La junta militar en el poder en Birmania destituyó este sábado a su embajador en la ONU que pidió «poner fin al golpe» en este país asiático, donde la represión de las protestas prodemocracia continúa. 

“No siguió las órdenes ni las directrices del Estado y traicionó al país (…) Por eso se le revoca de su cargo desde hoy”, anunció el sábado por la noche la televisión estatal en referencia al embajador Hyaw Moe Tun. 

Una ola de protestas sacude el país desde el golpe militar que derrocó a la dirigente civil Aung San Suu Kyi el 1 de febrero. Las autoridades aumentaron gradualmente el uso de la fuerza para dispersarlas, incluso con munición real. 
 
La víspera, Kyaw Moe Tun pidió con una voz conmovedora “poner fin al golpe militar” y reclamó “la acción enérgica de la comunidad internacional” para “terminar con la opresión de la gente inocente y devolver el poder” al pueblo. 
 
En una sesión especial de la Asamblea General de la ONU, el diplomático pidió a sus “hermanos y hermanas” que continuaran la lucha y, con el gesto de unión de los manifestantes, lanzó que “esta revolución debe ganar”. 
 
El anuncio de su cese llega al término de una nueva jornada de represión y de detenciones de manifestantes, cuando el país se dispone a entrar en su cuarta semana de movilización contra el golpe de Estado militar. 
 
Cientos de detenciones 

El sábado en Rangún, la policía utilizó balas de goma para dispersar una manifestación en el cruce de Myaynigone, escenario de un gran enfrentamiento el día anterior. 
 
Los manifestantes, que portaban en muchos casos máscaras de gas, cascos y escudos improvisados, armaron barricadas en las callejuelas aledañas para frenar a los agentes. 

“¿Qué está haciendo la policía? Protegiendo a un dictador loco”, vociferaron los manifestantes. “Queremos luchar hasta que ganemos”, aseguró Moe Moe, un manifestante de 23 años. 
 
En un cruce cercano, la policía usó granadas aturdidoras, constató la AFP. 
 
Al menos 20 personas fueron detenidas, entre ellos tres periodistas: un fotógrafo de la agencia estadounidense Associated Press, un camarógrafo y un fotógrafo, estos últimos miembros de dos agencias birmanas, Myanmar Now y Myanmar Pressphoto, respectivamente. 
 
En la ciudad de Monywa, en el centro del país, una manifestación acababa de comenzar cuando la policía y el ejército cargaron contra los participantes, declaró Htwe Aung Zin, un médico de emergencias, que informó de un hombre “herido de gravedad”. 
 
Medios locales, el Monywa Gazette y el Hakha Times, vieron cómo sus periodistas eran detenidos cuando intentaban difundir en directo imágenes de las manifestaciones en Facebook. 
 
Una oenegé de apoyo a los presos políticos, AAPP, cifró en más de 770 el número de personas detenidas, acusadas o condenadas desde el golpe de Estado. De ellas, 680 fueron encarceladas. 
 
Pero este balance debería aumentar. “Más de 400 personas fueron detenidas” este sábado, según Bo Gyi, de la AAPP. 
 
Audiencia el lunes 

Para justificar el golpe de Estado, los militares alegaron fraudes en las elecciones generales de noviembre, las segundas desde la disolución de la junta en 2011 y que el partido de Aung San Suu Kiy ganó con soltura. 
 
Suu Kyi, premio Nobel de la paz en 1991, no ha sido vista en público desde su arresto domiciliario en la capital Naipyidó en el momento del golpe. Fue acusada de importar ilegalmente walkie-talkies y luego de violar las restricciones del coronavirus. 
 
A pesar de varios pedidos, su abogado Khin Maung Zaw no podrá ver a su cliente hasta una audiencia fijada el lunes. 

 (Agencias) 

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