En marzo pasado, la Fiscalía pidió 30 años de prisión para la candidata de Fuerza Popular, que irá a segunda vuelta contra Pedro Castillo. ¿Qué ocurrirá con este proceso judicial si ella vence al candidato de Perú Libre? Sputnik consultó al abogado Leonel Falcón al respecto.

Si Keiko Fujimori fuera elegida presidenta el próximo 6 de junio, la justicia peruana estaría ante un dilema difícil de resolver. La candidata de Fuerza Popular está en libertad bajo fianza, acusada por la Fiscalía de liderar una banda que cometió lavado de dinero, entre otros delitos. Para que se pueda dar este panorama aún faltan dos meses. Además, tendría que ganarle en la segunda vuelta al profesor Pedro Castillo, quien salió primero en las elecciones del 11 de abril pasado.

Keiko es hija de Alberto Fujimori (1990-2000), expresidente peruano encargado de instaurar en el país el modelo neoliberal, que sigue vigente y se expresa en la Constitución hecha por él mismo en 1993. Actualmente el padre, de 82 años, sigue preso en el penal de Barbadillo, por crímenes de lesa humanidad y actos de corrupción cometidos en su Gobierno.

Fujimori padre crió a Keiko para que algún día fuera presidenta de Perú. Ella ya había llegado a la segunda vuelta en las elecciones de 2011, cuando perdió contra Ollanta Humala (2011-2016) y volvió a quedar relegada en 2016, cuando fue derrotada por Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018). El próximo 6 de junio será la tercera vez que dispute la presidencia.

Sobre este punto, hay un dato que se debe tomar en cuenta: en 2016 Keiko obtuvo la mejor votación de su historia, con el 39,8% de votos en la primera ronda. Segundo había quedado Kuczynski, con el 20%.

Cuando se realizó la segunda vuelta, Fujimori solamente pudo levantar en un 10% su votación para quedarse con el 49,88%. En cambio, Kuczynski elevó en 30% su apoyo, para totalizar el 50,12% que lo llevó a la presidencia.

En las elecciones del 11 de abril pasado, Keiko obtuvo el 13,3%, frente al 19% vencedor de Castillo, de Perú Libre. Si en 2016, con el 40% de apoyo, no pudo alcanzar al 50% en segunda vuelta, en este 2021 tiene menos chances de lograr la proeza.

En Twitter ya comenzó la campaña hacia la segunda vuelta. Ya es tendencia el hashtag #PorKeikoNiCagando.

Al parecer, el techo de la candidata está en la mala imagen que actualmente tiene su padre, que irradió hasta ella. Y no es para menos, porque la líder de Fuerza Popular es la principal defensora del cuestionado Gobierno del «chinito», como se lo conocía popularmente. Además, se comprometió a darle el perdón presidencial a su padre en caso de llegar a la presidencia, para que pase sus últimos años en libertad y junto a su familia.

Contra el fujimorismo

Con una década de Fujimori padre en la presidencia, en Perú se acuñó el término «fujimorista», que representa una manera de hacer política emparentada con el preso de Barbadillo. En las elecciones del 11 de abril, esta opción estaba representada en las candidaturas de Keiko y también de Hernando de Soto (de Avanza País), quien fuera asesor de Alberto en los ’90.

Según el conteo del Órgano Nacional de Procesos Electorales (ONPE), luego de Castillo y Fujimori sigue Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, con el 11,67%. Y cuarto, con 11,62%, está De Soto. Quinta quedó Verónika Mendoza, de Juntos por Perú, con el 7,8%.

López Aliaga ya anunció que apoyará a Castillo en la segunda vuelta. Mendoza aún no formalizó su voto por Perú Libre, pero al menos ya aclaró que «con el fujimorismo ni a la esquina».

A todo esto ¿qué es el fujimorismo? Sputnik consultó al respecto al abogado y analista político Leonel Falcón, quien hizo un breve repaso de la trayectoria de los Fujimori.

Falcón comentó que en las elecciones de 1990, Alberto era un candidato más del montón: «Pero de la noche a la mañana apareció con el apoyo de sectores evangélicos, lo cual le permitió ganar las elecciones y pasar a segunda vuelta».

Fujimori quedó segundo con el 29,2%. Primero había salido Mario Vargas Llosa, con el 32,6%

En Perú, quien llegue a la presidencia debe tener más del 50% de votos. De lo contrario, los dos primeros van a segunda vuelta, como ocurrirá en junio.

«En ese momento, el enemigo fundamental era la derecha, representada en la candidatura de Mario Vargas Llosa (premio Nobel de Literatura de 2010). Por ello, los electores de izquierda cerraron filas con Fujimori. Incluso el Partido Aprista Peruano también votó por Fujimori, así salió el chinito ganador», relató Falcón.

En 1992, Fujimori se dio un autogolpe de Estado, que utilizó para cerrar el Congreso, el Poder Judicial y perseguir a periodistas, así como políticos. Luego convocó a una Asamblea Constituyente, que diseñó una Carta Magna a la medida del presidente descendiente de japoneses.

Ese texto, de 1993, sigue vigente. «Es una Constitución hecha a la medida del neoliberalismo. No se pudo cambiar hasta ahora, que casi todos los partidos políticos coinciden en la necesidad de modificarla», dijo Falcón. Y enfatizó: «Si no cambiamos la Constitución, el modelo neoliberal se va a mantener».

¿La tercera será la vencida?

El porcentaje obtenido por Keiko Fujimori, del 13%, «es su base dura. Pero como el electorado está tan fragmentado, esa cifra le ha servido para llegar a segunda vuelta», explicó Falcón. A las elecciones llegaron 18 candidatos, pero en el Congreso solamente tendrán representación las 10 agrupaciones políticas que superaron el 5% de votos.

«Ahora, los partidos de derecha veremos qué van a hacer. En todo caso, van a armar una ‘alianza de salvación’, porque según ellos va a llegar el comunismo con Castillo», evaluó el abogado, integrante del partido Humanista, actualmente aliado de Perú Libre.

El 10 de octubre de 2018, Keiko fue detenida bajo el cargo de lavado de dinero, porque en sus campañas de 2011 y 2016 habría recibido dinero ilegalmente de la constructora brasileña Odebrecht. En 2019 la liberaron y en 2020 la volvieron a apresar, hasta que salió bajo fianza en mayo del año pasado.

El reciente 11 de marzo, un mes antes de las elecciones, la Fiscalía pidió 30 años de cárcel para ella, acusada de crimen organizado, lavado de dinero, obstrucción a la justicia y falso testimonio.

Además, el fiscal José Domingo Pérez indicó que —de lograr la condena exigida— pedirá la disolución de su partido, Fuerza Popular.

En el hipotético caso de que Keiko triunfe en las elecciones de junio ¿qué ocurrirá con su juicio?

«En apariencia, según el derecho peruano los poderes son autónomos. Pero en el Poder Judicial, Keiko está con acusación fiscal y su caso tiene que entrar a juicio oral. Está en libertad porque se le revocó la prisión preventiva, ya que el principio de inocencia es un principio universal, que debe valer para todos», dijo el abogado.

«Ella no tiene condena, no tiene sentencia firme, por lo tanto tiene incólumes sus derechos políticos. Pero imagínate pues que sale presidenta. Los poderes se someten en las sombras a quien tiene el control del Estado. Y fácil pueden anular su proceso», consideró.

(Sputnik)

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