Alemania pretende que tanto las personas vulnerables como los sanitarios sean los primeros en recibir la vacuna contra la COVID-19 el próximo mes de enero, dijo el martes el ministro de Sanidad, Jens Spahn, mientras el país más poblado de la Unión Europea hace frente a la segunda ola de la pandemia.

“Pero sigue siendo cierto, y siempre lo hemos dicho, que los fríos meses de invierno, en los que pasamos más tiempo en interiores, serán la parte más difícil”, dijo Spahn en declaraciones a la emisora Deutschlandfunk.

Las autoridades alemanas están preparando centros especiales de vacunación que estarán listos a mediados de diciembre, aunque es probable que para entonces no haya todavía una vacuna disponible, añadió Spahn.

Los sanitarios vacunarán a la población con equipos móviles y en centros de vacunación especializados, ya que la candidata de Biontech y Pfizer necesita ser almacenada a -70 grados centígrados, dijo Spahn.

El ministro añadió que para primavera o principios de verano espera más vacunas que puedan ser administradas en consultorios. “Una vez que (las vacunas) formen parte de nuestro sistema sanitario, podremos manejar grandes números”, apuntó.

El mes pasado Spahn dijo que Alemania esperaba recibir hasta 100 millones de dosis de la vacuna Biontech-Pfizer.

Las enfermeras, los médicos y las personas con enfermedades y de edad avanzada, que tienen un mayor riesgo de infección grave, serán los primeros en recibir la vacuna.

Alemania recibió elogios generalizados por su respuesta a la primera ola del coronavirus, la pasada primavera, pero las cifras de ahora son significativamente más altas que las de entonces, pese a las restricciones introducidas a principios de noviembre.

A partir del martes, las reuniones privadas se limitan a cinco personas y se reduce el número de clientes permitidos en los comercios. Las escuelas, no obstante, seguirán abiertas.

El recuento oficial de casos aumentó en 13.604 el martes, elevando la cifra total de contagios a 1.067.473. En las últimas 24 horas se registraron 388 muertes, hasta un total de 16.636.

“No estoy nada satisfecho. Los números tienen que bajar. No hay duda de eso”, añadió Spahn, pidiendo a los alemanes que reduzcan aún más sus contactos para frenar la propagación.

(Reuters)

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