Es urgente comenzar a rever, reinterpretar, recrear, reanalizar y recobrar el sentido de la historia acerca del 12 de octubre, pues es inaudito que a estas alturas del siglo XXI sigamos hablando en términos de Día de la Raza, del Descubrimiento o de la Hispanidad. Tenemos una gran deuda con las próximas generaciones, que nos obliga a realizar esta revisión histórica, concluyó Miguel Ángel Pérez Pirela, luego de analizar la actualidad y la retrospectiva de la efeméride de este lunes.

“Hoy, el familiar de una persona cercana le dijo a la mamá: ‘No han llegado las tareas porque hoy es Día de la Raza’ –dijo el presentador el programa Desde Donde Sea-. Y esto ocurre en Venezuela, que se ha caracterizado por haber reivindicado de manera pionera esta fecha como efeméride de la Resistencia Indígena. Es una demostración del peso que sigue teniendo esta educación que se nos ha inculcado, no solo la básica y secundaria, sino en todos los órdenes, desde 1492 hasta hoy. Nos han inculcado que, en el mejor de los casos, fue un encuentro de culturas. ¡Qué falta de respeto por la memoria y la historia!”.

El filósofo y comunicador se propuso abordar el tema desde una óptica histórica, pero optó por partir de la más candente actualidad, reseñando el fenómeno del derribo de estatuas, que comenzó en Estados Unidos, pero que en Venezuela data de hace mucho más de diez años, cuando en la zona de Plaza Venezuela, mero centro geográfico de Caracas, fue abatido el monumento a Colón.

En EEUU el domingo tumbaron estatuas de Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt durante una serie de protestas contra el racismo. Una nota de prensa indica que la Policía intervino este en el centro de Portland (Oregón), después de que manifestantes derribaran las estatuas de los presidentes estadounidenses en el marco del Día de la ira de los pueblos autóctonos.

“Y es que el despojo, el genocidio, las violaciones no fueron únicamente un asunto suramericano y latinoamericano. En el norte de América, los habitantes originarios sufrieron exactamente lo mismo”, destacó Pérez Pirela.

La nota agrega que tras echar abajo los dos monumentos, una multitud rompió las ventanas del edificio de la Sociedad Histórica de Oregón y desplegó una pancarta en la que podía leerse: “Dejen de honrar a los asesinos colonizadores racistas. La ola de protestas por la injusticia racial en Estados Unidos se mantiene, pese a la represión y a la pandemia de la Covid-19. Estalló el pasado 25 de mayo, a raíz de la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco en Mineápolis (Minesota). Desde entonces los manifestantes han tirado varias estatuas de líderes confederados de la guerra civil estadounidense y de otros personajes históricos.

“Esto está ocurriendo en EEUU, ¿qué significado tiene? –se preguntó-. Nos estamos volteando en medio de una sociedad neoliberal capitalista hacia la historia, a pesar de que al individuo moderno se le dice que no la tiene, que debe vivir solo el presente, carpe diem. Nuevas generaciones a lo largo y ancho del continente, están comenzando a reivindicar valores históricos que les habían tratado de esconder”.

Subrayó que va quedando en claro que la represión de los blancos contra los afrodescendientes en EEUU tiene raíces coloniales. Y es en fechas como esta cuando se revive el combate histórico y simbólico de las visiones de la historia. “Como es posible que en un país como Venezuela, luego de tantos cambios, se siga hablando de Día de la Raza o Día de la Hispanidad. Un día en el que en España se hace un gran desfile que para nosotros es poco menos que una cachetada porque ese día comenzó, en 1492, el genocidio más grande de la historia, por el cual todavía no se he pedido perdón ni se han tomado las acciones que deben seguir a esa petición de perdón”, enfatizó.

El caso de México

Uno de los países donde la polémica ha tomado cuerpo es México, en particular luego de que las autoridades procedieran al retiro de la estatua de Colón, aparentemente en previsión de que la tumbara una manifestación programada para el 12.

Una información publicada en medios periodísticos señaló que el gobierno de la Ciudad de México retiró la glorieta de Cristóbal Colón del escultor francés Charles Cordier, que en 1877 se convirtió en el primer monumento del Paseo de la Reforma. Las autoridades informaron que iniciarían labores de restauración y mantenimiento del monumento pero días atrás movimientos  sociales estaban convocando, vía redes sociales a una manifestación que atentaría contra la estatua bajo la consigna de #lo vamos a derribar.

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, llamó a historiadores y a la ciudadanía sobre la permanencia de estos monumentos. «A lo mejor valdría ahora que se está restaurando, una reflexión colectiva, de qué representa, sobre todo hacia el próximo año, que son los 700 años de la fundación lunar de Tenochtitlán, 500 años de la conquista, 200 años del México independiente; y esta visión que todos aprendimos del descubrimiento de América, como si América no existiera antes de que llegara Colón», dijo la funcionaria.

Pérez Pirela comentó que no es insólito, pues eso es, precisamente, lo que se nos ha enseñado a todos en Latinoamérica. “Nos dijeron que llegaron los europeos (por cierto, perdidos, porque Colón se murió creyendo que había llegado a la India) y nos descubrieron, como si antes de eso no teníamos ojos para ver lo que ellos veían, voz para describir lo que ellos describían y oídos para escuchar lo que ellos escuchaban –aseveró-. No hubo descubrimiento sino conquista por lo demás sangrienta que fue ayudada por virus que diezmaron a la población tanto o más que las espadas, la pólvora y los caballos españoles”.

La polémica en México se acentúa porque la primera dama, Beatriz Gutiérrez Müller, una intelectual de mucho prestigio, se reunió con el papa Francisco para entregarle una carta del presidente Andrés Manuel López Obrador en la que le emplaza a él como representante de la Iglesia Católica a que ofrezca una disculpa pública a los pueblos indígenas por las atrocidades y el saqueo de la conquista.

Cuando se dice atrocidades y saqueo no se trata de meras palabras. Desde 1492, aproximadamente 56 millones de indígenas murieron. En el transcurso del primer siglo de Conquista, entre 75% y 80% de la población indígena perdió la vida. Una parte murió masacrada, otros debido a tratos crueles y otros a enfermedades importadas desde Europa para los que los pueblos originarios no tenían inmunidad.

“Como dice Galeano, cuando llegaron, ellos tenían las cruces y nosotros las tierras. Nos dijeron que cerráramos los ojos y cuando los abrimos, ellos tenían las tierras y nosotros las cruces. Los autores han estimado que con las toneladas de oro y plata que se llevaron de América Latina, se pudo construir un puente desde Potosí a España, También un puente de huesos con los millones de indígenas que murieron”, añadió.

Para abundar en el punto, citó y comentó palabras de Luis Britto García sobre el 12 de octubre: “Se trató de una expedición de saqueo y exterminio. Nuestros aborígenes eran igualitarios, no había explotadores. El Nuevo Mundo le planteó al viejo una cantidad de interrogantes. Europa se descubrió a sí misma al descubrir América. Lo único que descubrieron nuestros pueblos originarios con la llegada de los españoles fue el colonialismo, virus que no conocían, un dios que no era el suyo, un idioma que no los identificaba y, más que todo, la pólvora y esos animales feroces que eran los caballos, que montados por un español parecían un ser casi mítico”.

Volvió a Galeano, para agregar que “el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor”.

“Toda guerra es un robo, es para quitarle algo a alguien. La que se le hizo desde España e Inglaterra a los territorios que hoy conocemos como América fue para ejecutar un gigantesco despojo y diezmar a la población originaria”, manifestó.

Acotó que existen muchos datos de la llamada literatura de la conquista, producto de una cosmovisión alineada con el empeño colonizador que aplastó a nuestros pueblos y que todavía hoy, sigue haciendo que nuestros niños y adolescentes y adultos se refieran al 12 de octubre como el Día del Descubrimiento de América.  “Hasta el nombre que viene Américo Vespucio. No nos sentimos orgullosos de llamarnos América, pero también eso nos lo robaron los neocolonizadores de Estados Unidos que ahora dicen que ellos son los únicos americanos. Por mí pueden quedarse con ese nombre”.

Explicó que la literatura de conquista se compone de crónicas, diarios, cartas y escritos producidos por los colonizadores europeos. Colón es considerado el primer cronista de Indias pues relató sus observaciones sobre la vegetación, los ríos, los animales, los eventos naturales que presenció. “Desde el inicio (y esto lo destacó García Márquez en sus discurso al recibir el Nobel), hubo muchas distorsiones en esos cuentos. También lo dice Galeano en Las venas abiertas de América Latina. Decían sobre los indios que tenían orejas grandes, que las arrastraban de tan grandes que eran o que tenían ojos en la espalda o los pies al revés, con el talón hacia adelante. Siempre nos describieron monstruosamente porque teníamos que ser no humanos, especie de bestias para que ellos pudieran justificar la explotación y el genocidio que aplicaron  cruelmente en nombre de Dios y de la fe. En los relatos se menospreciaba a los indígenas se les trataba como ignorantes y paganos”.

Partiendo de esas crónicas colonizadoras comenzaron a circular textos que retrataban al “nuevo continente” como un territorio mágico, lleno de animales maravillosos, vastos recursos naturales, compleja geografía y hombres y mujeres temibles, bajo una perspectiva netamente eurocéntrica.

Colón tiene el mérito de haber atravesado el océano que era considerado como muy peligroso, donde supuestamente había figuras mitológicas, leviatanes y dragones. Lanzarse hacia lo que él pensaba que eran la Indias, el oriente, implicaba un reto a toda la concepción del hombre europeo del Renacimiento. Para ese tiempo, la religión católica ejercía gran influencia en parte del continente europeo y por tanto, las nuevas ciudades americanas fueron construidas a imagen y semejanza de las europeas, con numerosas y grandes iglesias. Algunas fueron refundadas y sobre los grandes edificios (cosa que hacía ya el imperio romano con los griegos) se edificaron las iglesias para aplastar la cultura previa”.

Otros cronistas fueron Garcilaso de la Vega, Álvaro Núñez Cabeza de Vaca, Bernal Díaz del Castillo y Felipe Guamán Poma de Ayala, quienes reprodujeron en sus escritos la misma cosmovisión eurocéntrica. Entre las excepciones estuvo fray Bartolomé de las Casas, uno de los pocos que dedicó su obra a abogar por los derechos indígenas. En Historia y destrucción de las Indias y en otras obras se demostraba la valía y calidad de la cultura de los pueblos originarios y promovía la posibilidad de una cristianización pacífica. Por eso, muchas de sus obras fueron censuradas por la Santa Inquisición.

“De las Casas se empeñó en demostrar que los indígenas tenían alma, no eran animales, y por tanto, se les podía aplicar el iuris gentium, derecho de las gentes, que es la semilla de los derechos humanos”, subrayó.

La gran fiesta española

Para mostrar la otra cara de la moneda, Pérez Pirela leyó y comentó un artículo del diario español El País titulado: Un 12 de octubre  bajo mínimos, que habla de la dimensión histórica de esta fecha en España.

“En España, el 12 de octubre, aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a las Indias, se convirtió en día festivo, cuando un Gobierno nacional presidido por el conservador Antonio Maura y formado por representantes de casi todos los partidos monárquicos lo declaró, en junio de 1918, fiesta de la Raza. Así es como se llamaba por entonces esa enorme comunidad imaginada que abarcaba a España y a la América hispana y que adoptó luego otros nombres, como la Hispanidad y, junto a otros países, la Comunidad Iberoamericana de Naciones”.

Sobre este fragmento, comentó que “nosotros los sacamos de aquí en el siglo XIX, pero los españoles del XXI nos siguen hablando de raza y de una comunidad hispanoamericana. No lo somos desde el siglo XIX y más bien estamos reivindicando este holocausto que se dio contra nosotros, con todo el respeto que nos merece el holocausto que dejó a más de seis millones de homosexuales, comunistas y judíos asesinados por Hitler. Sobre eso se han hecho tantas películas, y está bien, pero nosotros tenemos en Latinoamérica esta otra deuda pendiente”.  

Continuó la lectura: “Desde 1918 hasta la actualidad, y pese a la turbulenta historia contemporánea de España, esta efeméride no ha desaparecido de su calendario, pues la festejaron incluso ambos bandos durante la Guerra Civil”.

Este último aspecto lo calificó como un detallazo: franquistas y republicanos coincidieron en esto en plena guerra. Luego prosiguió con el artículo:

“La exploración y conquista de América se consideraba, sencillamente, lo más grande que los españoles habían hecho nunca, motivo de orgullo patriótico y una vía para, reconciliados con las antiguas colonias, adquirir algún protagonismo —siquiera menor— en un planeta dominado por potencias imperiales. Se transformó, de hecho, en el mínimo común denominador entre los católicos, que rememoraban la evangelización de los indígenas; y liberales y demócratas, que preferían fijarse en las grandes posibilidades de futuro de una lengua transatlántica. Las dictaduras militares de Miguel Primo de Rivera y Francisco Franco explotaron hasta el agotamiento la versión reaccionaria del mito”.

Puntualizó el moderador de Desde Donde Sea que ese enfoque emanado de las dictaduras españolas es el origen de lo que en muchas escuelas latinoamericanas se celebra como Día de la Raza o del Descubrimiento.

Otro párrafo del trabajo de El País dice: “Al morir el último dictador, la fecha se mantuvo y se erigió, no ya en una más de las diversas fiestas nacionales, sino en la fiesta nacional de España, la más importante de las que pautan cada ciclo anual. Desde los tiempos de José María Aznar, el 12 de octubre se resumió en un desfile de los ejércitos retransmitido por televisión, sin que los intentos de la ministra de Defensa socialista Carme Chacón consiguieran popularizarlo. Hoy Vox se enseñorea de los símbolos nacionales, también de este, en mitad de una terrible crisis que no cesa”.

“Estamos hablando de Aznar, el que ayudó a dar el golpe de Estado, el Carmonazo, contra Hugo Rafael Chávez Frías. Y estamos hablando del partido ultraderechista Vox, que es el aliado natural de este señor que se dice presidente, Juan Guaidó –contextualizó Pérez Pirela-. En un tuit publicado a propósito de la fecha, esa organización política expresa: ‘La España viva se siente orgullosa  de su pasado y de pertenecer a una gran nación. Hace 528 años, Colón descubre América y se inicia la Hispanidad, la mayor obra de hermanamiento realizada por un pueblo en la Historia de la humanidad’. Usan la palabra hermanamiento cuando fueron asesinados nueve de cada diez indígenas. Es como si un partido alemán saliera a ufanarse por haber asesinado a seis millones de comunistas, homosexuales y judíos. Esa es la España franquista que sigue teniendo voz y voto”.

12 de octubre en algunos países de la región
Apoyándose en materiales recopilados por el Equipo de Investigación, dio cuenta de cómo se ve el 12 de octubre en varios países del continente:

Cuba: no se celebra.

Venezuela: El comandante Chávez decretó en 2002 que el nombre oficial de este día feriado sería Día de la Resistencia Indígena. Decreto 2028 publicado en la Gaceta Oficial número 5605, esta medida fue tomada para reconocer nuestra afirmación americanista por la unidad y la diversidad cultural y humana, reivindicando a los pueblos indígenas de América, las culturas africanas, asiáticas y europeas en la conformación de nuestra nacionalidad, en el espíritu de diálogo, civilización, paz y justicia.

Argentina: Cristina Fernández de Kirchner decretó en 2010 que la fecha se llamaría Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

Bolivia: En este país mayoritariamente indígena, se  denomina Día de la Descolonización.

Costa Rica: Desde 1994 se le llama Día de las Culturas.

República Dominicana: Día de la Identidad y Diversidad Cultural.

Ecuador: Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad.

Perú: Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural

Uruguay: Sigue siendo el Día de la Raza, lo que genera polémica en los movimientos sociales y políticos del país. La diputada Susana Andrade asegura que el cambio de denominación de la fecha quedó truncado en 2014. “»Aquí mantenemos ese nombre vergonzante. ¿Qué estamos festejando, la invasión, el genocidio, lo que hoy serían crímenes de lesa humanidad? Colón descubrió lo peor del ser humano. No es menor que se discuta algo que tiene que ver con un pasado con vigencia en el presente. Hay un sistema dominante, una cultura hegemónica, un modelo imperante eurocéntrico y occidental, modelos impuestos que vinieron con esa colonización. Si eso persiste, aún somos colonizados ideológicamente”

Sobre esta última declaración, apuntó que “esta es la trascendencia, lo delicado en términos simbólicos del 12 de octubre y lo imperativo que es ver esta fecha con otros ojos, desde este territorio saqueado, robado, sometido a genocidio. Es inaudito que hablemos de Descubrimiento y que de forma irracional e ignorante que esos invasores sigan teniendo estatuas en nuestros países”.

A su juicio, el derrumbe de estatuas es síntoma de malestar social que solo puede resolverse reviendo y reinterpretando y recreado, reanalizar, recobrar el sentido la historia. “Cada 12 de octubre es una especie de alarma, de despertador de conciencias. Tenemos una gran deuda en este levantamiento histórico del 12 de octubre, de cara a las nuevas generaciones. No se trata de caer en el simplismo tonto de presentarnos como los indígenas ultrajados. Nosotros somos, como decía Pablo Neruda, el resultado de esta maldita lengua maldita que hablamos. Nos hablamos en Castellano (no en español, España tiene muchos otros idiomas) y lo hemos reinventado con la dulzura de los acentos y la diversidad de los pueblos latinoamericanos. Somos el fruto de una mezcla loca, de una licuadora genética, cultural que nos hace idénticos e infinitamente diversos. América es un vasto territorio de cosmovisiones diferentes que han resistido a siglos de violaciones, despojos, un asesinato cultural, un culturicidio como poco se han dado en la historia mundial”.

Dijo que durante los ataques a Irak, todos hemos llorado por las bombas  que han caído sobre Bagdad, génesis cultural del mundo, origen de la humanidad, pero en esta región ha ocurrido algo similar desde 1492, cuando comenzó un despojo, un culturicidio. “Estamos obligados a reencontrarnos con el sentido de la historia, saber qué tenemos de cada etnia. La riqueza pasa por ese grandísimo desencuentro, como diría Galeano, lo que García Márquez llama la soledad de América Latina. Quizá la soledad de los latinoamericanos consiste en lo imposible que es describir el surrealismo, el realismo mágico que nos habita. Nos faltan las categorías racionales para hacer creíble nuestra historia. Cada 12 de octubre miramos atrás con rabia, odio, melancolía, aunque somos producto de todo eso. Nos quisieron separar de la Pacha Mama, que era la cosmovisión de muchos de los pueblos originarios, y hoy ella resurge como valor, y con ella muchas ideas que no pudieron ser aplastadas. Sigamos consignándole nuevos elementos a la historia, para ver quiénes somos los americanos y qué tenemos para dar”.

“Entender la fecha es entender el colonialismo y que más nunca ningún imperio puede venir a imponer sus voluntades. Es entender también el fenómeno del neocolonialismo, ese nuevo ataque mediante grandes bancos compraron media Latinoamérica en los años 80 y 90. Solo serán execradas de las soberanas repúblicas entendiendo fechas como el 12 de octubre y alejando consideraciones retrógradas”, finalizó.

Libro

“Para celebrar los 80 años de mi amigo, mi hermano, mi maestro, Luis Britto García (a quien felicité íntimamente y ahora lo hago en público), el intelectual más connotado de este país, les propongo uno de sus dos libros preferidos: Rajatabla, que le puso nombre a una compañía de teatro que hizo historia en Venezuela”, expresó.

(LaIguana.TV)

 

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