El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, confesó en una entrevista con varios medios latinoamericanos y la agencia española EFE que fue la administración de Donald Trump la que terminó por sabotear el proceso de diálogo en Venezuela realizado en Oslo, Noruega, sobre todo por su falta de flexibilidad en el caso venezolano. 

Borrell resaltó que Oslo no llegó a buen puerto “probablemente porque en ese momento faltó flexibilidad, en particular por parte de la administración americana”; una situación que considera no ha cambiado aún, razón por la cual no ve probable que en corto tiempo se abra un nuevo proceso de diálogo entre el Gobierno de Venezuela que encabeza Nicolás Maduro y el sector más extremista de la oposición que está referenciado en Juan Guaidó y que no es necesariamente el que agrupa más apoyo y liderazgo dentro de ese sector político venezolano. 

El representante de la UE dijo que para que se reinicie un nuevo diálogo, la oposición está buscando «tener más claridad sobre la postura del nuevo gobierno de Joe Biden» en Estados Unidos. 

En ese sentido, afirmó que no hay señales de que se vayan a abrir “a fecha fija” las negociaciones entre ambas partes, que estuvieron auspiciadas por el gobierno de Noruega hasta su ruptura en 2019. 

“La oposición está adaptándose a la nueva situación y todos están también esperando cuál será la actitud de la nueva administración americana, que será sin duda determinante”, dijo Borrell sobre la perspectiva de los próximos seis meses. 

Agregó que por el momento, Noruega no considera que se den las condiciones para relanzar otro proceso de negociación y “habrá que esperar a que todo el mundo se resitúe”. 

Borrell también admitió que él tampoco ha convocado aún al Grupo de Contacto Internacional para Venezuela, del que forman parte la UE, varios de sus Estados miembros y países latinoamericanos. 

“No les podemos estar convocando todas las semanas y hay que esperar a tener más claridad y mejor conocimiento de cuales son las posiciones de los distintos actores, entre otros, la administración americana”, dijo. 

Borrell reiteró que para la UE, la solución a la situación política en Venezuela pasa por la negociación e insistió en que para que esta tenga éxito se necesita “voluntad de acuerdo” y “cesiones” de todas las partes. 

“Hasta ahora, desgraciadamente, todos los intentos de negociación han fracasado”, dijo. 

Entre tanto Borrell descartó que la decisión de la UE de dejar de reconocer a Juan Guaidó como «presidente interino» sea una concesión de los 27 países que integran la comunidad europea para facilitar la apertura de negociaciones y aclaró, a regañadientes, que se trata de una situación legal. 

“Esto no es una cesión, esto es una consideración que han hecho los Estados miembros de la Unión Europea en base al análisis jurídico de la situación creada después de las elecciones”, admitió, una declaración que dista mucho de la antigua posición sobre la «legitimidad» de Guaidó y que bajo la mesa da reconocimiento al nuevo Poder Legislativo venezolano. 

Precisamente sobre este tema, Borrell tuvo que recordar que la UE no reconoce a la Asamblea Nacional electa el pasado 6 diciembre en Venezuela, una elección que forma parte del mandato constitucional venezolano y en la que la UE pudo asistir como acompañante y veedora pero no quiso participar argumentando que «no se celebraron como debían».

Al mismo tiempo, Borrell reconoce que la antigua Asamblea Nacional en la que fue electo Guaidó como diputado del estado Vargas, ahora La Guaira, ya terminó su periodo constitucional. 

“Por lo tanto, consideramos a Juan Guaidó como líder de la oposición venezolana porque así lo ha querido la oposición venezolana (…) pero no podemos reconocerle como otra cosa que dificultaría el planteamiento jurídico que los Estados miembros han considerado”, aseguró.

(LaIguana.TV)

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