Mike Pence, vicepresidente saliente de los Estados Unidos, habría corrido peligro durante el asalto al Capitolio que protagonizaron seguidores del presidente saliente, Donald Trump, debido a que no fue evacuado de las instalaciones del Senado sino unos 14 minutos después de que las fuerzas de seguridad del complejo notificaran del asalto, informó The Washington Post. 
 
Este medio refiere, basándose en testimonios de la policía y en videos del día, que en ese lapso, «los merodeadores» contaron con el tiempo suficiente para desplazarse dentro del edificio y acercarse a Pence. 
 
«Los oficiales del Servicio Secreto finalmente llevaron a Pence a una habitación fuera del piso del Senado con su esposa e hija después de que los alborotadores comenzaron a llegar al Capitolio, muchos denunciando en voz alta al vicepresidente como un traidor mientras marchaban por el primer piso debajo de la cámara del Senado», detalla el Post.
 
Tres personas le aseguraron al diario estadounidense, bajo condición de anonimato, que los asaltantes alcanzaron la posición de Pence apenas un minuto después de que fuera trasladado, junto a su esposa e hija, «a un escondite a menos de 30 metros de ese rellano». «Si la mafia pro-Trump hubiera llegado segundos antes, los atacantes habrían estado a la vista del vicepresidente cuando lo llevaron a la oficina a través de un vestíbulo de recepción», aseveró este medio.
 
Sin embargo, la demora en el traslado del funcionario no se debió a una actuación tardía por parte de los agentes del Servicio Secreto responsables de su seguridad, sino a su negativa a abandonar el recinto. 
 
Tanto esta instancia como la oficina de Pence declinaron hacer comentarios acerca de sus movimientos durante ese día, aunque el Servicio Secreto dijo que estuvo «a salvo» en todo momento, a pesar de la violencia circundante. 
 
Jonathan Wackrow, exagente del Servicio Secreto y analista de la cadena estadounidense CNN, refrendó lo anterior, al señalar que «los agentes en esta situación confían en su entrenamiento, tácticas y experiencia para garantizar la seguridad del vicepresidente. Puede ser fácil para quienes no entienden las operaciones de protección cuestionar las acciones en este día; sin embargo, como un experto, puedo dar fe de que las acciones de los agentes del Equipo de Contraataque garantizaron la seguridad de los involucrados». 
 
Al momento del asalto, el vicepresidente encabezaba la sesión bicameral en la que se certificaría la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020, aunque los legisladores habrían sido alertados del peligro por el jefe de la Policía del Capitolio más de una hora atrás.  
 
Algunos critican la exposición a la que estuvo sometido Mike Pence, pues era indudablemente un objetivo para los asaltantes, toda vez que no respaldó a Trump en su intento por alterar el resultado de las votaciones del Colegio Electoral. 
 
Declaraciones de algunos asaltantes referidas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), parecen respaldar estas preocupaciones, pues en ellas, Pence fue tildado de traidor y amenazado de diversos modos. Incluso, en un momento, la turba enardecida pidió que lo colgaran. 
 
Como es sabido, tras el despeje de las instalaciones, la sesión fue reanudada y Biden fue proclamado oficialmente como el próximo presidente estadounidense, con Pence presidiendo el encuentro.
 
En su intervención, el vicepresidente saliente calificó la jornada como «un día oscuro en la historia del Capitolio de los Estados Unidos» y añadió: «Siempre estaremos agradecidos a los hombres y mujeres que se quedaron en sus puestos para defender este lugar histórico. Para aquellos que causaron estragos en nuestro Capitolio hoy: ustedes no ganaron. La violencia nunca gana. La libertad gana. Y esta sigue siendo la casa del pueblo».
 
(LaIguana.TV)
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