La rápida reanudación de los ensayos clínicos de la vacuna AZD1222 contra el coronavirus desarrollada por la farmacéutica AstraZeneca —que quedó en pausa el mes pasado después de que un segundo voluntario desarrollara una enfermedad neurológica «potencialmente inexplicable»— ha dividido a la comunidad científica.

Mientras algunos expertos creen que las pruebas se reanudaron demasiado pronto y subrayan la necesidad de realizar un análisis más profundo para comprobar si realmente no existe ningún vínculo entre este trastorno y la vacuna, otros tienden a creer que los dos casos podrían deberse al azar, al no existir precedentes con el vector de adenovirus de la vacuna.

La propia AstraZeneca, con sede en Cambridge (Reino Unido), indicó en un informe publicado en septiembre que «una revisión independiente» determinó que en ambos casos «se consideró poco probable que estas enfermedades estuvieran asociadas con la vacuna, o bien que no había pruebas suficientes para decir con certeza que las enfermedades estaban relacionadas o no con la vacuna».

¿Cuándo y por qué se pararon las pruebas?

La compañía frenó por primera vez los ensayos clínicos en julio, después de descubrir en la primera participante una inflamación en la médula espinal conocida como mielitis transversa, que luego se atribuyó a una esclerosis múltiple no diagnosticada, es decir, no relacionada con la vacuna de AstraZeneca. 

Una segunda pausa en la vacunación se anunció el 6 de septiembre, después de que el incidente se repitiera de nuevo. AstraZeneca afirmó que el diagnóstico de la segunda voluntaria no había sido confirmado, pero una fuente reveló a los medios que el trastorno había sido identificado como mielitis transversa.

Ambas voluntarias son mujeres del Reino Unido, donde las pruebas se reanudaron en tan solo cuatro días. Brasil, la India, Japón y Sudáfrica también procedieron con la vacunación, mientras en EEUU sigue detenida.

Los dos casos se dieron a conocer el mes pasado y AtraZeneca ha recibido duras críticas por no informar públicamente de inmediato del trastorno neurológico desarrollado por las voluntarias después de recibir la vacuna experimental.

¿Qué opinan los expertos?

Según el profesor de virología Suresh Mittal de la Universidad de Purdue (Indiana, EEUU), de momento no existen otros datos fiables sobre el desarrollo de la mielitis transversa como efecto secundario de vectores de adenovirus. El efecto «mucho más esperado» —aunque en dosis mucho más altas— sería la hepatotoxicidad, señala el especialista, citado por el portal Clinical Trials, que ha recopilado las opiniones de diferentes expertos médicos.

Una cuestión importante que preocupa a los expertos es cómo se puede prevenir el desarrollo de mielitis transversa en otros pacientes, teniendo en cuenta que los participantes en los ensayos clínicos son personas sanas que se han sometido a una cuidadosa selección médica.

(RT)

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