A primera hora de esta miércoles 20 de enero, Donald Trump pronunció su último discurso como presidente de Estados Unidos, en el que aseguró que «volverá de alguna manera» a Washington, lo que suscitó la algarabía de un pequeño grupo de seguidores que lo acompañó en la base militar Andrews, ubicada en el estado de Maryland, antes de partir a su residencia en Florida.

El ahora exmandatario, quien estaba acompañado de su esposa Melania al momento de partir hacia Mar-a-Lago, recordó explícitamente que había obtenido 75 millones de votos en los pasados comicios presidenciales, cifra que calificó como «un récord en la historia de un presidente en el cargo».

En su intervención, que duró un poco más de diez minutos, Trump resaltó lo que consideró los logros más importantes de su gobierno, subrayando muy especialmente lo relativo al crecimiento económico, la creación de empleos, la disminución de los impuestos y la obtención de dos vacunas contra el coronavirus en menos de 8 meses.

«Si no hubiésemos sido golpeados por la pandemia, hubiéramos tenido cifras nunca antes vistas. Ya las cifras son las mejores, si ven lo que ocurrió hasta octubre del año pasado (…). Ocurrirán cosas increíbles. Recuérdennos cuando vean estas cosas, recuérdennos», dijo al referirse a los asuntos económicos.

Respecto de las vacunas, afirmó que hay otra más en proceso y que ello debería traducirse en «buenas cifras», es decir, en términos del control de la pandemia y pese a que su gestión de la crisis sanitaria fue ampliamente criticada, el expresidente responsabilizó nuevamente a China y señaló que había trabajado «fuerte» y que, como los atletas, lo dejó «todo en la cancha».

Por último, le deseó «mucha suerte y muchos éxitos» a la administración entrante y especuló que tendrá «mucho éxito» porque «tiene la base para hacer algo espectacular», que fue como se refirió a su propia gestión, aunque matizó que sus logros se habían visto afectados por «la peor pandemia» en más de un siglo.

(LaIguana.TV)

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