Venezuela, desde hace 20 años, se encuentra amenazada directamente por el régimen de Estados Unidos de sufrir una invasión militar y de ser parte de un conflicto bélico sin precedentes. Para evitar este escenario, el líder revolucionario Hugo Chávez -con una visión estratégica- decidió que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) debía actualizar todo su arsenal armamentístico y potenciarlo para tener como defenderse ante un eventual periplo militar.

Las amenazas contra Venezuela han sido continuas y durante los dos últimos años se han agravado al punto de que el último presidente de ese país, Donald Trump, dijo que «todos los escenarios estaban sobre la mesa», incluyendo una intervención militar para asaltar el Poder Político en el país, un anhelo que traen desde hace más de dos décadas cuando el presidente Hugo Chávez puso fin a los privilegios que tenían en el territorio venezolano.

En medio de ese escenario, ¿Por qué Estados Unidos no ha realizado una intervención militar y desatado todo su poderío de guerra como lo ha hecho en Oriente Medio, por ejemplo?

Estados Unidos sabe que Venezuela posee uno de los más grandes escudos antiaéreos de la región y una avanzada flota aérea para contrarrestar y atacar cualquier amenaza contra su soberanía; eso sin mencionar otras herramientas de guerra que posee el país suramericano como sus tropas, la flota marina, la terrestre y los combatientes en reserva entrenados con tácticas de guerra que la «superioridad» militar estadounidense no desea enfrentar, razón por la que prefieren acudir a tácticas sediciosas y de terrorismo.

Recientemente la revista Military Watch reseñó que Venezuela cuenta con la Fuerza Aérea «más fuerte de América Latina» debido a la combinación de 23 cazas rusos polivalentes Su-30MK2 que se suman al portentoso sistema de misiles S-300VM.

A ello se le une el resto de equipamiento que se compone de sistemas de defensa aérea S-300VM, Buk-M2 y el Pechora-2M de mediano alcance, así como un gran número de tanques T-72B1V, BMP-3, BTR-80A, SAU Msta-S, armas autopropulsadas Noah-SVK, MLRS Grad y Smerch. Sin contar con las fuerzas terrestres equipadas con sistemas Igla-S MANPADS y ZU-23 / 30m1-4, bazucas y misiles que pueden ser lanzados por soldados en combates tierra aire.

Tanto Estados Unidos como sus aliados saben que el llamado «Escudo Bolivariano», tal como lo ha llamado en numerosas ocasiones el presidente Nicolás Maduro, representa un fuerte escollo a la hora de plantear un ataque frontal contra el país.

El escudo antiaéreo venezolano es tan fuerte que es utilizado frecuentemente en la lucha contra el narcotráfico colombiano, logrando derribar al menos 200 aeronaves en los últimos años y proceder a incautaciones importantísimas de toneladas de drogas que pretendían ser sacadas hacia Europa y Estados Unidos a través del espacio aéreo venezolano.

Tan solo en el año 2019, la FANB detectó a través del sistema de radares del Comando de Defensa Espacial (CODAI) más de 76 incursiones ilegales de aeronaves que violaron el espacio aéreo, y que se constituyeron según el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, «en una grave amenaza para la seguridad» del país.

Frecuentemente, aeronaves estadounidenses han tratado de violar el espacio aéreo venezolano alegando supuestas acciones antinarcóticos o de «vigilancia» y Venezuela ha actuado inmediatamente contra estas incursiones ilegales, que han terminado en expulsiones inmediatas de las mismas del espacio aéreo venezolano.

Se prevé que ante la derrota del plan sedicioso que gira entorno a Juan Guaidó desde hace dos años y la imposibilidad de organizar protestas masivas violentas en las calles de Venezuela, este 2021 podría estar signado por las provocaciones militares contra el territorio venezolano y la continuación de operaciones terroristas y de sabotaje desde las fronteras, en especial, la colombo-venezolana.

En ese sentido, el presidente Maduro y el ministro de la Defensa, Padrino López, Venezuela está atenta para defender su territorio, soberanía e independencia a toda cosa y con «nervios de acero» para no morder el anzuelo de la guerra que pretende provocar el Pentágono estadounidense a través de sus acciones con el Comando Sur.

(LaIguana.TV)

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