La manipulación de la opinión pública por parte de las empresas asentadas en Silicon Valley es un hecho creciente. En enero, plataformas como Twitter, Facebook o YouTube, se aliaron para censurar al entonces presidente estadounidense, Donald Trump, en favor del demócrata Joe Biden, ganador de los comicios presidenciales del pasado 3 de noviembre. 

Sin embargo, la acción de estas empresas no parece haberse limitado al incidente con Trump, pues desde que Biden juró como presidente, YouTube se ha encargado de eliminar cerca de 2,5 millones de «no me gusta» en los videos colgados en el canal oficial de la Casa Blanca y aunque es cierto que la compañía tiene una política de eliminación de «me gusta» y «no me gusta» catalogados como ‘spam’, los criterios empleados para distinguir entre interacciones reales y ‘boots’, no son públicos. 

Según datos compilados por el portal 81m.org, que empezó haciendo seguimiento de los videos de la Casa Blanca colgados desde el 26 de enero, a la fecha, los 331 audiovisuales disponibles en el canal han cosechado unos 3,7 millones de «no me gusta», de los cuales se han eliminado casi 2,7 millones. 

En términos generales, se estima que YouTube ha eliminado en promedio 8.000 «no me gusta» por video, aunque en algunos casos, la diferencia entre el rechazo real a las intervenciones oficiales de Biden y otros voceros del gobierno estadounidense y la que está a la vista de todos los usuarios, sobrepasa el 400%. 

Para estos cálculos, 81m.org precisa que hace seguimiento de los videos a través de la aplicación para desarrolladores de YouTube, atendiendo a una frecuencia que depende de la antigüedad de la publicación, por lo que aquellos videos que fueron publicados menos de 24 horas antes, son chequeados cada diez minutos; los que tienen menos de tres días, cada 20 minutos y así sucesivamente, hasta completar 28 días, en cuyo caso, los videos se verifican cada 24 horas. 

Esta manipulación fue advertida el 21 de enero por Zach Vorhies, un exingeniero de software senior en Google y YouTube y reseñada por MediaPost. Entonces denunció que en su primer monitoreo, un video del presidente estadounidense contaba con unos 1.900 «me gusta» y 11.000 «no me gusta», pero poco después, la misma pieza mostraba cerca de 2.400 «me gusta» y 4.800 «no me gusta», sin que pudiera explicarse la razón de la desaparición de casi la mitad de las reacciones negativas. 

MediaPost precisa que Vorhies es un activista de derecha ligado incluso a grupos antivacuna, pero que su hallazgo, que compartió en Twitter, no pudo ser refutado y tampoco persona alguna ofreció una explicación coherente al respecto. 

De otra parte, ZeroHedge, un portal de línea ultraconservadora denunció que pese a estos intentos de manipulación por hacer más populares las intervenciones de Biden y su equipo, la estrategia no ha sido del todo exitosa e indican que «incluso después de las intervenciones, los videos tienen, en promedio, casi seis veces más ‘no me gusta’ que ‘me gusta’. Sin intervención, la proporción sería de más de 17 aversiones por todos los gustos».

A ello se suma que el pasado 30 de marzo, YouTube anunció que probaría un «diseño nuevo» en el que se ocultaría la cantidad de «no me gusta» como «parte de un pequeño experimento». En él fue incluido el canal de la Casa Blanca. 

La compañía no detalló cuales criterios utilizó para seleccionar los canales que formarían parte del «experimento» ni cuántos serían, pero aseguró a los creadores de contenido que podrían monitorear la cantidad de aprobaciones y rechazos de cada video en YouTube Studio. 

(LaIguana.TV)

 

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