Medios de prensa internacionales acreditados en Cuba desmintieron el 22 de noviembre supuestos arrestos de periodistas extranjeros durante una fallida protesta en el Parque Central de La Habana, organizada por miembros del grupo opositor Movimiento San Isidro, considerado ilegal por las autoridades cubanas.

«No hay ningún equipo ni periodista de EFE noticias detenido en Cuba», escribió Lorena Cantó, delegada de la agencia española EFE en la isla, en su cuenta de la red social de Twitter.

Según varios despachos publicados en Miami (Estados Unidos), reporteros y cámaras de agencias de prensa extranjeras acreditados en Cuba, entre ellas Reuters (Reino Unido), AFP (Francia) y EFE (España) fueron «expulsados por la fuerza» y «agredidos e insultados» por oficiales de la Seguridad del Estado cubana, pero hasta el momento ninguna de estas agencias ha hecho públicas denuncias de maltrato a sus corresponsales en La Habana.

La protesta fue convocada en el capitalino Parque Central por miembros del grupo opositor Movimiento San Isidro, exigiendo la liberación de uno de sus miembros —Denis Solís González—, condenado a ocho meses de prisión por el delito de desacato, después de ofender a un oficial de policía y proferir insultos contra las máximas autoridades del país.

Como respuesta, en las inmediaciones del Parque Central habanero se reunieron grupos de vecinos y miembros de organizaciones populares partidarias del Gobierno cubano, y acusaron de «mercenarios» y «apátridas» a los pocos manifestantes que concurrieron a la convocatoria.

Razones de la protesta

Según los miembros del Movimiento San Isidro, la detención, enjuiciamiento y condena contra Denis Solís es «ilegal y arbitraria», aunque el mismo sancionado publicara el pasado 6 de noviembre un vídeo en su cuenta de la red social de Facebook, donde ofende de palabras a un capitán de la policía que le visitó y a quien expulsa de su casa, profirió severas ofensas contra el expresidente cubano Raúl Castro con duras palabras de carácter homofóbico, y aseguró apoyar a «su presidente Donald Trump».

Los defensores de Solís argumentan que es un cantante de rap contestatario, pero en un vídeo dado a conocer el 22 de noviembre por el sitio web Razones de Cuba, aparece el encartado durante un interrogatorio donde reconoce que mantenía vínculos con un ciudadano cubano residente en EEUU nombrado José Luis Fernández Figuera, radicado en EEUU y acusado por las autoridades cubanas de terrorismo y sabotaje, quien le encargó cumplir «tareas» dentro de Cuba a cambio de dinero (200 dólares),entre ellas acciones subversivas y de desobediencia civil en el territorio nacional.

«A mí lo que me interesaba era el dinero», se escucha decir en el vídeo a Denis Solís.

Por su parte, la Agencia Cubana de Rap, emitió un comunicado divulgado en el sitio web La Jiribilla, del Ministerio cubano de Cultura, donde asegura que el arresto y condena a Denis Solís «ha sido magnificado por un grupo de connotados contrarrevolucionarios [Movimiento San Isidro], quienes alegan abuso físico y censura a un joven artista, sin mostrar la menor evidencia del presunto maltrato policial ni de la obra creativa de Solís», calificando las protestas y reacciones como una «burda manipulación política».

«La Agencia Cubana de Rap repudia esta maniobra, de evidente signo injerencista, y deja claro que el ciudadano Denis Solís no es representativo del rap cubano. La voz de un principiante sin obra consolidada no puede invocarse como representativa de nuestro hip hop, mucho menos cuando se conoce que los intereses que defiende hacen parte del plan subversivo orquestado contra la Revolución Cubana y contravienen las esencias anti hegemónicas y de resistencia cultural que caracterizan a lo más auténtico de este movimiento», precisa el comunicado.

Reacción del Movimiento San Isidro

Después del encarcelamiento y condena contra Solís, siete miembros del opositor Movimiento San Isidro se declararon en huelga de hambre, exigiendo la inmediata libertad del arrestado y, además, el cierre de las tiendas que venden sus productos en dólares en el país.

Dos de los huelguistas, Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo, se declararon en huelga de hambre y sed.

El caso de Otero Alcántara alcanzó notoriedad a principios de este año, después que fuera acusado de «ultraje a los símbolos patrios», al aparecer fotografiado en las redes sociales defecando y cubierto por la enseña nacional cubana en su supuesto performance, lo que provocó fuertes críticas dentro y fuera de la isla ante este hecho.

El Gobierno cubano califica al Movimiento San Isidro como un «grupúsculo contrarrevolucionario», y de recibir financiamiento y orientaciones desde Estados Unidos para desarrollar sus acciones con fachada intelectual o artística.

(sputniknews.com)

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