Las esperanzas del Gobierno alemán de mejorar las relaciones con la nueva Administración estadounidense no se han hecho realidad, lamenta el periódico alemán Der Tagesspiegel. Pese a haber llegado al poder, parece que Joe Biden sigue con el curso de su predecesor, Donald Trump. 

Tras la victoria electoral de Biden, los alemanes esperaban que Estados Unidos volviera a cooperar con ellos en política exterior y de seguridad.  

Aunque casi nadie en Berlín se hacía la ilusión de que todos los conflictos con Washington se disolvieran inmediatamente, había esperanzas de por lo menos «un estilo de trato más justo y de volver a ser escuchados y poder participar en la toma de decisiones», después de cuatro años de la política de Trump, señala el periódico.  

Pese a todo esto, el primer encuentro personal del secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, con su colega alemán, Heiko Maas, en Bruselas no auguraba una mejora de relaciones. La Administración estadounidense había sorprendido a sus aliados aun antes de la conferencia con una propuesta para el futuro de Afganistán que anula todos los planes anteriores. 

Desde septiembre, unos representantes de la república afgana han estado negociando con los talibanes en la capital de Catar, Doha, para acordar su integración en un futuro gobierno. Las conversaciones fueron posibles porque Estados Unidos había asegurado a los talibanes que todas las tropas occidentales se retirarían a finales de abril si frenan la violencia. Sin embargo, la Administración Biden puso en duda el acuerdo afirmando que debía ser revisado, lo que enfadó a la coalición. 

Además, Blinken exigió a los alemanes que detengan la construcción del gasoducto Nord Stream 2 entre Rusia y Alemania y no descartó nuevas sanciones para impedir su realización. Es decir, prometió concretar las amenazas de Trump, destaca Der Tagesspiegel. 

«El tono duro de Blinken en la disputa sobre el Nord Stream 2 no afecta a todos los socios de la alianza, sino solo a Alemania. El gasoducto es malo para Europa, malo para Estados Unidos y contradice los objetivos de seguridad estadounidenses, aseguró en su primera visita a Europa», aclara el periódico. 

(Sputnik)

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