blanca, al punto tal que, según fuentes en Bogotá, el Centro Democrático, partido al que pertenecen ambos políticos, se habría ofrecido para «colaborar» en su campaña para la reelección en Florida. 
 
Esta sería la razón por la cual Donald Trump decidió incorporar estos ataques contra adversarios de Duque en su desesperada pesca de votos en Florida, estado en el que necesita imponerse a toda costa para permanecer cuatro años más al frente del gobierno estadounidense.
 
La jugada electorera del republicano inició en agosto, con el lanzamiento de un «spot» publicitario en el que se asocian los términos progresista, socialista y comunista, para vincular a Biden con el exalcalde de Bogotá y actual senador, Gustavo Petro, con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y por extensión, con el líder revolucionario cubano, Fidel Castro.
 
Específicamente, en la pieza se dice que Petro es progresista y en consecuencia, eso le convierte en socialista y en comunista. Al ser comunista, sería la misma cosa que Maduro y Castro. 
 
El analista estima que de tal discurso se derivan dos lecturas, la primera, que queda al descubierto «la grandísima ignorancia de Trump y sus asesores»; la segunda, que toman como ignorantes a los votantes de la Florida –particularmente a cubanos, colombianos y venezolanos–, al amalgamar figuras como Biden, Petro, Nicolás Maduro y Fidel Castro. 
 
El meollo del asunto, en su criterio, es que debido a las limitaciones del sistema electoral estadounidense, la reelección de Trump no pasa exclusivamente por imponerse en el voto popular, sino por conquistar los colegios electorales en Florida, una condición que el gobernante requiere necesariamente para repetir. 
 
El «spot» –que no es más que una demostración de campaña sucia, estrategia habitualmente empleada por Trump–, se inscribe dentro de una apuesta de campaña en el que se usa cualquier elemento que pueda ser útil para conseguir algunos votos, como ha sucedido con las protestas antirracistas, de las que ha responsabilizado a «la izquierda radical». 
 
El problema de haber recurrido a Colombia para hacer campaña sucia, es que acusar al senador Gustavo Petro de narcotraficante y terrorista, resulta completamente contraproducente en una Colombia cuyas riendas están en manos de Álvaro Uribe e Iván Duque, personajes indudablemente ligados con el narcotráfico. 
 
Desde el inicio de su período en 2018, diversos escándalos de narcotráfico han salpicado a Duque, cuyo gobierno es acusado de estar «secundado y apoyado» por narcotraficantes e incluso, algunos personajes, como Fernando Sanclemente, embajador colombiano en Uruguay, están siendo procesados por su participación en actividades ligadas a la producción y distribución de cocaína. 
 
En las declaraciones de la discordia, Trump culpó a su antecesor, Barack Hussein Obama y al expresidente colombiano y Premio Nobel de la Paz, de haberse aliado con narcoterroristas, aludiendo a los Acuerdos de Paz firmados entre las FARC-EP y el Estado colombiano. 
 
Según él, el mentado acuerdo elevó los cultivos ilícitos, lo que obligó a su administración a «intervenir» de manera radical para frenar el avance del flagelo en la región, con lo que en su día llamó «la mayor operación antidrogas del Hemisferio Occidental».
 
Sin embargo, Pérez Pirela recordó que, lejos de esa pretensión, el anuncio de Trump se correspondía en realidad con la preparación de un escenario bélico para atacar a Venezuela militarmente desde Colombia. 
 
Como parte de la campaña de descrédito contra su rival, aseguró que Biden fue apoyado por Petro y sin quererlo, consiguió, de hecho, la internacionalización del senador, en su día contendor de Duque y presidente de no haber recurrido este a triquiñuelas por las que hoy está siendo investigado, y cuyas aspiraciones a la primera magistratura no son secretas. 
 
La polvareda: desde Colombia y Estados Unidos le responden a Trump
 
Tras la acusación del presidente estadounidense, Petro se aprestó a responderle de manera tajante, dejando en claro que los vínculos con el narcotráfico los tiene Duque y no él.
 
«Trump acaba de aceptar los consejos de los políticos colombianos íntimamente ligados con el narcotráfico y el genocidio en Colombia. Les propongo decirle a Trump que sus aliados en Colombia son los que se han empoderado, gracias al dinero del narcotráfico, y que ellos han producido un genocidio en un país», reza la réplica del senador.
 
Citando declaraciones de Mark Fierstein, exasesor de Barack Obama, y exdirector de Asuntos del Hemisferio Occidental en el en el Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca, ligado además a los acuerdos de paz, Pérez Pirela comentó que el exfuncionario aseguró que Trump «miente sobre Colombia, sus ataques dan risa y sus comentarios están mal direccionados». 
 
Fiersten aseveró, además que sus declaraciones son «un signo de desesperación», en virtud de que está perdiendo las elecciones, aunque según las encuestas, esta táctica no está dando resultado. 
 
En una entrevista concedida al diario El Tiempo, el exasesor dijo que «hay muchos republicanos de alto nivel que han salido públicamente a respaldar a Biden. Este domingo, el exgobernador republicano de Pensilvania salió a respaldar a Biden. Cuatro o cinco de los miembros del gabinete del presidente republicano George Bush también anunciaron su respaldo. Biden lleva más de cuatro décadas en política y siempre ha demostrado que es un moderado, y la gente lo sabe. De hecho, compitió contra el socialista en la contienda demócrata (Bernie Sanders) y le ganó a ese socialista. Sugerir que Biden es algo diferente de un político moderado y pragmático es un chiste».
 
El director de LaIguana.TV, por su lado, acotó que pese a lo que se intenta vender por razones varias, Joseph Biden no es progresista ni tiene nada que ver con el socialismo, como quedó demostrado cuando ejerció como vicepresidente de Obama. En todo caso, «es el mal menor que incluso los progresistas en Estados Unidos han tenido que apoyar, en ausencia de Sanders y bajo el peligro que Donald Trump sea reelecto».
 
Tanto es así, que el demócrata fue uno de los creadores del Plan Colombia, un dato que Fiersten presentó positivamente en su conversación con el medio colombiano, pero que pone de manifiesto que Estados Unidos «no tiene amigos» –menos entre los países latinoamericanos–, sino intereses.
 
Por ello, Miguel Ángel Pérez Pirela considera que «resulta risible ver a Santos, que se ganó un Premio Nobel de la Paz, defendiéndose del gobierno de Estados Unidos.
 
Al ser consultado sobre cuál sería la estrategia de los republicanos «al meter a Colombia en la campaña presidencial», Ferstein dijo que ese grupo solamente disponía de dos alternativas para ganar la contienda: la desinformación y la supresión del voto.
 
De vuelta a Colombia, el experto trajo a colación la reacción de Humberto de la Calle, exnegociador de Santos en la mesa de negociación que condujo a la firma de los Acuerdos de Paz, quien también rechazó las declaraciones de Trump: «Los colombianos no podemos soportar indignidades y esto surge a raíz de expresiones que recibimos con indignación por parte de un candidato a la presidencia de Estados Unidos, urgido de votos», le dijo a los medios.
 
El puente entre el presidente del BID y el gobierno de Duque: más sumisión
 
Para desarrollar este punto, el filósofo citó extractos del artículo «La adhesión inconveniente de Iván Duque a Donald Trump», aparecido en el portal colombiano  Razón Pública y en el que se describen las consecuencias del respaldo de Colombia a la candidatura de Mauricio Claver-Carone, presentada por Estados Unidos para encabezar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 
 
«El apoyo colombiano a Claver-Carone fue muy polémico: por tradición, el presidente del BID debía ser un latinoamericano, y el vicepresidente, un estadounidense. Tanto es así que los expresidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Ernesto Zedillo (México), Felipe González (España), Ricardo Lagos (Chile), Juan Manuel Santos (Colombia) y Julio María Sanguinetti (Uruguay) emitieron una declaración conjunta: según ellos, la postulación es una ‘agresión a la dignidad latinoamericana’, se detalla en el texto.
 
Este apoyo del gobierno de Duque a la candidatura presentada por Estados Unidos, fue ampliamente cuestionado, porque contraviene la norma dictada por la tradición, al punto tal que exgobernantes de derecha del continente criticaron a Donald Trump por «poner al frente del BID» a un estadounidense.  
 
En el artículo se explica que «Trump, sin embargo, decidió romper con esta tradición, después de haber nominado en dos ocasiones (2018 y 2019) a Claver-Carone a la vicepresidencia y de que Luis Alberto Moreno —presidente de la entidad— lo rechazara. Moreno, aparentemente, consideraba que Claver-Carone no tenía «el conocimiento ni la formación ni la experiencia, pero sobre todo el temperamento, para ese cargo»
 
«En términos de geopolítica –continuó leyendo el experto venezolano–, la decisión de Trump se ha explicado como un intento de contrarrestar la influencia de China en América Latina; pero también se teme que Claver-Carone pueda convertir al BID en una rama del gobierno de Trump. Además, si Trump pierde las próximas elecciones, no es muy seguro que el gobierno demócrata esté dispuesto a apoyar un BID bajo la presidencia de Claver-Carone».
 
En el trabajo periodístico referenciado por Pérez Pirela, también se especula que tras ese apoyo incondicional estaría mediando una suerte de «agradecimiento» de parte del gobierno de Duque para con la actual administración estadounidense, en virtud de la certificación antidrogas que le concedió Washington a Bogotá este año. 
 
El apoyo de la Casa Blanca a Colombia en la cuerda floja
 
En la precitada entrevista con El Tiempo, el exasesor de seguridad de Obama, Mark Fierstein, aseguró que han «visto reportes de oficiales colombianos que intervienen en la campaña en Florida, y eso preocupa. Sería un gran error para Colombia poner en riesgo el apoyo bipartidista que siempre ha tenido en Estados Unidos».
 
Pérez Pirela considera que el motivo por el cual la incorporación de Colombia a la campaña electoral de Trump despierta «tanta preocupación en Colombia», es porque, como se indica en el artículo de Razón Pública, Colombia y Estados Unidos «han tenido mejores relaciones bajo gobiernos republicanos que bajo gobiernos demócratas, incluyendo al gobierno Clinton, que promovió el Plan Colombia». 
 
Internamente, pese a que Washington considera a Bogotá un aliado importante, explican que los demócratas han sido históricamente más críticos, como se deduce de su reticencia al Tratado de Libre Comercio y la «preocupación» por los Derechos Humanos. 
 
En todo caso, acotó el experto, el Derecho Internacional sanciona la interferencia de funcionarios o gobiernos en las elecciones de un tercer país y un buen ejemplo de ello sería la reacción de Estados Unidos, tras acusar a Rusia de haberse inmiscuido en los comicios que llevaron a la presidencia a Donald Trump. Entonces calificaron el presunto evento como «un asunto de seguridad nacional», 
 
Miguel Ángel Pérez Pirela opina que «es un asunto de soberanía» el protestar enfáticamente  contra las violaciones o pretensiones de violación de la soberanía por parte de Estados Unidos o cualquier otro país, como lo ha hecho sistemáticamente Venezuela, mas en el caso de Colombia, no cabe esperar lo propio.
 
En todo caso, si se comprueba que el Centro Democrático y el gobierno de Duque han participado en la campaña de Trump en Florida, las consecuencias pueden ser verdaderamente graves para Colombia. 
 
El apoyo incondicional que le ha mostrado Duque a Trump, constituye, en opinión de varios conocedores del tema, un craso error, puesto que el presidente colombiano parece estar olvidándose del peso específico que tiene el Congreso estadounidense dentro de la política internacional y también parece haber obviado que, al apostar por esta alianza, aún venciendo en los comicios de noviembre, contaría exclusivamente con Duque dentro de Colombia.  
 
Por último, Pérez Pirela enfatizó que Trump no dudará en sacrificar parte de la relación con Colombia, en función de sus intereses. Ya el pasado mes de abril criticó públicamente a Duque por el mal desempeño de Colombia en la «lucha» contra el narcotráfico y en en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, dijo: «America first», por lo que no sería nada extraño que, de verse abrumado, la lealtad del presidente colombiano no sea tenida en consideración y se le trate como pieza desechable. 
 
 
Libro del día
 
Del escritor y filósofo venezolano José Manuel Briceño Guerrero, «El laberinto de los tres minotauros», editado por Monteávila editores dentro de la Biblioteca Briceño Guerrero. 

 

(LaIguana.TV)

Comentarios Facebook