Este lunes, el filósofo, comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela destinó su programa Desde Donde Sea a presentar un recuento de las acciones belicistas que en apenas un mes ha ejecutado el Gobierno estadounidense bajo la administración del demócrata Joe Biden que, visto lo visto, superan con creces a las de su predecesor, el republicano Donald Trump. 

Antes de entrar en materia, hizo referencia a la decisión del Supremo Tribunal Federal de Brasil, que anuló todas las condenas que pesaban sobre el expresidente Luiz Inácio «Lula» Da Silva. La consecuencia directa, explicó, es que Da Silva recupera todos sus derechos políticos y podría inscribir su candidatura en los comicios de 2022. 

Se hizo justicia con Lula y podrá ser candidato presidencial en 2022

Según el juez Edson Fachin, quien estuvo a cargo de la sentencia, los casos por los cuales fue encarcelado el exmandatario no guardaban relación con el presunto desvío de fondos de la estatal Petrobras para la adquisición de un apartamento ni para la financiación del Instituto Lula, como aseguraron sus adversarios. 

Pérez Pirela también recordó que Sergio Moro, el juez que condenó a Lula en julio de 2017  a nueve años y seis meses de prisión por un acto de corrupción asociado con el Caso Lava Jato, ejerció como ministro de Justicia de Bolsonaro entre enero de 2019 y abril de 2020, cuando decidió renunciar, aludiendo diferencias con el gobernante.  

La actuación del «inefable» juez Moro convirtió al líder izquierdista en el primer expresidente en la historia de Brasil en ser condenado –injustamente– por corrupción pasiva.

En Brasil, la noticia fue acogida júbilo en el seno del Partido de los Trabajadores (PT), del que Lula es líder histórico, promoviendo la etiqueta #LulaInocente en Twitter. Del lado de la oposición, Arthur Lira, presidente de la Cámara y aliado de Bolsonaro señaló: «mi mayor duda es si la decisión individual fue para absolver a Lula o fue para absolver a Moro. Lula puede hasta merecerla; Moro, jamás». 

El presidente argentino, Alberto Fernández, se sumó al júbilo que suscitó el fallo judicial del expresidente, manifestando su beneplácito y celebrando su rehabilitación política. 

De otra parte, el analista mencionó los resultados de un sondeo realizado por medios locales, que otorgan a Lula el 50% del voto potencial –votarían o podrían votar por él– entre los entrevistados, si bien quienes manifestaron que nunca lo harían, representan el 40%. De su lado, Bolsonaro registra 12 puntos porcentuales menos (38%) en el voto potencial y 12 puntos más (52%) de rechazo. 

Acerca de una potencial candidatura presidencial, en una entrevista concedida recientemente, Lula dijo que no estaba interesado en luchar por eso, aunque dejó abierto si la izquierda lo desea, se postularía. También aseguró que apoyaría una eventual candidatura de Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo y candidato del PT en 2018 contra Bolsonaro.

Empero, en otra entrevista para medios locales, condicionó su candidatura a las alianzas y decisiones políticas de su partido. Subrayó, además, que ya fue presidente y no necesita volver a serlo y que para ser candidato, debe haber una razón mayor. «Si es necesario derrotar al bolsonarismo, no duden, me pondré a disposición», agregó. 

De lo anterior, acotó el también director de LaIguana.TV, se puede concluir que Lula será candidato presidencial en las elecciones de 2024.

Belicismo a toda marcha: en un mes, Biden insiste en sus frentes contra Venezuela, Irán y Rusia 

En la edición de Desde Donde Sea correspondiente al pasado jueves 4 de marzo, Pérez Pirela se enfocó en analizar las consecuencias de la extensión del decreto dictado por el expresidente Barack Obama en el que se declara a Venezuela una amenaza «inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de los Estados Unidos. 

Así, insistió en que el actual inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, que sirvió como vicepresidente de Obama, insiste en la continuidad de la política expansionista y belicista, más allá de los partidos que propia del imperialismo, y a la extensión de la orden ejecutiva, intenta articular una estrategia junto a sus aliados internacionales –la Unión Europea, el Grupo de Lima y el Grupo Internacional de Contacto, principalmente– para aumentar la presión internacional y alcanzar «su ansiada transición».

En el caso de Irán, la recién estrenada administración pretende retomar el Acuerdo Nuclear de 2015, que fue considerado en su día como uno de los mayores logros diplomáticos de Obama, pero sin abandonar las medidas coercitivas unilaterales que impusiera su antecesor. 

De su lado, relató Pérez Pirela, Irán desmintió todo diálogo directo o indirecto con los Estados Unidos sobre el tema. Un portavoz de la cancillería iraní dijo: «tuvimos conversaciones estrechas con las otras partes del acuerdo pero ninguna con los estadounidenses» y, además de negar toda negociación o diálogo con Washington, descartó cualquier renegociación de condiciones. 

Antes bien, Teherán condicionó el cumplimiento de las cláusulas del acuerdo al levantamiento de las sanciones y a la vuelta de Estados Unidos al pacto, pero sin precondiciones.

Por su parte, Biden sostiene que su país volverá al acuerdo, siempre que Irán cumpla con sus pautas nucleares. El problema de esto, acotó el comunicador, es que la Casa Blanca quiere mantener las sanciones y bloqueos de Trump, pero también el acuerdo y eso, como demanda la nación persa, es imposible.

El pacto, que fue firmado en 2015 por Irán, con China, Francia, Rusia, Estados Unidos y Alemania, estipula el levantamiento de sanciones contra Teherán a cambio de que este no desarrolle ni adquiera armas nucleares, pero cuando Trump retiró a su país del acuerdo, Irán reinició el enriquecimiento de uranio. 

Este nuevo intento de presión estadounidense ha traído como consecuencia la negativa rotunda de Irán a negociar nada, si antes no se levantan las sanciones, aunque Teherán confirmó que sí está dialogando con los otros firmantes.

La relación con Rusia, tampoco es buena, comentó el experto criollo. The New York Times aseguró que en las próximas tres semanas, Estados Unidos planea llevar cyberataques clandestinos, combinados con sanciones económicas, como respuesta a los últimos ataques cibernéticos que sufrieron múltiples instituciones y cuya autoría se ha atribuido, sin pruebas, a hackers rusos. 

Según el diario, el ataque se combinaría con algún tipo de sanciones económicas contra Moscú, que vendrían acompañadas de una orden ejecutiva para proteger las redes del gobierno y prevenir futuros ataques.

Jake Sullivan, asesor de seguridad de la Casa Blanca, dijo al Times que la mezcla de sanciones públicas y sanciones privadas, era una buena combinación para forzar una amplia discusión estratégica con los rusos. 

En este punto, Miguel Ángel Pérez Pirela destacó que no debía prestarse demasiada atención a las bravatas de Biden, porque tales demostraciones pretenden ser preámbulo de negociaciones en una posición de aparente superioridad. 

Sullivan asevera que se aplicaría «un conjunto de medidas que los rusos entiendan» y aunque no estas sean visibles para el mundo, podrían ser el marco para definir aquello que los Estados Unidos considere que Moscú debe «aclarar». 

Además, esa misma fuente mencionó que la Casa Blanca está llevando a cabo una respuesta integral para abordar el ataque a las intrusiones cibernéticas que sufrió Microsoft, supuestamente financiada por el Estado ruso.

A mediados de diciembre, medios informaron de un presunto hackeo masivo que sufrieron instituciones como el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro y el Pentágono. Los reportes indican que se vieron afectados unos 18.000 usuarios y 30.000 redes que usan el cliente de correo o aplicaciones de Microsoft. 

En opinión de Pérez Pirela, si tal hackeo ocurrió, cosa que está por comprobarse, Estados Unidos tiene entonces un gravísimo problema de seguridad nacional. 

Por su parte, el presidente Vladímir Putin declaró que los hackers rusos «no interfirieron en los asuntos internos de Estados Unidos» y lamentó que sus relaciones con Washington se hayan convertido en rehenes de la política interna de ese país, mientras que la embajada rusa en los Estados Unidos recordó que «Moscú promueve activamente acuerdos de seguridad cibernética». 

El gobierno «distinto» de Biden: bombardear tres países en su primer mes como presidente

Para cerrar el tema central del programa, el filósofo venezolano comentó algunos pasajes del artículo titulado «¿Gobernar de forma diferente? Los tres países bombardeados por Biden en su primer mes de gobierno», escrito por Alberto Rodríguez García y publicado por la agencia RT.

Según Rodríguez García, esa propaganda demócrata que pretende dibujar a Biden como moderado, está dirigida «a un público infantil» con nivel intelectual «paupérrimo». Una muestra de ello sería que tras bombardear en Siria a las fuerzas que combaten al Estado Islámico (ISIS), «se presenta al presidente más senil del momento como un especie de héroe» porque retrasó el bombardeo, puesto que en el momento estipulado, había una mujer y dos niños en el sitio del ataque. 

En tono de ironía, el autor refiere que «los de Biden son bombardeos con perspectiva de género», puesto que se autoriza la matanza indiscriminada de hombres, sin importar que esos hombres asesinados también fueron hijos, hermanos o esposos de alguien y que su muerte destruyó a esas familias. 

Con más gravedad acusa al «hombre que iba a acabar con las políticas de Trump» de bombardear un país soberano, sin que importara el parecer del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de su propio Congreso, cuyas cámaras están bajo el control de su partido.

Así, insiste Rodríguez García, «aunque no haya pasado ni un mes, hay que hablar de bombardeos, en plural», puesto que Biden «se ha estrenado en bombardeos en tres países: Irak, Somalia y Siria y si bien en Irak y Somalia el Ejército estadounidense ha atacado a los terroristas de ISIS, en Siria ha debilitado las posiciones del gobierno contra los yihadistas y ha acabado por favorecerlos.

En su opinión, esa diferencia de actuación, deja muy en claro que, más allá de lo que se declare, Estados Unidos, está siempre en la procura de sus intereses, que en un lado pueden implicar enfrentamientos contra el extremismo islámico y en otro, la confrontación contra las fuerzas militares de un país, en beneficio de los combatientes de ISIS.  

«‘America is back!’, dijo Biden y vaya si ha vuelto el ‘sheriff’ del mundo», dice el autor y asegura que ese apoteósico regreso del que alardea el presidente estadounidense es tal, que se aprestó a bombardear naciones y asesinar personas, ya no admitiendo sus inocultables intereses, sino «en nombre de una insoportable superioridad moral».

Rodríguez García precisa que en el bombardeo en una zona remota de Siria, la recién estrenada administración invirtió más de 150.000 dólares, esto después de que se negara el incremento del sueldo mínimo a 15 dólares la hora y tras la catástrofe natural que azotó el estado de Texas. 

Estas cuestionables actuaciones son consecuencia, en opinión del autor, de que en los Estados Unidos «se piensa y se cree que la única manera de sostener una economía moribunda, es la guerra».

De otra parte, señala que aunque en Washington insistan en presentar las campañas guerreristas como un éxito, es poco apropiado que hablen en esos términos, pues «a pesar de arrasar Oriente Próximo desde su llegada en 2003, no ha logrado establecerse en ningún país». 

A modo de conclusión, Pérez Pirela señaló que algunos analistas estiman que Biden, debido a su avanzada edad y ausencia de energía, podría no concluir su mandato y que en un par de años, su joven vicepresidenta, Kamala Harris, estaría lista para tomar el testigo. Sin embargo, acotó, de consumarse esta posibilidad, si se hacen elecciones, tendría que enfrentarse con Trump, quien la semana pasada anunció su interés en postularse para las elecciones de 2024.

La pandemia apenas comienza: nuevas variantes más virulentas y vacunación lenta

Para finalizar la edición, el comunicador aludió a la aparición de nuevas variantes del SARS-CoV-2 más virulentas, por lo que impera cuidarse. Además, recordó que las vacunas solamente se cuentan por millones en los países del Norte (ricos), mientras que en los países del Sur (pobres), en su mayoría, las vacunas se cuentan por miles o cientos de miles, no por millones. 

De este modo, insistió en que hay que cuidarse más que nunca, puesto que se ha demostrado que existe la reinfección por COVID-19 y las vacunas no eliminan la posibilidad de transmitir el virus. Si a eso se suma la lentitud y desigualdad en la distribución de los inmunizadores, así como el desconocimiento que todavía impera sobre el coronavirus, el escenario que se avecina, es complejo, concluyó. 

(LaIguana.TV)

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