La aprobación del inicio de un proceso de «impeachment» –juicio político– en la Cámara de Representantes en contra del presidente saliente de los Estados Unidos, Donald Trump, pone su destino político en manos del Senado, pero, gracias a la convergencia de un conjunto de situaciones, ese futuro no es para nada claro.

A este respecto, el filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela expuso en su programa Desde Donde Sea los detalles que determinarán si Trump será enjuiciado políticamente por segunda vez o no.

En primera instancia, recordó que el «impeachment» se produce «en un momento de transición de senadores», pues aunque los demócratas alcanzaron la mayoría en la Cámara Alta tras conquistar los dos escaños correspondientes al estado de Georgia el pasado 5 de enero, los resultados no se han certificado.

Esto significa que Rafael Warnock y Jon Ossoff no han jurado sus cargos y «Mitch McConell –republicano– sigue siendo el líder de la mayoría». A ello hay que añadir que la fecha tope para que el estado certifique los votos se fijó para el próximo 22 de enero, dos días después de la toma de posesión de Joe Biden.

Así las cosas, «si ambos senadores juran sus cargos mientras Trump es todavía presidente, el Senado se dividiría 50-50 y sería entonces el vicepresidente Mike Pence quien rompería un empate, evidentemente, a favor de los republicanos y a favor de Donald Trump. Solo después de que la vicepresidenta Kamala Harris y que los senadores de Georgia prometan su puesto, los demócratas pasarían a tener el control del Senado», detalló.

Para el analista venezolano, se trata de «un problema matemático, un problema político y un problema temporal», puesto que aunque nominalmente el Partido Demócrata posee la mayoría en el Senado, al no haberse juramentado a Warnock y Ossoff en sus curules, de facto, la mayoría sigue en poder de los republicanos, lo que le abre una posibilidad al gobernante de eludir el enjuiciamiento, aunque, como recordó, hay un sector dentro del Partido Republicano que está a favor de su destitución.  

Por lo antes dicho, concluyó, el escenario es imprevisible y en esta ocasión, «el tiempo juega en contra de los demócratas y hasta el día 20, incluso unos días después, serían Mitch McConell y los republicanos quienes deciden qué se hace en el Senado, lo que significa si se comienza o no el juicio y cómo habría de ser».

 (LaIguana.TV)

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