El jefe de la Fiscalía de Trata de Personas en Tumbes, al sur de Perú, Roberto Villacorta, reveló hace poco la peligrosa travesía a la que son sometidas los venezolanos que entran ilegalmente a ese país, a manos de mafias que trafican migrantes, en tiempos de pandemia.

Villacorta aseguró para un medio local de Perú, que procesan 35 denuncias por tráfico ilícito de migrantes y que, pese a la cuarentena por la pandemia y la vigilancia militar, los casos van en aumento.

El funcionario dijo que los venezolanos cruzan el Canal Internacional, que divide al Perú y Ecuador, luego la mafia los hace cruzar unos puentes artesanales de maderas y otros son tan peligrosos que se sostienen de piedras y cemento.

Para seguir avanzando, a casi un kilómetro del control migratorio de Carpitas, en Tumbes, Perú, un mototaxi recoge a la gente y los lleva por una trocha escondida. Al llegar a la Panamericana Norte, hacen trasbordó a un auto que los espera y los acerca al sur.

Los venezolanos una vez en Tumbes, emprenden una caminata por la carretera al sur, unos deciden ingresan a la ciudad de Tumbes, otras caminan por horas hasta Punta Sal, “ahí otros mototaxis los llevan por una trocha que pasa por detrás del control migratorio de Carpitas”, reveló la fuente.

Finalmente, los criollos son embarcados en la Panamericana Norte hacia Piura, Lima y otras ciudades del país, e incluso a Chile, explicó el peruano, al tiempo que aseguró que la Fiscalía ha identificado a algunas bandas que cobran cupos a los engañados venezolanos, quienes luego en ese territorio son víctimas de xenofobia y vejación gubernamental.

(LaIguana.TV) 

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