Se gangrena la crisis transfronteriza que fractura a los estados republicanos de Texas y Arizona y al mismo Partido Demócrata, lo cual desembocó en la intempestiva renuncia de la ‘zarina’ para la migración Roberta Jacobson, debido a su propuesta de otorgar dinero ‘cash’ para frenar a los migrantes del Triángulo Norte con Chiapas (México). 

El mismo día que la agencia británica Reuters develó que «EEUU considera hacer pagos con cash a Centroamérica para frenar la migración», la muy polémica Roberta Jacobson —exembajadora en México, quien abusó de su injerencismo a grado tal de haber promovido la agenda LBGT contra todos los usos y costumbres diplomáticos— fue arrojada debajo del autobús en forma intempestiva por la Administración Biden que creó su propia autocrisis debido a sus falsas promesas de hospitalidad —altamente cargada contra los estados republicanos de Arizona (con 7,3 millones de habitantes) y Texas (el segundo estado más poblado de EEUU con casi 30 millones) para trastocar su redistritación electoral— que no puede cumplir. 

La explosividad de la crisis transfronteriza se ha exacerbado debido a su manejo electoral cuando los republicanos han olido sangre y pretenden hacer del tema su leitmotiv en la campaña electoral del año entrante. 

Bruce Golding, del rotativo New York Post, muy cercano al expresidente Donald Trump, comenta que el «retiro de Jacobson acontece menos de un mes después de que admitió que la Casa Blanca estaba enviando ‘mensajes mixtos’ a los migrantes de Latinoamérica» cuando expuso que «a veces es difícil transmitir esperanza tanto en el futuro como con el peligro de ahora». 

Más allá de los «mensajes mixtos» de la exembajadora y exzarina para yugular la intensa migración del Triángulo Norte de Guatemala, Honduras y El Salvador, su «programa de transferencia de cash condicional para ayudar las aflicciones económicas de los migrantes provenientes de algunos países de Centroamérica», además del envío de vacunas contra el COVID-19, le valió su defenestración. ¿Y cuáles eran tales «condiciones»? 

Lo más absurdo de su inviable propuesta es que tal ayuda discriminaba a los tres estados transfronterizos de México con Guatemala: Campeche, Tabasco y, sobre todo, el flagelado estado de Chiapas que exhibe el peor PIB per cápita de las seis entidades enunciadas. 

¿A cuánto hubiera ascendido el cash por persona y por familia solamente al Triángulo Norte? 

¿Por qué excluir a los tres estados transfronterizos de México con Guatemala: Campeche, Tabasco y Chiapas? 

La muy polémica Jacobson, a juicio de Reuters, no dio una «explicación detallada» de cómo operaría el programa de transferencia de cash y solamente se limitó a expresar en forma etérea que «el Gobierno de EEUU no iba a dar dinero o cheques a la gente», y entonces ¿cómo iban a otorgar el tan publicitado cash

Tampoco pudo explayar Jacobson, no se diga especificar, si la Administración Biden tendría como jerarquía enviar las vacunas al Triángulo Norte o dar el tan cantado «cash condicionado». 

Tampoco se entiende la razón por la cual se discrimina con el envío de las tan necesarias vacunas por EEUU —independientemente de los tropiezos de sus vacunas Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson, no se diga la agónica vacuna británica AstraZeneca— al triángulo mexicano de los estados de Campeche, Tabasco y Chiapas cuando México sufre un severo desabasto. 

Según el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan, el «retiro» de Roberta Jacobson será efectivo a fin de abril, mientras la vicepresidenta Kamala Harris encabezará el «abordaje integral del Gobierno para la crisis». 

El «retiro» de Jacobson ha hecho explotar la furia de los republicanos pro-Trump como Richard Grenell —anterior embajador de EEUU en Alemania y exdirector de espionaje el año pasado— quien arremetió que «Biden le echa la culpa y expulsa a una mujer (sic) por su política desastrosa en la frontera». 

En paralelo, Chad Gilmartin, ayudante de comunicaciones del líder de la minoría republicana camaral, el californiano Kevin McCarthy, fulminó que «Roberta Jacobson, quien admitió que la política inmigratoria de Biden ‘pudo haber empujado a la gente’ a la frontera, ahora cesa de ser la zarina fronteriza» y pregunta en forma sarcástica: «¿Quién se encuentra ahora al mando?». 

El gobernador de Texas, Greg Abbott, envió una carta al presidente Biden y a la vicepresidenta y hoy nueva «zarina fronteriza» Kamala Harris para que el «Gobierno federal designe a los carteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas foráneas» debido a que «obligan a mujeres y niños al tráfico humano y a la trata sexual enriqueciéndose de la miseria y esclavitud de los inmigrantes».  

The Washington Post expone que la «nueva política migratoria de México se suma a las aflicciones fronterizas de Biden» cuando «México limita ahora el número de familias a quienes permitirá su regreso». 

El real problema de México, que tiene una economía 19 veces menor a la de EEUU, radica en que el Gobierno mexicano tiene muy pocos albergues para niños en el norte del país. 

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, informó que «México tiene 10.000 agentes en su frontera sur con Guatemala para detener la migración», lo cual sería imitado por Honduras y Guatemala.  

El presidente hipernacionalista mexicano López Obrador, que es oriundo de Tabasco y posee un rancho en Chiapas, comentó haberle sugerido a la vicepresidenta Kamala Harris durante su charla telefónica de replicar su programa Sembrando Vida —que tiene un «efecto multiplicador» ya que «se da trabajo en comunidades donde vive la gente, los lugares de origen de las personas y se da empleo» y «se siembran árboles frutales, maderables» lo cual «ayuda mucho al medioambiente y se arraiga a la gente»— para el Triángulo Norte, además de haberla invitado a visitar a los tres estados fronterizos de México con Guatemala: Campeche, Tabasco y Chiapas. 

Retórica, propagandística, ideológica y estratégicamente se le cae a la Administración Biden todo su discurso vacío de «libertad, democracia y derechos humanos» con la grave crisis transfronteriza de los migrantes que han expuesto una tragedia infantil de niños enjaulados que al corte de caja de hoy ascienden a 16.500 recluidos en jaulas inhumanas en un ambiente militarizado al estilo de los «terroristas» encarcelados en la base estadunidense de Guantánamo en Cuba. 

Paradójicamente, la transfrontera de EEUU con México se ha convertido en el espejo negro en el que no se puede mirar EEUU, un país creado por migrantes. 

La imagen de los dos niños arrojados desde el ignominioso muro Clinton/Baby Bush/Obama/Trump al que se ha sumado el presidente Biden, ha sacudido la humanista conciencia universal en un país que se arroga el título de «líder de Occidente». 

Es inconcebible que en el siglo XXI exista tal cantidad de menores sin acompañantes que pueden llegar a un millón de aquí a septiembre en EEUU y cuyo trauma psicológico será inenarrable en el futuro mediato, donde han convergido los carteles mexicanos de la droga que también operan el dantesco tráfico sexual y de personas. 

¿Dónde quedó el humanismo de un país devorado por el materialismo financierista desalmado de Wall Street? 

(Sputnik) 

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