Este 25 de octubre el pueblo chileno protagoniza un acontecimiento histórico: decidir el futuro de la actual Constitución Política de la República, una Ley fundamental vigente desde 1980 y marcada por la dictadura del general Augusto Pinochet.

El plebiscito constitucional de este domingo tiene su origen en las masivas manifestaciones realizadas en Chile a partir de octubre de 2019. Las multitudinarias movilizaciones de hace un año se radicalizaron en sus demandas iniciales, exigieron acciones para eliminar la desigualdad en el país suramericano y protestaron contra las políticas neoliberales aplicadas por diferentes administraciones.

El estallido social fue reprimido por los organismos de seguridad, como Carabineros (policía militar). Las autoridades chilenas declararon el estado de emergencia e impusieron toque de queda en diferentes regiones del país.

Como resultado de la crisis, el 15 de noviembre y tras intensas negociaciones, el entonces presidente del Senado, Jaime Quintana, informó del acuerdo para someter a plebiscito la decisión respecto a la Constitución vigente, redactada durante la dictadura pinochetista. 

Una primera convocatoria indicó el mes de abril de 2020, pero la misma fue pospuesta en el escenario de la pandemia de la Covid-19.

Las propuestas han recibido diversas críticas por sectores de izquierda, progresistas y populares, por las limitaciones que tiene. Asimismo, se consideró un acuerdo entre una parte de los sectores dominantes para frenar la creciente acción ciudadana.

Mayoría por el Apruebo

El Servicio Electoral de Chile publicó la muestra de las boletas electorales que se utilizarán en el plebiscito del 25 de octubre. En esta ocasión, serán similares las utilizadas para los votantes dentro y fuera del país.

Se trata de dos cédulas. Una, plantea la opción de elegir si se aprueba o rechaza la redacción de una nueva Constitución. La segunda, interroga sobre qué órgano debe llevar a cabo dicha redacción en caso de resultar vencedora la opción “Apruebo”.

De acuerdo al director del Departamento de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Chile, Luis Bobadilla, si la mayoría de los votantes apoyan la opción «Apruebo» se procederá a evaluar el resultado del segundo voto.

En este caso, el voto popular debe definir si la redacción de la nueva Constitución será realizada por una Convención constituyente o una Convención constituyente mixta. Después de su redacción, la nueva Carta Magna debe someterse al voto popular mediante un plebiscito constitucional «de salida».

La victoria del Apruebo daría pie al proceso para cambiar la Carta Magna. El próximo paso sería la elección de los constituyentes, programada para abril del 2021. En este caso entraría a jugar el resultado del segundo voto.

Si la mayoría favorece la opción de una Convención Mixta Constitucional, deben elegirse 86 integrantes por el voto popular y el resto serían parlamentarios y parlamentarias designados por el Congreso. En la actualidad, la coalición oficialista Chile Vamos cuenta con 19 asientos (de los 43) en el Senado y 68 diputados y diputadas (de los 155 miembros del Congreso).

Por su parte, un resultado favorable a la Convención Constitucional implicaría la elección por voto popular de los constituyentes.

Mayoría por el Rechazo

Si por el contrario, este 25 de octubre resulta ganadora la opción del «Rechazo», la actual Carta Magna continuaría vigente. Estaría entonces la opción de que el Congreso realizara un grupo de reformas constitucionales.

No obstante, es necesario recordar que la actual Constitución ha sido reformada en varias ocasiones (35 para algunos especialistas y más de 100 para otros), incluyendo algunas de importancia como las de 1989 y de 2005. 

Para la abogada de Derechos Humanos, Carmen Hertz, «No debemos olvidar jamás que tiene un origen ilegítimo y espurio. La Constitución del ochenta ha sido llamada por alguien, la constitución del gatopardismo, ya que es una Constitución que se cambia, se cambia, se cambia y todo sigue igual».

Por ello, si triunfa el «Rechazo», las limitaciones que llevaron al pueblo chileno a las calles en octubre de 2019 y, de una u otra forma, los mantiene movilizados hasta la actualidad quedarían vigentes. 

El camino de una nueva Constitución que se dirime en Chile este 25 de octubre, se articula con los problemas en materia de violaciones a los Derechos Humanos, situación sanitaria por la Covid-19, desprotección de los trabajadores y desigualdad social que enfrenta en la actualidad el país suramericano.

(Telesur)

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