En los últimos años, el río Mekong se ha convertido en un foco de problemas entre Pekín y Washington. El 7 de diciembre, EEUU lanzó un proyecto que debería ayudar a controlar las actividades de China realizadas en sus aguas, lo que amenaza con intensificar la rivalidad entre ambas superpotencias en el Sudeste Asiático.

Se trata del llamado Mekong Dam Monitor, que es fruto de la cooperación entre el programa para el Sudeste Asiático del Centro Stimson, con sede en Washington y Eyes On Earth, empresa estadounidense especializada en la investigación y la consultoría sobre el agua. En parte, esta iniciativa ha sido financiada por el Departamento de Estado con el objetivo de monitorear los niveles de agua en las presas de China y otros países.

El proyecto, que utiliza datos obtenidos por los satélites cuyos sensores son capaces de penetrar las nubes, debería revelar qué partes de la región atravesadas por el río son más húmedas o más secas de lo habitual. Además, tendría que mostrar hasta qué punto las presas de China están afectando el nivel de agua en la vía fluvial. Gracias a este proyecto, toda la información estará disponible para todo el mundo casi en tiempo real.

Previamente, una investigación realizada por EEUU había alegado que la infraestructura fluvial construida por China retenía el agua del Mekong en detrimento de otros países (Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam) que se sitúan río abajo y donde 60 millones de personas dependen del río para la pesca y la agricultura.

«El proyecto proporciona evidencia de que las 11 principales represas de China están sofisticadamente orquestadas y operadas para maximizar la producción de energía hidroeléctrica con el objetivo de venderla a las provincias orientales de China sin tener en cuenta los impactos río abajo», señaló Brian Eyler del Centro Stimson, un think tank global que gestiona los medidores de nivel de agua virtuales.

¿Cuál es la posición de China?

China ha criticado las investigaciones pasadas, incluido un estudio de Eyes on Earth, en el que se afirma que Pekín retuvo el agua en 2019 mientras que otros países sufrían fuertes sequías. Según el país asiático, eran las escasas precipitaciones durante la temporada de monzón las que habían causado la disminución del nivel de agua en el Mekong, informa el periódico The South China Morning Post.

El lanzamiento del Mekong Dam Monitor tuvo lugar unas semanas después de que Pekín empezase a implementar una iniciativa similar. Su proyecto tiene como objetivo «abordar el cambio climático y los desastres naturales» para mostrar «la buena voluntad y la sinceridad de China como vecino responsable del río arriba», señalaron informes, citados por los medios de comunicación estatales.

Además, a comienzos del 2020 China acordó compartir los datos sobre el agua con la Comisión del Río Mekong, órgano asesor de Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam que había buscado durante mucho tiempo recopilar los datos estadísticos para implementar una mejor planificación de recursos acuáticos. De hecho, previamente Pekín solo había publicado información sobre la temporada de inundaciones, pero se comprometió a compartir también datos hidrológicos durante todo el año.

¿China o EEUU? ¿A quién eligen otros países?

El río Mekong, que mide unos 4.350 kilómetros de longitud, nace en la meseta tibetana y desemboca en el mar de la China Meridional. Hoy en día, China y Estados Unidos tienen organismos rivales que trabajan con los países del Mekong: la Cooperación Lancang-Mekong con sede en Pekín y la Asociación Mekong-EEUU.

Hace tres décadas, cuando China comenzó su trayectoria de desarrollo, Japón mantuvo una gran influencia sobre el territorio continental cerca del Mekong, que ejercía a través del Banco Asiático de Desarrollo. Sin embargo, con el paso de los años, Pekín consiguió tomarle la delantera a Tokio tras haber puesto en servicio sus 11 presas (con varias docenas más en construcción) río arriba, recuerda el profesor Thitinan Pongsudhirak de la Universidad de Chulalongkorn (Tailandia), en su artículo para el periódico Bangkok Post.

Para esta región de rápido crecimiento, que hoy en día representa un mercado sólido y genera un PIB combinado de casi 1 billón de dólares, enfrentarse y contrarrestar a la diplomacia de presas de China, es «una propuesta» bastante «difícil», señala el experto.

En el futuro, es probable que Vietnam sea el país que más se incline por Estados Unidos para solucionar el problema del Mekong, mientras Camboya y Laos le den prioridad a su cooperación con Pekín. Por su parte, Birmania y Tailandia mantendrán tanto la proximidad como la distancia respecto a China. Esta diferencia en las preferencias es la razón por la que los países río abajo acogerían con agrado a otros importantes socios externos que le ayuden a  contrarrestar a la influencia china, concluye el profesor.

(sputniknews.com)

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