Brasil vive su peor momento en cuanto a la pandemia de covid-19, al registrar 3 mil 780 muertes en 24 horas y, paralelamente, experimenta un terremoto político que se expresa en movimientos en el gabinete de Jair Bolsonaro y en la renuncia simultánea de los comandantes de las tres ramas de las fuerzas armadas.  

El filósofo y comunicador Miguel Ángel Pérez Pirela revisó a fondo esta doble vertiente de una misma crisis, en su programa Desde Donde Sea. 

“La situación sanitaria es explosiva. La variante P1 está haciendo estragos en Brasil y también en Venezuela, y se convierte en una amenaza mundial. ¡Vaya qué ironía!: un problema que debería ser doméstico de Brasil, como lo es su situación política, ahora es un problema venezolano, regional, que tiene en jaque a países como Uruguay y, a fin de cuentas, un problema planetario. La realidad del derrumbe de Bolsonaro se está pagando en toda la región”, dijo.  

Recordó que esta complicada situación interna comenzó cuando las fuerzas de la derecha se aliaron para sacar de la presidencia a Dilma Rousseff, meter preso a Luiz Inácio Lula Da Silva y llegar al poder de forma completamente abusiva, al punto de que el juez que perseguía a Lula terminó siendo ministro de Bolsonaro y luego renunció. “Todas esas maniobras han terminado por generar un terremoto político dentro del gobierno, en el gabinete de Jair Bolsonaro y de la fuerza armada de ese país, en medio de un cuadro trágico de 3 mil 780 muertes en las últimas 24 horas, la mayor cifra desde que se inició la pandemia. Esa es la dura realidad de Brasil”. 

Renuncia de los comandantes

El Ministerio de Defensa de Brasil anunció el martes la renuncia de los comandantes de los tres componentes de las fuerzas armadas: el general Edson Pujol (Ejército), el almirante Ilques Barbosa (Marina) y el teniente de brigada Antonio Carlos Moretti Bermúdez (Fuerza Aérea). El anuncio se produce un día después de que Fernando Azevedo e Silva dejara el cargo de ministro de Defensa. 

Según la prensa, Bolsonaro presionó a Azevedo para que los militares se involucraran más en los asuntos del gobierno, pero el oficial se opuso y prefirió renunciar. Azevedo alegó que su decisión procura preservar las Fuerzas Armadas como institución del Estado. 

Azevedo fue reemplazado por el general Walter Souza Braga Netto. 

Esto ocurre después de que Bolsonaro anunció el cambio de otros ministros como parte de una reforma del gabinete ejecutivo. Intercambió mandos para las carteras de Justicia, Casa Civil (especie de Ministerio de la Presidencia), Secretaría del Gobierno y la Procuraduría General. 

“Debe sumarse a esto que desde que se inició la pandemia ha tenido cuatro ministros de Salud. Si esto no habla de una muy mala gestión no sé de qué hablamos”, acotó el moderador del programa. 

Uno de los ministros que quedó fuera fue el canciller Ernesto Araújo, quien era una figura muy cuestionada en Brasil, en particular por sus posiciones antichinas. Llegó a decir que las presiones del Parlamento en su contra eran motivadas por intereses con la tecnología 5G y no con las vacunas para covid-19. (Al final, luego de tanta alharaca, son vacunas chinas las que van a poner en Brasil). 

En una audiencia parlamentaria, se dijo que el canciller indignó a muchos congresistas con sus declaraciones. Negó retrasos en el proceso de compra de vacunas, refutó rezagos en la política interna de vacunación y se posicionó contra la ruptura de las patentes. Dos días después de comparecer se supo que el funcionario estuvo en contra de la adhesión de Brasil al consorcio Covax Facility, que patrocina la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la distribución de la vacuna AstraZeneca.  

Dos senadores ya tenían previsto solicitar un impeachment contra Araújo y alrededor de 300 diplomáticos brasileños también publicaron una carta en la que le reclamaron haberle causado «graves perjuicios en las relaciones internacionales». 

“Por cierto, este canciller es un enemigo jurado de la República Bolivariana de Venezuela –comentó Pérez Pirela-. Según los analistas, Araújo limitó su gestión a fustigar a Venezuela y alinearse con EEUU, en tiempos de Donald Trump, y con Israel. Una de las glorias brasileñas era el prestigio de su Cancillería, pero Bolsonaro, con la ayuda de Araújo, lo ha destruido también”.  

Según el corresponsal de teleSUR en Brasil, Nacho Lemus, “Araújo representa el ala ideológica del gobierno. Su gestión se centró en las agresiones contra China y la lucha contra el fantasma comunista. Además se opuso a la participación de Brasil en organismos multilaterales. Cae arrastrado por la inercia de Trump”. 

“En este programa habíamos vaticinado que con la caída de Trump venía la caída directa de Bolsonaro, que era su alter ego en la región, y también la de Duque. Ambos enfrentan situaciones críticas y explosivas”, añadió. 

Citó declaraciones de Marcelo Uchoa, profesor de Derecho de la Universidad Federal de Fortaleza, quien se pregunta “¿por qué el Senado no plantea a la Cámara de Diputados la apertura de un procedimiento de juicio político contra el presidente de la República por la comisión de tantos delitos de responsabilidad ya señalados por innumerables organizaciones de la sociedad civil en decenas y decenas de peticiones?”.

El catedrático destacó que “el deber de solidaridad es imperativo en la sociedad internacional, pero ¿cómo se puede ser solidario con un país que no ha sido solidario con nadie? Por el contrario, que ha acosado a los socios, ha desacreditado a los organismos internacionales y ha huido de sus responsabilidades externas”. 

Agregó Uchoa que Brasil ha aparecido en el escenario internacional con posturas “en contra del globalismo, del multilateralismo, ha escandalizado al mundo entero con sus puntos de vista arcaicos sobre los temas más queridos por la humanidad y quiere recibir solidaridad?”. 

El periodista y editor del sitio Opera Mundi, Breno Altman, dice que “Bolsonaro está en un proceso de profundización de su aislamiento político, intenta un nuevo pacto con partidos de derecha y centro para proteger a su gobierno de un impeachment. Lo hace abriendo espacios para esos partidos. Ya hay acusaciones de delitos de lesa humanidad. Tiene como mira reforzar su opción electoral en 2022”. 

Alessandro Molón, líder opositor en la Cámara de Diputados, expresó: “Acorralado por el desastre de su gobierno, Bolsonaro sustituye ministros para tratar de garantizar apoyo en el Congreso. No será suficiente. Ningún partido quiere hundirse junto con un pésimo presidente. Vendrá otro cambio y tampoco funcionará. El problema es el presidente”.  

Marcelo Freixo, diputado federal por Río de Janeiro, dio su punto de vista: “Bolsonaro se suma al mecenazgo y al autoritarismo. Quiere dar cabida al centro y, al mismo tiempo, fortalece al ala militar más sumisa a su proyecto de poder. La nota del general Azevedo es una advertencia de que las Fuerzas Armadas serán cada vez más el ejército de Bolsonaro”.

“Esta fue la misma lógica con la que se manejó el ministerio de Salud: Bolsonaro cambió de ministro hasta que uno, un general, aceptó los disparates de los mandos de la presidencia de la República –observó Pérez Pirela-. No podemos entender lo que está pasando en Brasil sin entender lo que pasa en sus fuerzas armadas. Allá, la institución militar es también una industria con un rol fundamental y determinante en la economía brasileña”. 

Busca obediencia ciega

Para ahondar en el análisis, leyó parte de un artículo publicado en el portal Brasil de Fato

En el trabajo escrito se señala que Bolsanaro busca obediencia ciega de la cúpula militar. ¿Esto será posible? La semana del 57 aniversario del golpe militar ha comenzado y es, con mucho, la más conflictiva en el gobierno de Bolsonaro. Aún no se han anunciado los sustitutos de los comandantes de las tres fuerzas armadas ni las razones para dejar el gobierno. 

Según el profesor asociado del programa de posgrado de la Universidad de Santa Catarina, Lucas Rezende, “los comandantes al renunciar dan una señal muy negativa. Nunca había ocurrido antes en la historia republicana y demuestra que la cúpula de las Fuerzas Armadas está en desacuerdo con las solicitudes del comandante en jefe”.  

El perfil del general Braga Netto, elegido para sustituir a Azevedo como ministro de Defensa, destaca en una categoría muy específica y preocupante: la de los generales de Palacio, los que nunca abandonarán a Bolsonaro”, opinó Joao Roberto Martins Filho, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Federal de Sao Carlos. 

Añadió que Bolsonaro quiere armar un escándalo por el aniversario de la Fuerza Armada, el 31 de marzo, tal como lo hizo en 2019 y 2020. Pero el panorama ha cambiado porque no hay forma de celebrar en un país que está de luto.  

La nota periodística asegura que Braga Netto representa ala nostálgica de la dictadura militar dentro de las Fuerzas Armadas Brasileñas. La jerarquía militar pretende quedar en el dominio de toda la oficialidad. Bolsonaro duplicó el número de militares en cargos políticos y elevó en 48% el presupuesto del ministerio de Defensa para 2021. 

Tesis y mitos militares

Otro reportaje del mismo portal, firmado por Ana Penido y Mariana Da Gama Janot, es un análisis titulado: 10 tesis confirmadas y 10 mitos desnudos sobre las fuerzas armadas y Bolsonaro. Pérez Pirela presentó las dos listas. 

Las 10 tesis confirmadas: 

  1. El anticomunismo es fuerte en el ejército, y recientemente se ha reformulado como marxismo cultural y se dirige a amplios segmentos. La llamada ala militar alimenta y promueve el anti izquierdismo.
  2. Bolsonaro no sólo hace promesas a los militares. A lo largo de dos años, ha realizado entregas muy concretas y diversas que han mejorado las carreras militares y ofrecido oportunidades de ingresos alternativos a un contingente aún mayor.
  3. No importa, para las fuerzas armadas, cuánto invirtieron los gobiernos del PT (Lula Da Silva y Rousseff) en políticas de Defensa, ya sea en la mejora de los salarios o del equipamiento. Había un pacto de convivencia pacífica: ni molestaban ni eran molestados. Bolsonaro, a su vez, ofreció a los militares algo más: la condición de asesores del rey.
  4. Hay un modus operandi en el gobierno típico de las operaciones psicológicas, con acciones polémicas que generan caos. El presidente las genera y provoca la desorientación, mientras que las verdaderas agendas políticas, morales y económicas se impulsan en los distintos ministerios, la mitad de ellos comandados por los militares.
  5. Las fuerzas armadas reproducen las relaciones de poder coloniales en el sistema internacional. El colonialismo es ontológico y epistemológico, en el propio pensamiento de la defensa en Brasil. Esto se refleja en la postura de los militares en el gobierno ante una política exterior sumisa, contraria al nacionalismo esperado.
  6. La participación en el gobierno ha afectado a la imagen de los militares ante la opinión pública, aunque la institución sigue gozando del aprecio popular. Las fuerzas armadas son la cuna y garantía del gobierno de Bolsonaro ante la población.
  7. Los militares no entran en el gobierno como individuos, ya que siguen perteneciendo a una corporación. No son los militares en el gobierno, es un gobierno de los militares. El Partido Militar es la fuerza hegemónica del bloque en el poder.
  8. Los militares son liberales en la economía. Su presencia no ha impedido las privatizaciones y el agotamiento del gasto. Su postura desarrollista sobre Petrobras es una ilusión. Para ellos, el Estado máximo reina sólo para las fuerzas de seguridad y sus empresas afines. En otras áreas, es el estado mínimo.
  9. El gobierno de Bolsonaro ha capturado los símbolos nacionales, como la bandera. Con ello, ganó una herramienta de agitación proselitista del patriotismo y la soberanía nacional.
  10. Los mecanismos institucionales de control son insuficientes. La subordinación constitucional de las fuerzas armadas a la Presidencia y la creación del Ministerio de Defensa, entre otros mecanismos no lograron superar la autonomía de la organización militar, ni su ethos intervencionista.

Siguió luego enumerando los mitos que quedan al desnudo: 

1. El bolsonarismo sería un fenómeno de los bajos rangos militares y de las fuerzas de seguridad. Falso. Quienes ocupan los cargos directivos son de la oficialidad media y alta. No llegan a la cima muchos efectivos de la Policía Militar. 

  1. Bolsonaro no era del agrado de los generales. Falso. Asistió a las graduaciones de las FAB y de la Academia Militar das Agulhas Negras (AMAN), siempre con la autorización del comandante.
  2. Hay un ala moderada y una golpista. No. La diferencia es de forma y en función de su imagen institucional, no por el contenido.
  3. Bolsonaro es fácilmente reemplazable por los militares en el poder. No. Tiene los votos y el carisma en los sectores extremistas y racistas de Brasil, por ello es necesaria la simbiosis Bolsonaro-FAB.
  4. El personal militar le dará espacio al Centrao (el “Gran Centro”, coalición de partidos centristas). No. El lavajatismo desapareció y los ultraliberales, así como los neofascistas perdieron espacio, pero Centrao no desaloja a los militares en el gobierno.
  5. Sólo el Ejército está comprometido. No es cierto. Proporcionalmente al tamaño de las tres fuerzas, el compromiso de la Marina con el gobierno es tan intenso como el del Ejército, aunque más discreto.
  6. El artículo 142 de la Constitución permite una interpretación elástica de la función moderadora de los militares. No. decenas de juristas han señalado ya lo incorrecto de esta interpretación, pero es continuamente revisada por el presidente para deshilachar las instituciones.
  7. La educación militar es de alta calidad. Falso, a juzgar por el rendimiento de los militares en cargos públicos, ejemplificado por el general del Ministerio de Sanidad, hay problemas incluso en materias elementales como geografía y administración.
  8. Los militares son moralmente superiores a los civiles e incorruptibles. No es cierto, pues debido a la exposición causada por el gobierno, se han multiplicado las acusaciones de malversación histórica de los recursos públicos, de corrupción e incluso de delitos más graves, como el tráfico internacional de drogas y el trabajo esclavo en las unidades militares.
  9. El personal militar no está involucrado en política. Esta afirmación es repetida como un mantra por muchos oficiales, pero hay más de 6 mil militares (de los cuales alrededor del 50% siguen en activo) que ocupan cargos civiles en el gobierno, dirigiendo ministerios y comisiones.

El drama de la pandemia

Pérez Pirela enfatizó que entender estas tesis y mitos, comprender hasta qué nivel existe la simbiosis entre la FAB y Bolsonaro nos da luces sobre la explosiva situación brasileña, cuya cara más visible es la gestión de la covid-19.  

Brasil representa una cuarta parte de las muertes diarias por la pandemia en el planeta. Es un problema planetario. El conductor de Desde Sonde Sea, plasmó la realidad con datos extraídos de materiales periodísticos actuales. 

José Antônio Curiati, supervisor del Hospital das Clínicas de Sao Paulo, el complejo hospitalario más grande de América Latina, dice que “4.000 muertes al día parecen estar a la vuelta de la esquina”.

Con más de un 90% de ocupación de camas en las unidades de terapia intensiva (UTI) en casi todos los estados y la amenaza de falta de oxígeno y medicamentos, el sistema sanitario está casi colapsado.  

La prestigiosa Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) recomendó 14 días de confinamiento en los estados que estén al límite de su capacidad en las UTI, pero Bolsonaro no quiere decretarlo. 

El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió este lunes lograr un “esfuerzo concertado” en Brasil para una respuesta seria a la crisis, más de 500 economistas y ejecutivos influyentes de la nación han pedido a las autoridades una vacunación masiva. 

La microbióloga Natalia Pasternak, quien preside el Instituto Questão de Ciência, confía en que esta medida podría contribuir a la disminución de los casos, pero prevé que el Gobierno no la acepte. “Necesitamos una acción coordinada, y eso probablemente no sucederá porque el Gobierno federal no tiene un interés real en seguir acciones preventivas”, opina. 

Desde que comenzó, el pasado 18 de enero, un total de 14 millones 74 mil 577 personas han recibido la primera dosis, lo que representa un 6,65 % de la población.  

El vicepresidente Hamilton Mourao se vacunó y dijo que hizo su parte como ciudadano consciente, mientras Bolsonaro sigue negándose. La semana pasada, Mourao declaró que el número de muertes había superado la barrera del sentido común. Está contra un confinamiento total a escala nacional, pero está a favor de que los gobernadores y alcaldes implanten las medidas que consideren necesarias. “Este también va a salir botado en cualquier momento -pronosticó el moderador- No olvidemos que Bolsonaro intentó que la Corte Suprema quitara el confinamiento en los tres estados que lo han decretado. Todo en nombre de la economía. ¿Será una economía de muertos?”. 

Lula, que está muy activo luego de su rehabilitación política, ha denunciado que las muertes por covid-19 son el mayor genocidio de la historia de Brasil y exigió a Bolsonaro pedir perdón. Alertó a los jóvenes sobre la variante P1, pues si bien las personas de menos edad son más resistentes al virus, con la mutación pasan más tiempo internados lo que agudiza el colapso hospitalario. 

“Debemos insistir en este alerta: la variante se está llevando, en lapsos de apenas 24 a 48 horas, a gente de entre 20 y 40 años, en Brasil y aquí también. La variante es más infecciosa y letal. No se puede jugar con esto. Es una pesadilla total. Quienes no cambien de perspectivas tienen posibilidades de morir y de matar. Son como asesinos en serie que andan por ahí sin tapaboca e invitando gente a su casa”, expresó el también director de LaIguana.TV. 

La semana pasada, solo en Sao Paulo, la variante ya era responsable de 74,4% de los casos, según el secretario de Salud regional, Edson Aparecido. 

La población entre 20 y 54 años son el tipo de pacientes que busca el sistema de salud cuando están ya en una etapa avanzada de los síntomas. 

Reseña el portal La Tabla que la situación en Sao Paulo es catastrófica. El gobierno local contrató 50 camionetas minivan que serán adaptadas para duplicar la capacidad del servicio funerario. El cementerio de Vila Formosa, el más grande de América Latina registró aglomeración. 

Catástrofe anunciada

Para cerrar el análisis, Pérez Pirela trajo otro elemento importante, partiendo de una pregunta: “¿Alguien había dicho que esto podía suceder? Sí. Se había pronosticado la catástrofe actual de Brasil. Los militares lo habían hecho, pero callaron. 

Jorge M. Rodrigues y Ana Penido, en otro trabajo para Brasil de Fato, determinaron que el Centro de Estudios Estratégicos del Ejército elaboró un informe para el gobierno que contenía recomendaciones para el ascenso, estabilidad, caída y normalidad en la pandemia. Se fundamentaba en torno a cuatro ejes: sanitario, económico, social y político. El documento tenía como título: Crisis covid-19, estrategias de transición a la normalidad. Fue publicado en abril de 2020 y definía las características de la pandemia, sus efectos en la economía global, las estrategias asumidas por otros países y sus posibles correlaciones con la realidad brasileña.  

Días después de la publicación, el documento desapareció de las fuentes abiertas. El gobierno de Bolsonaro decidió silenciarlo e irse por otro lado.  

Entre los aspectos destacados el informe militar están los siguientes:  

 –Reconoce a la OMS como principal referente en el área e insta a observar sus recomendaciones. Bolsonaro, en tanto, optó por despreciar el rol de la entidad internacional.  

-Destaca importancia de las pruebas masivas y prevé la aplicación de algún nivel de prueba en todos los escenarios previstos, algo que no se realizó. 

-Adopción temprana de estrategias de aislamiento horizontal por haber demostrado resultados efectivos. Bolsonaro ha estado siempre en contra. 

-Alerta sobre riesgo de nuevos brotes. 

-Basarse en datos e investigaciones para las medidas a tomar. Bolsonaro ha estado en una postura contraria a la ciencia. 

Concluyó Pérez Pirela que Bolsonaro decidió deliberadamente no adoptar unas recomendaciones emanadas de la mismísima institución militar, que hubieran podido guiar al país por un camino mucho menos trágico. 

En este cuadro tan complejo, muchos brasileños ponen sus esperanzas en un cambio político. Por ello, el moderador recomendó el trabajo “En Brasil se ve la luz al final del túnel: ¿Lula volverá a ser Presidente?”, la más reciente entrega de Entre Líneas, el programa de investigación llevado por Nailé Manjarrés en LaIguana.TV. 

En los minutos finales, dedicados a la lectura de mensajes y la interacción con los participantes, la mayoría de los comentarios expresaron indignación por el manejo irresponsable de la pandemia de parte del gobierno de Bolsonaro, que ha comprometido no solo a los brasileños sino a países vecinos, entre ellos Venezuela. 

Se pregunta la audiencia del programa qué hacen los organismos internacionales y sus figuras fundamentales ante situaciones como esta, en particular la Organización de Estados Americanos y la Alta Comisionada de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, siempre tan prestos a intervenir en asuntos internos de Venezuela y otras naciones, pero que se abstienen de opinar en situaciones flagrantes de atentados contra la vida, como esta de Brasil o las masacres en Colombia. 

“Hay una gran hipocresía, un doble rasero –puntualizó Pérez Pirela-. Venezuela es acosada cotidianamente con cualquier excusa, pero nadie cuestiona a Brasil y Colombia”. 

(LaIguana.TV) 

Comentarios Facebook