En una entrevista con Sputnik, el director del Centro ruso de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya del Ministerio de Salud de Rusia, Alexandr Guíntsburg, respondió a las preguntas más acuciantes sobre la vacuna rusa Sputnik V.

El experto, quien es también académico de la Academia de Ciencias de Rusia, reveló cómo se logró registrar la primera vacuna contra COVID-19 del mundo, en qué casos se puede contraer el coronavirus tras ser inmunizado con Sputnik V y por qué la UE se ha tomado su tiempo en dejar entrar la vacuna rusa al mercado europeo. Además, desveló uno de los mitos más ridículos que existe sobre la vacuna y que impulsó una investigación conjunta con una farmacéutica.

— Rusia fue el primer país del mundo en registrar una vacuna contra el coronavirus. ¿Fue simplemente suerte o fue el resultado de un largo camino?

— No lo diría así. Como dijo mi predecesor, Serguéi Prozorovski, «tiene buena suerte aquel que invierte», quien invierte mucho esfuerzo y está preparado para esa buena suerte, y toda la historia de nuestra microbiología, epidemiología, virología e inmunología de hecho nos preparaba para esta suerte.

Somos representantes de una escuela muy grande, yo diría, una escuela cuyas tradiciones se remontan al premio Nobel Iliá Méchnikov. Él hizo la aportación más fundamental y todavía apreciada por todos en la teoría de la ciencia inmunológica y en cómo funciona la vacuna. También está Nikolái Gamaleya, fundador de nuestro instituto, y muchos destacados inmunólogos que trabajaron en nuestro país y en nuestra institución. Por lo cual, continuamos con sus aportes. Estoy presumiendo un poquito, pero creo que en este caso sí se puede alardear: ahora en el instituto trabajan cuatro generaciones de científicos, desde los que tienen 25 años y hasta los de 95 años.

Asimismo, los que tienen 95 años no solo son parte del equipo desde un punto de vista formal, sino que trabajan activamente y comparten sus conocimientos con las generaciones más jóvenes. Estos conocimientos se transmiten no solo a través de medios electrónicos y en papel, sino también de boca en boca.

Si un joven necesita obtener información sobre algún campo de la medicina o biología, puede acercarse a una persona que ha dedicado 40, 50 o 60 años de su vida a este problema y obtener todos los datos necesarios en forma concentrada en tan solo 10-15 minutos, literalmente. De hecho, no existe nada más valioso en el mundo para un científico.

Así que todo esto jugó un papel importante. Además, el programa estatal Farma 2020 en su momento apoyó el desarrollo del ámbito relacionado con la creación de la vacuna y contribuyó al aumento de los salarios de los empleados científicos. Creo que ahora tenemos en nuestro instituto uno de los mejores —si no el mejor— equipos de investigadores, que sería la envidia de cualquier universidad del mundo.

Y todos quieren trabajar aquí y seguir desarrollándose. Todos tienen oportunidades, tanto científicas, como materiales, además de las espirituales, lo que quieran. Incluso diría que hay una cola de personas que quieren trabajar en nuestro instituto.

— ¿Cuándo entendieron que crearon Sputnik V? ¿Puede usted recordar el apellido del empleado que llegó y dijo: aquí está, la he descubierto, la vacuna funciona?

— Podría enumerar varios apellidos, pero tampoco fue que una persona exclamó de repente ¡Eureka, lo he descubierto!. Este no podría ser el caso por el mero hecho de que la tecnología en la que se basó la vacuna fue elaborada a lo largo de entre 20 y 25 años. La plataforma vectorial a base del adenovirus se creó para otros fines. Luego, cuando en 2014 nos encomendaron crear una vacuna contra el ébola, utilizamos esta plataforma.

Denís Logunov y su equipo hicieron una gran contribución para que no fuera una plataforma vectorial cualquiera, sino que tuviera dos vectores que se diferencian entre sí por su envoltura inmunológica. En aquel momento, cuando estábamos creando una vacuna contra el ébola, la aplicamos por primera vez.

La siguiente etapa de desarrollo en esta dirección fue la creación de una vacuna contra el virus MERS, también un coronavirus que tiene una letalidad de hasta el 40%. Para el momento del inicio de la pandemia que vivimos ahora estábamos a punto de terminar de crear la vacuna contra el MERS.

Por eso, cuando el ministro de Salud de Rusia, Mijaíl Murashko, nos encomendó crear una vacuna contra el COVID-19, utilizamos los conocimientos que paso a paso, durante muchos años, nos acercaron hacia la idea óptima de cómo se podía hacer. Fue el propio trabajo lo que nos acercó a la meta. Y en ese momento ya no hacía falta ninguna chispa creativa: prácticamente ya teníamos sobre la mesa un plan de lo que teníamos que hacer.

Esto nos permitió crear una vacuna en tan solo cinco meses desde la fecha de recepción de la asignación estatal hasta el momento del registro. Si uno supiera cómo se desarrollan estos temas, sabría que no ocurrió nada sobrenatural ni inesperado.

— En el último año, ¿hubo intentos por parte de empresas en el extranjero de ‘robarlos’ a usted o a sus empleados? Y de ser así, ¿por qué se negaron a hacerlo?

— Sabe, incluso no hubo intentos, porque son completamente inútiles, aunque sí hubo intentos de invitar a nuestros investigadores a otras empresas dentro del país.

— ¿Al final nadie se fue?

— Ni una persona. Por el contrario, llegaron nuevos empleados y fueron muchos. Pero los seleccionamos y solo contratamos a los mejores especialistas, siempre y cuando los necesitemos. Yo diría que hace un año no teníamos a todos los especialistas necesarios.

Por ejemplo, nos faltaban tecnólogos para desarrollar la vacuna, y ahora tenemos un grupo de tecnólogos, así como un grupo de especialistas en farmacovigilancia de clase alta, entre otros especialistas. No lo va a creer, pero ni siquiera teníamos personal de logística para organizar el funcionamiento de los almacenes modernos.

— La aparición de Sputnik V dio lugar a muchos mitos. ¿Puede usted contarme el más divertido que recuerde?

— Ya, hay muchas tonterías, pero ya sabe, la memoria humana funciona de tal manera que solo te recuerdas de lo bueno, así que es difícil responderle de inmediato.

Aunque nos entretuvieron y nos dieron risa las informaciones de que unos hackers rusos del Instituto Gamaleya robaron el plan de creación de la vacuna de AstraZeneca. Y luego de que los resultados de pruebas de la vacuna de AstraZeneca mostraran que tiene una eficacia del 60% o el 70%, Kiril Dmítriev (el director general del Fondo Ruso de Inversión Directa) declaró en broma en su Twitter que si nos acusan de haberlo robado, deberíamos «pagar la deuda» y estamos dispuestos a ofrecerles el segundo componente de nuestra vacuna para aumentar su eficacia.

Para sorpresa de todos, AstraZeneca aceptó la oferta, por lo cual se les debe dar mérito. Como podrá recordar, después de un tiempo, firmamos un memorando de cooperación con la dirección de AstraZeneca en presencia de nuestro presidente. Toda esta historia comenzó, yo diría, de manera jocosa, pero terminó en un serio trabajo conjunto.

Sin embargo, no está progresando tan rápidamente debido a restricciones de todo tipo, en primer lugar debido a que la UE no tiene prisa por llevar a Sputnik V a su mercado como un producto comercial completo, por temor a que, por sus buenas propiedades comerciales, llegue a controlar una parte del mercado, inundado de productos promovidos por la burocracia europea.

— ¿Puede Sputnik V influir en el genoma humano?

— Definitivamente no puede hacerlo. El genoma humano solo puede quedar afectado por lo que puede integrarse en él o influir de alguna manera en la estructura del ADN. Y la estructura del ADN es bien conocida, así que se sabe cómo se puede influir.

Si un fármaco no se multiplica en el organismo, no puede integrarse e interactuar con nuestro ADN. Por eso Sputnik V no puede influir de ninguna manera ni en el ADN ni en la herencia ni en otras cosas relacionadas con los cambios de nuestro material hereditario.

— ¿Cómo se debería tratar el COVID-19 si una persona se enferma tras la vacunación?

— Son varios los casos en los que una persona puede enfermarse tras la inmunización. Primero, si no pasaron tres semanas después de la primera o la segunda dosis. Como regla general, si una persona se enferma dentro de las tres semanas, cuando todavía no se le ha formado por completo una respuesta inmunitaria, entonces, según nuestra experiencia, se enferma de forma leve.

Y si se enfermó en el tercer, cuarto o quinto día después de la primera dosis, puede enfermarse en forma más grave. Por eso es necesario tomar todo el complejo de medidas de protección que normalmente se toman: después de la primera inyección y durante tres semanas tras la inmunización con el segundo componente.

Y si pasaron tres semanas tras la segunda vacunación, hay una garantía del 100% de que una persona no se enfermará en forma grave ni hasta moderada. Puede estar infectado con una probabilidad de hasta el 8%. Sí, 8 de cada 100 personas pueden infectarse pero de hecho superarán esta infección muy bien.

Lo único que me gustaría aconsejar a los infectados es que no contagien a sus seres queridos que todavía no estén vacunados. Para esto, es necesario respetar las medidas de protección.

— Si los médicos tienen la oportunidad de escoger entre las vacunas existentes para sus pacientes, ¿a quién recomendaría Sputnik V y en qué casos?

— Yo recomendaría Sputnik V a todos y en todos los casos. Esta es mi respuesta porque este producto se creó como resultado de un estudio científico y cualquier estudio científico se lleva a cabo bajo las leyes de la ciencia dentro de la cual se crea un medicamento. Así, Sputnik V cumple con todas las leyes de la inmunología, es decir, debe activar nuestro sistema inmunológico innato.

— ¿Recibe su centro reportes sobre falsificación de la vacuna?

— Gracias a Dios, no han habido reportes como este en Rusia, pero ya sabemos que esto pasó en México. Por una parte, entendemos que si comienzan a falsificar un medicamento, esto significa que tiene cierto valor comercial, pero esto no es muy reconfortante.

Hasta donde yo sé, el Fondo Ruso de Inversión Directa que, de acuerdo con la orden de nuestro presidente, es responsable de todas las actividades comerciales externas relacionadas con dicho medicamento, monitorea muy de cerca estos casos y cuenta con ciertos mecanismos que permiten vigilar las posibles falsificaciones.

— Se espera el 10 de abril la llegada de los representantes de la Agencia Europea de Medicamentos. ¿Está el Centro Gamaleya listo para su llegada? ¿Tienen las puertas abiertas?

— Siempre estamos listos, siempre estamos abiertos. Tenemos listo un paquete completo de documentos que podría ser de interés para los expertos. También estarán presentes nuestros especialistas que elaboraron y escribieron estos documentos, y estarán dispuestos a responder a todas las preguntas de los expertos. Asimismo, este trabajo ya ha comenzado desde hace mucho tiempo. Ya nos hemos comunicado en reiteradas ocasiones por videoconferencia con los expertos de otros países y respondimos a sus preguntas. Y fueron preguntas totalmente normales y prácticas. Espero que nuestra comunicación continúe al más alto nivel.

Como entendemos, todas estas cuestiones no solo tienen el elemento científico, sino también los elementos políticos y económicos que tienen que ver con la promoción de todos estos fármacos en diferentes mercados, incluido el europeo que es, como yo entiendo, un mercado muy rico. Así que no es difícil predecir qué dificultades le esperan a Sputnik V allí. Pero desde el punto de vista científico, todo está bien, eso podemos garantizarlo.

— ¿Recibe usted comentarios privados sobre la vacuna por parte de sus colegas en el extranjero? ¿Qué dicen sobre Sputnik V?

—No ha habido ni una sola mala palabra, solo felicitaciones.

— ¿Por qué el mundo en general no estaba listo para una pandemia a pesar del nivel tan alto de la ciencia médica?

—Lo que ocurre es que un mundo que cuenta con todas las oportunidades materiales y financieras se encuentra en un estado muy relajado. De hecho, son muchas cosas para las que no está preparado, no solo la pandemia.

Por nuestra parte, tenemos un componente científico muy bueno, que en combinación con la estructura estatal, demostró sus ventajas durante la pandemia. Bajo el liderazgo del Ministerio de Salud, se logró combinar en un solo sistema los desarrollos científicos creados en el sector estatal con el sector privado que cuenta con prácticamente todas las capacidades de producción.

Además, lo hizo de manera tan rápida y eficaz que el sector privado que se dedica a la producción también comenzó a implementar las tecnologías creadas en nuestro instituto. Y esto se debe en gran medida a las estructuras organizacionales del Gobierno que permiten hacerlo de manera muy rápida y eficaz.

— ¿En qué caso se puede repetir esta pandemia?

—Es muy difícil hablar por la naturaleza. Lo único que puedo decir es que el mundo entero y nuestro país nos estábamos preparando para una pandemia de gripe A, y no la del COVID-19, pues la gripe inicialmente circula entre las aves y es realmente letal. Muchas cepas tienen un 90-100% de letalidad para las aves.

Si una cepa así comenzase a transmitirse —lo cual no es muy posible— entre humanos con la misma eficacia con la que se transmite de ave a ave, entonces, teniendo la misma ruta de transmisión a través del aire, al igual que el COVID-19, podría haber tenido unas consecuencias extremadamente graves y una tasa de letalidad alta.

Pero al final, no fue la gripe, sino el COVID-19 lo que causó la pandemia. Tal vez no es tan letal, pero sí es más astuto, y es que los síntomas de la gripe aparecen en el segundo o el tercer día después de que una persona es infectada y puede comenzar el tratamiento en este momento. Por su parte, el agente del COVID-19, como ya sabemos, comienza a manifestarse en la segunda, tercera o hasta cuarta semana. Y durante todo este tiempo, una persona infectada puede propagar este patógeno. Así que es muy difícil pronosticar cuál será la próxima sorpresa.

La única manera de prepararnos para las posibles complicaciones epidémicas y pandémicas es tener las tecnologías que nos permitan crear vacunas, así como fármacos diagnósticos y terapéuticos no solo dirigidos contra un patógeno específico, sino contra una gama amplia de agentes de enfermedades infecciosas.

Es decir, se trata de tecnologías universales. Y las tecnologías que hemos empleado en esta ocasión realmente se pueden considerar universales. Las tecnologías relacionadas con la creación de anticuerpos únicos para el tratamiento también son universales.

En el futuro, cada país debe contar con tecnologías de este tipo en cada etapa de la lucha contra un posible patógeno. También es necesario que una institución científica muy específica sea la responsable de esta tecnología. Dichas tecnologías deben estar bien equipadas, mientras que los desarrolladores deben estar en contacto con los lugares de producción específicos que tengan los recursos materiales para convertir la producción que hay en situación normal en producción para una pandemia.

Cuando exista este plan y tenga un apoyo constante, tanto desde el punto de vista organizacional como económico, entonces podremos decir que un país está listo para enfrentar a un nuevo agente infeccioso, cuya naturaleza es imposible de pronosticar de antemano. Hasta donde yo sé, el MInisterio de Salud de Rusia ya está trabajando en esta dirección.

—En general, ¿cuándo podremos entender todas las consecuencias que tiene el coronavirus en nuestra salud?

—Durante unos 50 años, hemos intentado comprender todas las consecuencias de la gripe. Sí, todo el tiempo, cada temporada, ocurre algo nuevo con la gripe, pero debido a su novedad el coronavirus ha desplazado en el campo mediático todo lo relacionado con nuevos casos, variantes y comportamiento del virus de influenza.

Es probable que lo mismo también ocurra con el coronavirus que estará con nosotros durante mucho tiempo y nos va a poner a prueba todo el tiempo. Eso sí: aprendimos a convivir con el virus de la gripe y claro que también aprenderemos a convivir con el coronavirus.

Por supuesto, estos virus son muy peligrosos porque afectan a una gama muy amplia de animales y a los seres humanos, por lo cual son muy cambiantes y muy flexibles. Y cuanto más flexible y cambiante es un virus, más peligroso es a largo plazo.

Por ejemplo, la viruela o la peste no cambian mucho, aunque tienen una tasa de mortalidad de entre el 30% y 90%, son más fáciles de combatir en cierto sentido, pues no cambian, estos sinvergüenzas —vamos a llamarlos así— son, en todo caso, más astutos e históricamente nos dan cada año más problemas que las enfermedades mencionadas.

—¿En qué está trabajando ahora el Centro Gamaleya aparte del coronavirus?

—En muchos problemas. El principal problema, aparte del coronavirus, es la tuberculosis, y aquí el Instituto Gamaleya es el principal productor de la vacuna BCG (bacilo de Calmette-Guérin) contra la tuberculosis.

Pero no hay dudas de que todavía es necesario mejorarla, cambiarla y hacerla más eficaz, porque no protege contra el contagio en sí, sino de las formas graves de la enfermedad.

Ahora, por orden del Ministerio de Salud, hemos desarrollado una vacuna capaz de proteger contra las formas latentes de tuberculosis. Es decir, la tuberculosis se encuentra en muchos casos en el cuerpo humano. Una persona está infectada, pero nunca se enferma, excepto si tiene lugar una reactivación del patógeno que puede ocurrir cuando la defensa inmunológica de una persona comienza a ser más débil por alguna razón.

Este fármaco protege a una persona de la reactivación de la tuberculosis y del contagio exógeno. Ahora se encuentra en la segunda y tercera etapa de ensayos clínicos. Se trata de un estudio a gran escala que requiere la participación de una cantidad muy grande de personas, pero podemos decir que tras la tercera etapa de ensayos tendremos un fármaco perfecto que permitiría reducir el número de casos no solo en nuestro país, sino en otros lugares, donde existe el problema de tuberculosis —y son muchos los países donde la tuberculosis es una de las principales causas de mortalidad—.

Asimismo, estamos trabajando en un medicamento que permite superar la resistencia a los antibióticos de las cepas clínicas de bacterias. Este problema existía incluso antes de que surgiera el problema relacionado con la pandemia del COVID-19: como ya sabemos, la principal causa de muerte en los hospitales de los pacientes con tuberculosis grave es una posible infección con la microflora nosocomial que es resistente a los antibióticos.

Y este fármaco que desarrollamos en nuestro instituto también se encuentra en la segunda y la tercera fase de los ensayos clínicos, que ya han comenzado en varios hospitales de San Petersburgo y en un hospital de Moscú.

Se utiliza en el tratamiento de pacientes de coronavirus que se encuentran en hospitales y se infectaron con las cepas nosocomiales multirresistentes. Esta sustancia supera muy bien la resistencia a los antibióticos y, al mismo tiempo, no se forma resistencia a ella, pues fue creada de una manera especial y no busca suprimir las funciones vitales de un microrganismo patógeno, sino desarmarlo. Lo priva de ciertos factores patógenos que necesita para subsistir en el organismo humano. Al desarmar este microrganismo patógeno con la ayuda de esta sustancia, el sistema inmune ya será capaz de neutralizarlo por su propia cuenta. Este concepto ahora se bautiza como Desarmar y matar. Es muy eficaz y, de hecho, es la única que ayuda a luchar de manera consistente contra la multirresistencia.

(Sputniknews)

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